Enfermedades y trastornos más comunes en bebés

Los niños pequeños enferman con bastante frecuencia. Tan pronto como se recuperan de una cosa, cogen otra.

Es como si tuvieran una diana en la espalda y todos los virus y bacterias apuntasen hacia ella.

Y en cierta manera es así. El sistema inmunológico de un bebé no ha sido expuesto a infecciones, por lo que es mucho más propenso a las enfermedades que los niños mayores y los adultos, que ya tienen inmunidad a muchos gérmenes.

Tampoco ayuda que los niños lo toquen todo y después se metan la mano en la boca. Y aunque todavía son muy pequeños para decir lo que les duele, tanto Internet como otros padres nos ayudan a identificar sus posibles dolencias.

Son bastantes las enfermedades y trastornos que puede sufir un niño pequeño, pero a continuación vamos a ver las más comunes.

Cólicos del lactante

Es el primer trastorno que aparece en un bebé. El cólico es un llanto incontrolable en un bebé saludable. Se considera cólico si el bebé tiene menos de 5 meses y llora durante más de tres horas seguidas durante tres o más días a la semana, durante al menos tres semanas. No es una enfermedad como tal, pero es una situación difícil, tanto para el bebé como para los padres.

Como no se conoce la causa concreta, tampoco hay un tratamiento específico, simplemente consejos que pueden ayudar cómo, por ejemplo, utilizar biberones anticólicos para evitar tragar aire, crear cercanía con el bebé, envolverlo en una mantita o cambiar la alimentación de la madre (si da el pecho).

Reflujo gastroesofágico

Durante los primeros meses, muchos bebés experimentan diversos grados de reflujos. Esto ocurre cuando el contenido ácido del estómago regurgita hacia el esófago, causando dolor. Es un trastorno bastante común en los bebés porque la válvula entre el esófago y el estómago es inmadura.

A menudo, se diagnostica erróneamente como cólico porque los síntomas incluyen vómitos, movimientos tales como levantar las piernas o arquear la espalda, eructos húmedos o ruidos de arcadas guturales.

Alimentarlo dándole menos cantidad, más frecuentemente, puede ayudar, ya que una menor cantidad de alimentos en el estómago disminuye el reflujo.

Esto también estimulará la producción de saliva, que neutraliza el ácido del estómago. Mantén al bebé en posición vertical durante media hora después de alimentarlo para que la gravedad retenga la comida.

Resfriado común

Con la llegada del invierno, llegan los resfriados. Fiebre leve, congestión, tos y una garganta dolorida son sus síntomas. Para mejorar este proceso, consulta al pediatra los medicamentos que puede tomar para bajar la fiebre, utiliza una solución salina para hidratar las fosas nasales y un aspirador nasal para eliminar el exceso de moco.

Virus Sincitial Respiratorio (VSR)

Este virus afecta a los pulmones y los niños menores de 2 años son los más susceptibles de sufrirlo. En la mayoría de los casos, los síntomas son similares a los de un resfriado, pero para los bebés prematuros y los niños que tienen un sistema inmune débil o una enfermedad pulmonar crónica, puede llegar a ser grave.

Llama al pediatra inmediatamente si el bebé está jadeando, respirando muy rápido o luchando por respirar, se niega a beber cualquier cosa, está extremadamente letárgico o comienza a desarrollar un matiz azulado en sus labios y en su boca.

Roséola

Lo más probable es que los síntomas de roséola de tu bebé sean tan leves que apenas los notes. Sin embargo, algunos niños tienen fiebre alta, congestión, tos y una erupción que comienza en el pecho y se va propagando.

Aunque la roséola normalmente desaparece en un plazo de una semana, acude al pediatra si la fiebre tiene un pico o dura más de tres días. Mientras tanto, para aliviar su malestar dale ibuprofeno y que no le saques de casa hasta que la erupción desaparezca.

Enfermedad boca-mano-pie

Esta enfermedad está producida por diferentes virus. Aparece principalmente durante el verano y el otoño y es altamente contagiosa, pasando de niño a niño a través del tacto, la tos, los estornudos y las heces.

Las llagas dolorosas en la boca a menudo vienen acompañadas de puntitos rojos o de ampollas rojas en las manos y plantas de los pies que duran entre siete y diez días. Si el bebé también tiene dolor, dale ibuprofeno.

Puedes aliviar su dolor de garganta con líquidos fríos, pero evita los zumos ácidos, que pueden irritar. También hay que vigilar la deshidratación, ya que las llagas de algunos niños son tan incómodas que se resisten a beber.

Sillas de coche para niños: ¿estás cumpliendo la ley?

Todos los padres queremos que nuestros hijos viajen seguros, pero los estudios demuestran que muchos sistemas de retención infantil, a menudo, no se utilizan correctamente.

Para que sean efectivos, los asientos de seguridad deben estar homologados y deben fijarse y utilizarse apropiadamente.

Debido a que la tecnología y la sociedad evolucionan constantemente, los productos tienen que mejorar para adaptarse a las nuevas necesidades y las sillas de coche no son una excepción.

Hace tan sólo unos meses que ha cambiado la normativa que regula los sistemas de retención para mejorar la seguridad de los más pequeños. ¿Conoces los cambios?

¿Cuál es la normativa vigente que regula las sillas de coche?

Hasta el 2013, a la hora de comprar la silla de niños para el coche, nos regíamos por la norma ECE R44/04 que se basaba en el peso del niño para clasificar las sillas de coche en grupos (0, 0+, 1, 2 y 3).

En el 2013 entró en vigor la norma R129 (i-Size), que en vez de guiarse por el peso, utiliza la altura del niño para simplificar la elección. Puedes consultar aquí la normativa iSize.

Esta norma consta de 3 fases:

  • 1ª Fase: Entró en vigor en el 2013 y cubre las sillas para niños desde el nacimiento hasta los 105 cm de altura (los asientos integrales, es decir, con arneses de sujeción y con sistema ISOFIX).
  • 2ª Fase: Entré en vigor en verano de 2017. Se centra en las sillas para niños de más de 100 cm, es decir, los asientos no integrales (sujetados mediante cinturón de seguridad.) Una de las novedades, es que no obliga a la utilización de ISOFIX para las sillas para niños de 100 a 150 cm. A partir de ahora será opcional. Estas nuevas sillas incluyen mejoras para la protección ante impactos laterales. Además, no se permitirá la homologación de asientos elevadores sin respaldo.
  • 3ª Fase: Esta tercera fase todavía no se ha implementado. Pero contará con las modificaciones necesarias para que se complete el cambio definitivo de una normativa a otra.

Durante los próximos años las dos normas estarán vigentes, de forma que se podrán seguir utilizando los asientos que tenemos ahora.

¿Dónde se ponen las sillas de coche?

Siempre deben ocupar los asientos de atrás, excepto en 3 casos:

  1. Si el coche no tiene asientos traseros.
  2. Si los asientos traseros están ocupados por otros niños también con sillas.
  3. Si no se pueden instalar los sistemas de retención porque el coche es demasiado pequeño.

En cualquiera de estos casos, la silla se podrá poner en la parte delantera. Hay que tener en cuenta que si va a en el sentido contrario de la marcha, hay que desconectar el airbag.

¿En qué dirección deben ir las sillas?

Siempre hay que seguir las instrucciones del fabricante para instalar las sillas, pero siempre que se pueda, deben estar orientadas en el sentido contrario a la marcha, siendo obligatorio hasta los 9 kg de peso (aprox 9-12 meses).

La nueva norma iSize garantiza que todos las sillas orientadas hacia atrás se puedan utilizar, al menos, hasta los 15 meses de edad.

¿Hasta cuándo se tienen que utilizar los sistemas de retención infantil?

Cualquier niño que no sobrepase los 135 cm de altura debe viajar con un sistema de retención adecuado a su talla y peso.

En caso de que sobrepase esa altura, ya no será obligatorio su utilización, aunque sí se recomienda seguir usándola hasta los 150 cm o los 12 años.

¿Cuál es la sanción económica en el caso de no cumplir la normativa?

No tener sillas homologadas o no llevar a los niños correctamente sentados durante los viajes en coche es una infracción grave. La sanción económica es de hasta 200 euros y la retirada de tres puntos del carné.

¿Con la nueva norma, se pueden utilizar los asientos elevadores sin respaldo?

Los asientos homologados bajo la normativa ECE R44/04 todavía pueden usarse pero, a partir de ahora, los fabricantes sólo podrán homologar los elevadores del grupo 2 que tengan respaldo.

Sólo se podrán utilizar asientos elevadores sin respaldo para el grupo 3 (de 22 a 36 kilos).

Una vez que desaparezca la norma ECE R44/04, todos los alzadores deberán llevar respaldo.

¿Tienen caducidad las sillas para coches?

Si, como cualquier producto tiene una duración determinada ya que los materiales con los que están fabricados no duran para siempre. Muchos fabricantes de sillas infantiles recomiendan no utilizarlas más de 4 o 6 años o a los primeros signos de deterioro o rotura.

 

¿Cómo elegir la silla de coche más adecuada para tu hijo?

Al elegir una silla de coche para nuestro hijo, la seguridad debe ser la prioridad. Solo hay una manera de viajar en coche con niños y es utilizando una silla de coche adecuada para su peso y altura.

Si no sabes por dónde empezar, te voy a dar algunos consejos para elegir la silla de coche más adecuada para tu hijo, tenga la edad que tenga.

Sillas del grupo 0, 0+ y 1

Desde que nace y hasta que el niño tiene aproximadamente 15 kilos de peso o 100 cm de altura (3-4 años), puede utilizar estos 3 tipos de asientos en el coche:

  • Capazo o cuco: A diferencia de los otros dos tipos de sillas, en el capazo o cuco el bebé está en una posición tumbada. Es el método de retención menos aconsejable para un bebé (salvo en bebés con problemas respiratorios) y hay que asegurarse de que esté homologado.
  • Portabebés (conocidas como sillas huevo o Maxicosi): En esta silla el bebé está colocado en una posición semi-reclinada, y se puede poner a contramarcha sin problemas. Lo bueno de estas sillas es que tienen un asa para poder darles la vuelta fácilmente e incluso adaptarlas a las sillitas de paseo.
  • Sillas convertibles: sin duda, comprar una silla convertible es una buena manera de ahorrar dinero, porque puede utilizarse durante más tiempo. El inconveniente es que no se puede coger y sacar tan fácilmente como el portabebés, por lo que tendrás que coger al bebé en brazos para moverlo.

Tanto si prefieres un portabebés, como un convertible, busca un modelo que tenga un arnés de 5 puntos (dos cintas a la altura del hombro, dos cintas a la altura de la cintura, y una cinta entre las piernas) que se une en el centro; protección lateral con un relleno o espuma que proteja los lados de la cabeza del bebé y que sea compatible con el sistema de sujeción de tu coche (cinturones de seguridad o sistema ISOFIX).

Sillas del grupo 2 y 3

Cuando el niño supera los 15 kg de peso o los 100 cm de altura (o cuando el hombro del niño está a una altura superior a la posición más alta del arnés) es el momento de pasarle a un elevador con respaldo.

A diferencia de las sillas anteriores, las de los grupos 2 y 3 utilizan el propio cinturón de seguridad del coche para sujetar tanto a la silla como al niño (algunas también utilizan el anclaje Isofix para asegurar la silla al coche).

Es por eso que, además de sujetar, estas sillas tienen que garantizar que el cinturón se asiente sobre las partes correctas del niño, aquellas que puedan soportar mayor presión (las caderas, el esternón y la clavícula), para reducir las probabilidades de sufrir una lesión.

Se pueden encontrar dos tipos de sillas:

  • Con respaldo: además de respaldo, tienen un cabezal regulable en altura para subirlo a medida que crece el niño. Lo más importante es que tengan integrado una guía para el cinturón, de manera que no se pueda desplazar a su antojo, y que tengan protecciones laterales. Esto incluye un cabezal con orejeras y soportes adicionales para aumentar la distancia entre la puerta y el niño.
  • Sin respaldo: es simplemente un elevador para que los niños estén sentados a una altura mayor y el cinturón de seguridad les llegue bien a los hombros y no les quede a la altura de la cabeza.

Con la nueva normativa i-Size, los nuevos elevadores que se fabriquen sin respaldo, sólo los podrán utilizar los niños que midan más de 125 centímetros.

La seguridad

Necesitamos que la silla para el coche sea la más segura. Para ello, primero debemos mirar su etiqueta de homologación, con la que se garantiza que se han cumplido los requisitos de seguridad que establece la normativa europea.

Es importante comprar una silla de coche nueva. La tecnología mejora constantemente, por lo que puede que el asiento que nos presten o compres de segunda mano, esté obsoleto o haya sido retirado del mercado.

El tipo de anclaje de nuestro coche

Debes tener en cuenta que no todas las sillas se adaptan a cualquier tipo de coche. Por eso, además de considerar el peso y la talla del niño, también tendrás que tener en cuenta el tipo de anclaje que tiene tu coche.

Si la silla sólo cuenta con un sistema de anclaje ISOFIX, pero tu coche no lo tiene, no te quedará más remedio que cambiar la silla por una opción que incluya la opción del cinturón.

Si quieres saber más acerca de la elección correcta de una silla de coche, en este artículo encuentras más información.

Remedios para los cólicos del lactante

Descartar las causas comunes de llanto (hambre, incomodidad o cansancio) es el primer paso para tratar a un bebé con llanto persistente como ocurre cuando sufre un cólico de lactante.

Una vez que tenemos claro que nuestro bebé sufre cólicos, tenemos que tratar de averiguar qué lo puede estar causando para así tratar de provocándolos para así tratar de evitar lo ponerle remedio.

A continuación vamos a ver cuáles son las causas más comunes de un cólico y cómo tratarlas.

Reflujo gastroesofágico

Para evitar el reflujo del bebé, hay que alimentarlo con la mitad de la cantidad habitual, haciendo el doble de tomas.

Un volumen más pequeño de alimento se digiere más rápido, por lo que hay menos tiempo para que vuelva de nuevo al esófago. El estómago del bebé es del tamaño de un puño y si le damos un biberón de 120 ml, es normal que se sature.

Hacer que expulse los gases después de cada toma también puede ayudar. Mantén al bebé erguido durante al menos media hora después de alimentarlo, frotando suavemente su espalda y su barriga hasta que eructe, ya que acostarlo puede hacer que la leche vuelva a subir más fácilmente.

Que traguen aire también puede llenar el estómago y agravar el reflujo. Los bebés no tragan tanto aire cuando toman pecho y la leche materna se digiere más rápido que las de fórmula, así que alargar la lactancia materna es muy beneficioso.

Si tienes que darle biberón, opta por los biberones anticólicos, que tienen una tetina con un orificio más pequeño para que no trague tanto aire.

Alergia a los alimentos

Del 5% al 15% de los bebés tienen alergia a la leche de vaca. Si estás dándole el pecho, examina tu dieta para ver si está relacionada con el comportamiento irritable del bebé.

Generalmente, lleva 4-6 horas que el alimento ingerido llegue al bebé con la leche, pero puede variar dependiendo de la persona, el tipo de alimento y la frecuencia de tomas.

Elimina los productos lácteos de tu dieta durante una semana para ver si hay alguna diferencia u opta por una dieta hipoalergénica.

Además de la leche y demás productos lácteos, las bebidas con cafeína, las comidas picantes, las cebollas y las verduras como el brócoli, la coliflor, la col y las coles de Bruselas pueden causar irritabilidad en el bebé.

Problemas de sobreestimulación

Los bebés irritables a menudo tienen problemas de sobreestimulación: multitudes, ruidos fuertes, sacudidas o empujones pueden molestar a algunos bebés.
Cuando empiece a quejarse, llévalo a una habitación tranquila con iluminación tenue y una cantidad mínima de estímulos. También puedes optar por darle un baño relajante.

A algunos bebés les calma un sonido constante, algo así como el ruido de un televisor sin sintonizar, la lavadora o secadora o el zumbido de un ventilador.

Problemas de sueño

Tratar con un bebé con cólicos es agotador. Y aunque es tentador dejarlo dormir tanto como quiera, esto significa que no dormirá durante la noche.

Planificar y seguir una rutina del sueño, puede ayudar a que se quede dormido por la noche, cuando el cólico es peor.

Sobrecarga del sistema

Algunos bebés simplemente necesitan evadirse del mundo y volver a un lugar de paz y tranquilidad como en el vientre materno. Cuando empiecen los lloros, prueba estos remedios reconfortantes:

Envolverlo en una manta acogedora puede ayudarle a sentirse seguro. Mucho mejor si está cerca de tu pecho, pues el ritmo de tu respiración también los calma.

Utilizar palabras tranquilizadoras o cantos repetitivos, especialmente cuando se acompañan de un movimiento rítmico suave, pueden ayudar a calmar al bebé.

A los bebés les encantan los masajes, así que no dudes en hacerle uno al tuyo. Utiliza aceite de masaje para masajear suavemente su abdomen con un movimiento circular, en el sentido de las agujas del reloj.

Muchos padres atestiguan las maravillas de un paseo en coche. El movimiento y el sonido del motor pueden adormecer al bebé, al menos por un tiempo. Otra estrategia es llevarlo de paseo en el cochecito hasta que se tranquilice.

Mecerlo imitando los movimientos en el vientre materno puede ayudarlo a calmar los cólicos: arriba y abajo, de un lado a otro lado y hacia adelante y hacia atrás.

Un columpio infantil puede hacer maravillas, dándole un movimiento constante. Y los asientos que vibran también funcionan, pues la suave sacudida puede calmar sus lágrimas.

Si nada de lo anterior funciona, coloca al bebé en un lugar seguro, y tómate un respiro de 10 minutos. ¡Lo necesitarás!

 

Cólicos del lactante: todo lo que necesitas saber

Todos los bebés lloran. Esa es una de las formas que tienen para comunicarse con nosotros y hacernos saber que tienen hambre, que están mojados o cansados. La verdad es que es bastante sencillo deducir si lloran por hambre, cansancio o incomodidad, pero ¿y si no es ninguno de esos motivos? Ahí la cosa cambia y puede realmente llegar a ser desesperante.

Una de las causas más comunes que provocan el lloro a pleno pulmón de tu bebé son los cólicos de lactante. Qué son, qué los causan, cuáles son sus síntomas y cómo tratarlos es lo que voy a explicar a continuación.

¿Qué son los cólicos del lactante?

El término se aplica a cualquier bebé sano y bien alimentado que llora intensamente más de 3 horas diarias, más de 3 días a la semana, durante más de 3 semanas.

Lo más probable es que los cólicos comiencen alrededor de las 2 semanas de vida del bebé. Si el niño es prematuro comenzarán más tarde. Casi siempre suelen desaparecer por sí solos a los 3 o 4 meses.

El sexo, el orden de nacimiento del bebé, el nivel socioeconómico de la familia o si toma pecho o leche de fórmula no influye a la hora de que el bebé sufra o no esos cólicos.

Sufrirlos tampoco tiene ninguna consecuencia a largo plazo ya que los niños que que han experimentado cólicos de bebés no son diferentes a los que no los han tenido.

¿Qué causan los cólicos?

La causa exacta de los cólico es desconocida y es por eso que no hay una manera inequívoca de evitarlos. Solo hay teorías que intentan explicar lo que hay detrás de los cólicos:

  • Un sistema digestivo en desarrollo que se manifiesta con molestias y dolores en el abdomen
  • Gases
  • Hormonas que causan dolor de estómago o un estado de ánimo irritable
  • Hipersensibilidad o sobreestimulación por luz, ruido, etc.
  • Un bebé enfadado
  • Un sistema nervioso aún en desarrollo

¿Cuáles son sus síntomas?

Que un bebé llore mucho no sorprende. Durante sus primeros 3 meses de vida, los bebés pueden llorar hasta 2 horas al día.

Pero ¿cómo diferenciar el llanto normal del de un cólico? Si el bebé tiene cólicos, es más probable que llore sin una razón (no necesita comer, ni cambiar el pañal, ni tiene sueño, ni frío o calor), emitiendo sonidos que son más intensos, más como un grito agudo que como un grito normal, y que no se calme aunque lo cojas, lo alimentes o lo mezas.

Una señal de cólico es cuando el llanto dura 3 o más horas al día, más de 3 días a la semana, durante al menos 3 semanas seguidas.

El bebé con cólico también puede apretar los puños, doblar los brazos y las piernas hacia su abdomen, apretar los músculos del estómago, tener un abdomen hinchado o la cara enrojecida cuando llora.

Hay que tener cuidado de no confundir los síntomas de un cólico con otra afección. La irritación podría deberse a una infección, un reflujo ácido o problemas estomacales, presión o inflamación del cerebro y el sistema nervioso, problemas en los ojos, latidos irregulares o lesiones en huesos o músculos.

Si estás confundido y no sabes si es un cólico u otra cosa, llévalo al médico para que le haga un examen completo para descartar una causa médica por la que el bebé llora y está irritable.

¿Cómo tratar los cólicos?

Lo normal es que los cólicos remitan por sí mismos a los 4 meses de edad del bebé. Hasta entonces, puedes seguir alguno de los consejos que te daré a continuación. Recuerda que no todos los bebés responden de la misma forma a los diferentes métodos, por lo que tendrás que descubrir lo que funciona mejor en tu caso.

Si tu bebé está tomando el pecho, puede que algo de lo que estés tomando, le cause irritación, por lo que te sugiero seguir una dieta hipoalergénica para tratar de aliviar los cólicos.

También funciona ayudarles a tragar menos aire, utilizando biberones anticólicos, con independencia de si se utilizan con leche materna o de fórmula. Este tipo de biberones están diseñados con una tetina más pequeña, para reducir la ingesta de aire. Recuerda también darle palmaditas en la espalda después de las tomas para que expulse los gases.

El movimiento también ayuda a calmar a los bebés. Camina con él en un portabebés, para que con el calor y el ritmo de tu respiración, se tranquilice y se duerma. Otra opción es ponerlo en el cochecito y salir a dar un paseo.
Lo más importante es que no hagas caso de las curas milagrosas que dicen funcionar para todos los bebés. Simplemente, no existen.

¿Cómo podemos calentar los biberones cuando estamos de viaje?

Si hacer las maletas para un viaje ya es de por sí estresante, preparar el equipaje con un bebé es todo un desafío.
Viajar con un bebé supone ir cargado con un equipo completo de artilugios para satisfacer todas sus necesidades.

Uno de los aspectos más importantes es su alimentación. Lo más fácil y cómodo es darle el pecho, pero si utilizas leche de fórmula o leche materna extraída, necesitarás una manera de calentarla porque ningún padre quiere darle leche fría a su hijo.

Es aquí donde comienza la búsqueda de la mejor forma de calentar los biberones estando de viaje, vayas donde vayas.

¿Cuáles son las opciones?

Opciones para calentar el biberón cuando estás de viaje

Calienta biberones de viaje

Estando de viaje, no siempre se tiene a mano una cocina o un microondas, por eso un calienta biberones portátil puede ser la mejor opción.

Este tipo de calienta biberones tienen un tamaño más pequeño para poder llevarlo cómodamente en la bolsa de viaje del niño.

Hay diferentes modelos, con diferentes características.

Unos son eléctricos y cuentan con un enchufe adaptado para utilizarlo en el automóvil, por lo que resultan perfectos para viajes en carretera. Solamente hay que añadir el agua indicada dentro e introducir el biberón. El contenido se calentará en pocos minutos a la temperatura óptima para tu bebé.

Otros calienta biberones son tipo termo, con un recipiente en el que añadir el agua caliente del termo e introducir el biberón para que se vaya calentando uniformemente. Es otra forma muy rápida de calentar la leche.

Existen también calienta biberones con una bolsa térmica y un acumulador dentro. Para utilizarlo hay que hervir el acumulador hasta que esté blando y colocarlo dentro de la bolsa térmica.

Cuando quieras calentar la leche, sólo tienes que apretar una pestaña para liberar el calor acumulado y así calentar un biberón o un potito. Lo malo de este tipo de modelo es que es de un sólo uso. Para volver a reconstituirlo hay que volver a hervirlo en una olla o utilizar un esterilizador.

Todos los modelos sirven también para calentar tarritos con potitos o papillas. Además, la mayoría de calienta biberones funcionan con casi todas las marcas de biberones y con diferentes tamaños.

Estas soluciones son prácticas y asequibles y si viajas regularmente, es la opción más cómoda para disponer de leche o la comida a la temperatura óptima para tu bebé.

Simplemente tienes que tener la precaución de llevar más de un biberón para tener recambios mientras lavas el usado.

Pedirle a un bar/restaurante que lo caliente

Si utilizas leche de fórmula, puedes pedirle al camarero de cualquier bar o restaurante que caliente el biberón en el microondas.

En el caso de la leche materna, este método de calentamiento no es el más adecuado, pues puede destruir parte de los beneficiosos nutrientes que tiene.

El método más seguro para calentar la leche materna es pedirle al camarero que caliente agua en un recipiente y sumerja el biberón para que se vaya calentando gradualmente, girándolo de vez en cuando para que el líquido se caliente homogéneamente.

Esta opción también es válida en hoteles o apartamentos que tengan microondas o vitrocerámica en la habitación.

Al igual que el método anterior es recomendable llevar varios biberones como recambio.

Utilizar un termo

Los termos de acero inoxidable mantienen calientes o fríos los líquidos que contienen durante varias horas, por lo que son una buena idea para conservar la leche caliente durante el viaje.

Simplemente hay que añadir la leche caliente dentro del termo y cerrarlo herméticamente. Cuando lo necesites, basta con añadir la leche al biberón y listo.

Generalmente, los termos tienen una gran capacidad, por lo que te servirá para varias tomas.

También hay termos específicos para comida sólida, como papillas o potitos, de tamaño más pequeño y con cuchara incluida.

Una vez utilizado, hay que lavar muy bien el termo, especialmente la boquilla, pues tiene muchos recovecos y ha estado en contacto con la leche y si no se limpia bien, puede desarrollar bacterias.

Calienta biberones: todo lo que necesitas saber

Si almacenas la leche materna en el frigorífico o en el congelador, el uso de un calienta biberones puede ayudarte a acelerar el proceso de calentamiento, proporcionando un calor uniforme y gradual para alcanzar la temperatura perfecta para tu bebé.

Si almacenas la leche materna en el frigorífico o en el congelador, el uso de un calienta biberones puede ayudarte a acelerar el proceso de calentamiento, proporcionando un calor uniforme y gradual para alcanzar la temperatura perfecta para tu bebé.

Estos aparatos son rápidos y eficientes. En menos de 5 minutos consiguen la temperatura óptima para la toma. Y si te retrasas no hay problema, ya que mantienen caliente la leche o la comida durante una hora.
La mayoría de los calienta biberones pueden calentar biberones de varios tamaños, así como tarritos de cristal (como los de los potitos).

A continuación, vamos a explicar los diferentes tipos de caliente biberones que hay y cómo funcionan para poder utilizarlos de manera segura y eficaz.

Tipos de calienta biberones

Calienta biberones eléctrico: son los más simples, pues sólo tienen una rueda para seleccionar la temperatura o la función.

Calienta biberones digital: además de su pantalla digital, cuentan con varios programas para calentar y descongelar, dependiendo del tamaño del recipiente elegido y la temperatura.

Calienta biberones de viaje: son más compactos para poder llevarlos en el bolso y suelen incluir un adaptador para poder utilizarlo en el coche.

Todos ellos utilizan agua caliente para calentar gradual y uniformemente la leche a una temperatura adecuada para tu bebé.

¿Cómo utilizar el calienta biberones?

Calentar la leche en el calienta biberones es un proceso rápido, sencillo y eficaz. Simplemente hay que seguir unos sencillos pasos:

  1. Una vez que el biberón está lleno de leche, colócalo dentro de la abertura del calentador de biberones, mientras el aparato está desenchufado y vacío.
  2. Llena la abertura con agua. Lo más probable es que el calienta biberones tenga varias indicaciones de llenado máximo (dependiendo del tamaño del biberón utilizado) que hay que respetar para que el agua no se derrame por los lados. En el caso de que el aparato tenga un depósito de agua, tendrás que llenarlo también.
  3. Enchufa el calienta biberones a una toma de corriente y selecciona la temperatura adecuada. Los calienta biberones no calientan a altas temperaturas como medida de seguridad, pero es probable que tenga dos o tres niveles diferentes de temperatura para elegir, dependiendo de las preferencias del bebé.
  4. Espera a que se caliente la leche. Tarda aproximadamente 4 minutos. La mayoría de los modelos se apagan inmediatamente al lograr la temperatura elegida y otros avisan mediante un pitido.
  5. Retira el biberón y prueba la temperatura en tu muñeca. Si la leche está demasiado caliente, deja que se enfríe durante unos minutos y escoge una temperatura más baja la próxima vez.  Lograr la temperatura óptima para tu bebé llevará varios intentos, ya que algunos prefieren la leche más fría, mientras otros la prefieren más caliente.

Funciones adicionales de los calienta biberones

Además de calentar la leche de los biberones y los tarritos, la mayoría de los modelos tiene otras útiles funciones:

Descongelación: si tienes la leche congelada, esta función la descongelará de forma segura.

Calentamiento de comida sólida: además del biberón, se puede colocar un recipiente para poder calentar la comida sólida (potitos, purés, etc.).

Esterilización: algunos modelos alcanzan la temperatura de ebullición para actuar como esterilizador y matar todos los microorganismos patógenos de los productos que estén en contacto con el bebé.

Exprimidor: algunos incluyen un accesorio exprimidor para sacar el jugo a los cítricos.

Apagado automático de seguridad: evita que el aparato se sobrecaliente, por lo que no es necesario vigilar el proceso de calentamiento.

Precauciones de uso

Hay que tener cuidado de no tocar el calienta biberones durante el ciclo de calentamiento, para no quemarnos. Al final del ciclo, hay que abrir la tapa con cuidado para evitar posibles quemaduras por el exceso de vapor o agua caliente.

También es importante no sobrepasar la línea de máximo llenado al verter el agua, pues podría salirse por los lados y estropear el aparato.

Para evitar la contaminación bacteriana, no hay que volver a recalentar la leche que ya se ha calentado.

Mantenimiento de los calienta biberones

Las piezas sueltas de plástico, se pueden lavar en el lavavajillas. Mientras que el cuerpo y el interior se pueden limpiar con un trapo húmedo.

Al utilizar agua para calentar, es posible que el calienta biberones necesite ser descalcificado ocasionalmente para evitar una obstrucción de los conductos. Para poder hacerlo es necesario utilizar un producto descalcificante apropiado y seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante.

Para ahorrarte la descalcificación, puedes utilizar agua destilada en vez de agua del grifo.

¿Cómo podemos conservar y calentar la leche materna?

La leche materna es la alimentación más apropiada para un bebé, pues le suministra todos los nutrientes que necesita durante los primeros meses de vida.La leche materna es la alimentación más apropiada para un bebé, pues le suministra todos los nutrientes que necesita durante los primeros meses de vida.

Darle el pecho al niño es sencillo, pues la leche materna está a la temperatura perfecta. No es necesario calentarla ni envasarla. ¡Siempre está lista para tomar!

Pero no todas las madres pueden permitirse el lujo de estar presentes cuando el niño necesita comer y tienen que recurrir  a la extracción con un sacaleches.

Después del proceso de extracción, es importante almacenar la leche correctamente, en un lugar seguro, con la temperatura adecuada y durante el tiempo recomendado:

  • A temperatura ambiente (19-26ºC): de 4 a 6 horas
  • En el frigorífico (4ºC): de 72 horas a 8 días
  • En el congelador (-17ºC a -20ºC): de 3 a 12 meses

Antes de darle el biberón al bebé es necesario que alcance la temperatura ideal para que la pueda tomar. El calentamiento de la leche materna es completamente seguro y fácil de hacer.

Para facilitar tanto el descongelamiento como el calentamiento, lo mejor es almacenar la leche en porciones pequeñas, de 30 a 120 ml.

¿Cómo descongelar la leche materna?

Es importante realizar una descongelación adecuada. Nada más sacar la leche del congelador, hay que introducirla en el frigorífico, para que no se rompa la cadena de frío. El proceso de descongelación tarda aproximadamente 12 horas, por lo que es recomendable hacerlo con tiempo suficiente.

Si necesitas acelerar el proceso de descongelación, se puede poner el recipiente con la leche bajo un chorro de agua fría e ir aumentando la temperatura gradualmente.

Una vez que la leche está descongelada, hay dos opciones: guardarla en el frigorífico o calentarla para dársela al bebé.

¿Cómo calentar correctamente la leche materna?

Hay varias formas de calentar la leche, pero las más seguras son: colocar el biberón en agua tibia y utilizar un calienta biberones.

Sumergir el biberón en agua tibia, es la forma más económica de calentar la leche materna. Simplemente hay que llenar un recipiente con agua tibia, y colocar dentro el biberón (o la bolsa de leche), agitándolo de vez en cuando para lograr una temperatura uniforme en todo el líquido.

Este proceso es más largo (aproximadamente 15-20 minutos) y requiere que estemos presentes y pendientes, ya que si el calentamiento se prolonga demasiado, empezará el desarrollo de bacterias. Además es un método poco exacto, ya que no podemos saber específicamente la temperatura a la que se encuentra la leche y requiere de varias pruebas hasta dar con la adecuada.

Si quieres lograr la temperatura óptima de la leche, lo mejor es que utilices un calienta biberones. Estos aparatos descongelan y calientan inteligentemente la leche a la temperatura adecuada, teniendo en cuenta la temperatura inicial, el tipo de biberón y la cantidad de leche.

El calentamiento es gradual, de esta forma se mantienen todas las propiedades beneficiosas de la leche materna.
El proceso es muy rápido y sencillo. En apenas 5 minutos ya estará caliente, listo para la toma. Además, la leche permanece caliente durante más tiempo y no necesita supervisión por nuestra parte.

Si estás fuera o de viaje, existen calienta biberones de viaje o portátiles que son compactos y eficientes.

Recuerda que nunca debes calentar la leche materna en el microondas o hervirla en un recipiente, pues se destruirán todos los nutrientes beneficiosos y se pueden crear puntos calientes que quemen la boca del bebé.

Consejos para la conservación de la leche materna

A la hora de conservar la leche, es conveniente que sigas estos consejos:

  1. Una vez extraída y envasada la leche, hay que rotular la fecha de extracción para utilizar los recipientes con fechas más antiguas en primer lugar.
  2. Hay que colocar la leche en el centro del congelador, donde la temperatura es más constante, para evitar las fluctuaciones de los lados.
  3. La leche congelada que se ha descongelado se puede conservar en el frigorífico durante 24 horas, pero nunca hay que volver a congelarla.
  4. Antes de darle el biberón al bebé, hay que agitarlo suavemente para homogeneizar el líquido. Es importante no agitarlo vigorosamente, ya que se podrían dañar algunos de los componentes de la leche materna.
  5. Si el bebé no termina la leche durante la toma, se puede refrigerar y volver a calentar en un plazo de 1-2 horas antes de desecharla.

¿Qué tipo de contenedor utilizar para conservar la leche?

No importa el método de calentamiento que se escoja, la leche debe estar almacenada en un recipiente adecuado, como los biberones de vidrio o de plástico (libre de BPS y BPA), con tapas herméticas. También podemos utilizar las bolsas de leche diseñadas específicamente para almacenar leche materna.

¿Esterilizador de microondas o al vapor eléctrico?

Es inevitable. En algún momento tus hijos cogerán todas las cosas del suelo y se las meterán en la boca. Pero, por el momento, todavía puedes asegurarte de que todo lo que entre en su boca esté super limpio.

¿Cómo? Utilizando un esterilizador. La mayoría de estos aparatos utilizan el vapor para desinfectar los biberones, las tetinas, los chupetes e incluso algunos juguetes mordedores.

¿Por qué comprar un esterilizador para biberones?

Cuando alimentamos a nuestro bebé con leche de fórmula o leche materna mediante el biberón, es muy importante mantener todo el equipo y los biberones bien limpios.

La leche, después de todo, es un caldo de cultivo para bacterias y gérmenes y los bebés son especialmente vulnerables a la hora de contraer virus e infecciones durante su primer año de vida.

Por eso, esterilizar es la única forma de asegurarnos de que nuestro bebé está protegido contra microorganismos e infecciones. Y un esterilizador es la forma más rápida y sencilla de poder hacerlo correctamente.

En él no sólo se pueden esterilizar los biberones y las tetinas, también chupetes, sacaleches, cucharas, platos y otros accesorios que aguanten las altas temperaturas que alcanza.

Principalmente, hay dos tipos de esterilizadores: de microondas y al vapor eléctricos. Ambos utilizan el vapor para matar el 99,9% de las bacterias nocivas en pocos minutos.

Vamos a ver cómo funcionan y cuál es el mejor.

Esterilizador de microondas

Los esterilizadores de microondas eliminan todos los microorganismos utilizando el calor del vapor que se forma con la ayuda del microondas.

Se pueden esterilizar varios biberones y tetinas a la vez y el proceso dura de 3 a 8 minutos, dependiendo de la potencia del microondas y del modelo de esterilizador. Ten en cuenta que al microondas no se puede esterilizar ningún objeto metálico.

Cuando finalice, no retires la tapa de inmediato ya que el vapor caliente puede quemarte. Hazlo con cuidado. Los biberones necesitan enfriarse después de la esterilización. Espera al menos un par de minutos antes de sacar el esterilizador del microondas.

Suelen incluir un par de pinzas para poder sacar todas las piezas sin que te quemes las manos, evitando así cualquier contacto y contaminación.

Además, el aparato es bastante compacto para poder guardarlo en cualquier sitio. Según el modelo, puede mantener los productos estériles hasta 24 horas si la tapa permanece cerrada.

¿Es seguro utilizar un esterilizador de microondas?

Para utilizar un esterilizador de microondas, hay que verter agua en la parte inferior según las pautas del fabricante. Pero si no añades agua o la cantidad suficiente, el esterilizador puede llegar a derretirse.

El precio de los esterilizadores de microondas ronda entre los 13 y los 30 euros.

Esterilizador de vapor eléctrico

El esterilizador eléctrico logra matar todas los gérmenes utilizando también el vapor. La esterilización dura algo más de tiempo, entre 5 y 15 minutos, pero tiene una mayor capacidad.

Su tamaño suele ser más grande que los de microondas, así que no es muy práctico en una cocina pequeña. Dependiendo del modelo, el contenido se puede mantener estéril hasta 24 horas con la tapa cerrada.

Es el método más eficaz para esterilizar, especialmente si tienes un montón de piezas sucias y no tienes un microondas a mano, como cuando vas de viaje.

Algunos esterilizadores eléctricos tienen características adicionales, que no encontramos en los de microondas, como una alarma que avisa cuando la esterilización esté completa, la esterilización automática del contenido cada pocas horas o después de quitar o colocar un biberón, un filtro de agua para controlar la cal, una bandeja de accesorios o pinzas y cepillos para limpiar los biberones.

El precio de estos aparatos es de 30 a 70€ aproximadamente.

Yo he utilizado de los dos tipos, tenía uno de microondas y después me regalaron uno eléctrico y los dos funcionan igual de bien. Quizás me gusta más el eléctrico, porque tiene más capacidad y más funciones que el de microondas, siendo igual de efectivo.

¿Qué tener en cuenta a la hora de comprar un esterilizador?

Si tienes un juego completo de biberones y quieres comprar un esterilizador, tienes que tener en cuenta que el tamaño de los huecos sea el correcto para tus biberones.

Si das todas las tomas con biberón, necesitarás al menos seis biberones al día, por lo que tu esterilizador deberá de tener una capacidad de al menos 6.

Si planeas darle el pecho a tu bebé, necesitarás igualmente un esterilizador para el sacaleches y los biberones.

Al esterilizar un biberón en cualquiera de sus dos formas, hay que comprobar de que sea sin BPA. Los biberones de cristal son la mejor opción, pero si tienes que utilizar de plástico, evita los biberones duros, claros y poco flexibles.

¿Es necesario esterilizar los biberones?

Cuando eres madre, y sobre todo primeriza, te obsesionas con la limpieza y desinfección de cualquier cosa que esté en contacto con el bebé.

Lavas cada manta, cada juguete, compras purificadores de aire y desinfectas el suelo hasta casi desgastarlo. Lo mismo ocurre con todos los objetos que utilizas para alimentarlo. Después de todo, la salud y seguridad del bebé es nuestra responsabilidad y prioridad.

Aunque muchos opinan que lavar los biberones con agua y jabón es suficiente, los bebés necesitan una protección adicional pues su sistema inmunológico todavía no se ha desarrollado del todo. De ahí, la necesidad de esterilizar los biberones.

Cualquier resto de leche puede desarrollar bacterias o gérmenes fácilmente, por lo que se recomienda desinfectar todo lo que esté en contacto con la leche o con la boca del bebé.

Si damos el biberón cada dos o tres horas, lavar todas las piezas puede convertirse en una tarea tediosa, especialmente si los biberones tienen un montón de partes intrincadas para reducir la ingesta de aire.

Por eso es mucho más sencillo y cómodo esterilizarlo todo de una vez. Además de limpiar, elimina cualquier microorganismo indeseable y así mantenemos a nuestro bebé sano y protegido de infecciones.

¿Qué se puede esterilizar?

Prácticamente cualquier objeto que se lleve a la boca o que esté en contacto con el alimento: biberones, tetinas, chupetes, juguetes resistentes, sacaleches, etc.

Si optas por comenzar a alimentar a tu bebé con alimentos sólidos antes de los seis meses, también necesitarás esterilizar las cucharas y los cuencos o platos que utilice.

Tipos de esterilizadores

Existen 4 tipos de esterilización:

En agua hirviendo: hervir los biberones es una de las formas más antiguas y baratas de esterilizar. Para ello no hay que invertir en ningún aparato. Simplemente hay que hervir todas las piezas dentro de una olla tapada durante 5 minutos. Después de los 5 minutos, hay que dejar que enfríen a temperatura ambiente. No es el método más fiable, pero es el más barato.

En frío: Este método utiliza agua fría junto con una solución esterilizante, en tableta o líquido. Los biberones y demás artículos, tienen que estar sumergidos en esta solución durante un mínimo de 30 minutos, permaneciendo estériles mientras estén sumergidos (hasta 24 horas). Lo malo es que hay que aclarar todas las piezas antes de utilizarlas.

Con microondas: Si tienes un microondas, este esterilizador es la opción más barata y más fácil. Puedes esterilizar varios biberones a la vez, ahorrando tiempo. Simplemente tienes que introducir todas las piezas en el recipiente, agregar agua en la parte inferior y calentarlo a máxima potencia durante cinco minutos. Generalmente, disponen de pinzas para poder sacar los biberones sin quemarte y sin que se vuelvan a contaminar.

Al vapor eléctrico: Es el método más cómodo, pues simplemente hay que ponerlos dentro del recipiente, encenderlo y esperar. La cantidad de tiempo varía con cada aparato, pero en menos de 15 minutos estará todo esterilizado. Al ser eléctrico, se apaga automáticamente al finalizar, por lo que no hay que estar pendiente de él. Alcanza temperaturas altas, eliminando todas las bacterias, por lo que resulta muy efectivo y preciso.

¿Hasta cuándo hay que esterilizar los biberones?

Es recomendable seguir esterilizando los biberones hasta que el bebé tenga al menos un año. ¿Por qué? Porque de pequeños son más vulnerables a los microorganismos que causan diarreas y vómitos y éstos se pueden desarrollar fácilmente en la leche.

Los biberones y las tetinas tienen muchos recovecos donde se puede quedar la leche, por eso la esterilización es la única manera de asegurarnos de que los biberones estén desinfectados.

¿Cada cuánto hay que esterilizar los biberones?

Durante sus primeros meses de la vida, se recomienda esterilizar todas las piezas antes de su primer uso y después de cada utilización.

Después, se puede esterilizar solamente cuando el niño esté enfermo, el biberón entre en contacto con otros niños que estén enfermos o antes de su primer uso.

Es una cuestión de elección personal. Cada madre es diferente. A mi me gusta esterilizar los biberones diariamente, mientras que otras madres lo hacen semanalmente.

Las madres que utilizan leche de fórmula deben esterilizar los biberones más a menudo que las que dan leche materna, pues nuestra leche es rica en células que combaten enfermedades e infecciones.

La frecuencia de esterilización dependerá de varios factores: la edad y salud del bebé, si estás utilizando leche de fórmula o materna, los componentes de los biberones, si alguna pieza cae al suelo o se mancha, etc.

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