5 Consejos para decorar la habitación de tu hijo por poco dinero

Una de las tareas más gratas para los padres y en la que se pone mucha ilusión es la decoración de la habitación de los hijos.

Los niños necesitan tener un espacio propio, funcional y seguro en el que poder descansar, jugar y aprender; adecuado a sus necesidades, edad y personalidad. Hay opciones para todos los gustos y presupuestos. A continuación, te damos algunas ideas para decorar la habitación de tu hijo por poco dinero.

Iluminación

Es un aspecto fundamental y lo ideal sería que la habitación contara con mucha luz natural para que no necesitaras luz artificial durante el día. Para las noches, podrías necesitar de una luz general, de lámparas quitamiedos o de lámparas infantiles. Por eso, antes de comprar, es importante que tengas en cuenta la ubicación de los muebles y de los enchufes.

En tiendas especializadas puedes encontrar opciones realmente económicas para escoger la lámpara infantil que combine con el estilo que has elegido para la habitación de tu hijo.

Es importante tener en cuenta que las fuentes de luz deben adaptarse a la edad del niño. Por ejemplo, las lámparas de mesa que van enchufadas y las de pie no deberían estar en la habitación mientras el niño está en la etapa de gateo y cuando empieza a caminar.

Cortinas

Aunque hay madres a las que les encanta coordinar la tela de las cortinas con el resto de la lencería de la habitación y el tapizado de los muebles, las cortinas blancas elaboradas en dopiovelo o voile son elegantes y económicas e, incluso, podrías confeccionarlas tu misma en casa si tienes máquina de coser. Además, resultan muy prácticas porque dejan pasar la luz natural sin afectar a tu privacidad.

Banderines o Guirnaldas

Son un elemento decorativo muy utilizado en fiestas y celebraciones, pero decorar con banderines o guirnaldas se ha vuelto una tendencia cada vez más presente en las habitaciones infantiles y juveniles.

Son muy sencillos de hacer y un proyecto en el que podrás involucrar a tu hijo si ya tiene edad para recortar. Banderines con mensaje, con su nombre o simplemente de diferentes colores o diseños, le darán un toque personalizado a la decoración gastando poco porque solo necesitarás cordón, papel o telas de colores, pegamento y tijeras.

Paredes

Una vez que has elegido el color, las posibilidades económicas para las paredes son muy variadas: papel tapiz con motivos infantiles, pintura texturizada, uso de plantillas, pintura monocolor para las que adoran el estilo minimalista o la realización de un mural.

Para ahorrar dinero puedes empapelar sólo una pared como, por ejemplo, aquella donde se apoyará la cuna o el cabecero de la cama infantil. Esto también aplica en el caso de que te decantes por aplicar textura o por decorar una pared con plantilla de nubes, corazones o el diseño que escojas.

Si eres buena dibujando podrías probar a pintar un mural sobre una de las paredes utilizando botecitos de pintura para manualidades o pinturas acrílicas. Los motivos más utilizados son árboles, nubes, el nombre de tu hijo, una casita de cuentos de hadas o hasta su personaje infantil o superhéroe favorito.

Almacenaje

Si tu presupuesto no llega para comprar una cómoda con cajones para almacenar, podrías optar por alguna de estas opciones:

  • Restaurar alguna vieja cómoda familiar. Pintada de blanco y con unos tiradores infantiles en los cajones podría lucir perfecta y resultar el toque vintage de la habitación.
  • Otra posibilidad que es tendencia son las estanterías elaboradas con palets de madera. En este caso deberás lijar muy bien la superficie para eliminar astillas y textura.
  • Las cestas son otra elección acertada para almacenar las cosas del bebé que podrías adquirir a muy buen precio en mercados o tiendas de artículos de segunda mano. Pintadas en colores pastel y con el interior forrado de tela acolchada lucen espectaculares.
  • Las repisas también resultan una manera práctica y económica de almacenar y mantener las cosas fuera del alcance de los bebés y de los niños más pequeños. También es una manera de mantener organizados los juguetes y los libros, los cuales también funcionan como elementos decorativos
  • Las bolsas de tela colocadas a un lado de la cuna y hechas en casa, además de combinar con el colorido de la lencería o ropa de cama, pueden ser una opción de bajo presupuesto para almacenar pañales, toallitas húmedas, artículos de higiene del bebé o pequeños juguetes o sonajeros.
  • Las cajas de papel maché también resultan de utilidad para guardar juguetes, libros, pañales o la ropa sucia

Inspiración

Mirar revistas o webs de decoración y visitar tiendas de muebles podrían servirte de inspiración y ayudarte a seleccionar el estilo que quieres dar a la habitación.

En el caso de que la habitación sea para un bebé, dispondrás de más de 6 meses para el diseño y puesta a punto de la habitación. Si se trata de un niño más mayor, la decoración del dormitorio podría ser un excelente incentivo para animarle a dormir solo en su habitación. Para los que inician la adolescencia, participar en la decoración de su propio espacio contribuye a la expresión de su personalidad.

Sea cual sea la edad de tu hijo, podrás lograr los mejores resultados sin necesidad de realizar una gran inversión. Solo necesitas imaginación y creatividad

9 Cosas que no debes hacer a la hora de decorar la habitación de tu hijo

La decoración no se limita al momento en el que diseñamos un espacio ya que, por lo general,  con el tiempo cambiamos cortinas, ponemos fotografías, cojines, accesorios, recuerdos de viajes, por lo que pasa a ser un proceso continuo reflejo de nuestras experiencias y personalidad.

Las habitaciones de los niños son uno de los lugares de la casa que más evolucionan porque deben adecuarse a las necesidades cambiantes de nuestros hijos desde su llegada hasta la adolescencia o hasta que se van de casa. Por ésta razón, es importante que no cometas ciertos errores a la hora de decorarlas. A continuación, vamos a ver cuáles son.

Mala elección de la habitación

Si puedes elegir, intenta que la habitación de tu hijo sea la que tenga mayor luz natural. También es importante que esté cerca de tu dormitorio para que puedas escucharle si se despierta durante la noche, así como estudiar el espacio, dimensión y disposición con la que deberás colocar los diferentes elementos del mobiliario.

Desestimar la importancia de la iluminación

Es uno de los errores más comunes. Las necesidades de iluminación van cambiando a medida que el niño crece. Lo ideal es contar una lámpara ubicada en el techo en centro de la habitación, pero seguramente también necesitarás:

  • Iluminación puntual y tenue cerca de la cuna o el cambiador para cuando sea necesario atender al bebé durante la noche y no sobre estimularlo encendiendo la luz principal
  • Luces quitamiedos para cuando el niño empiece a sentir miedo a la oscuridad, lo cual suele ser una parte normal de su desarrollo
  • Una lámpara infantil cerca del cabecero de la cama

Gastar más de lo necesario

Con el tiempo, tu bebé crece y deberás introducir cambios en la decoración, reemplazar la lámpara infantil, la mecedora para amamantar, el cambiador con bañera, mayor espacio para almacenar juguetes o introducir un rincón de lectura.

Invertir mucho en muebles podría ser una pérdida de dinero, aparte de generarte un problema a la hora de guardar o de deshacerte de un mobiliario que no necesitarás.

La primera vez decorarás la habitación a tu gusto basándote en un presupuesto, pero en cuanto el bebé comience a hablar y manifestar sus preferencias, necesitarán realizar cambios en la decoración. Por eso, lo razonable es no invertir dinero en exceso. Además, actualmente, hay gran cantidad de opciones de “Hazlo tú mismo”, así que decorar la habitación de tu hijo por poco dinero es algo cada vez más fácil.

Mobiliario que no se ajusta a la edad del niño

En el afán de ahorrar, muchas familias destinan a la habitación del niño piezas de mobiliario que ya no usan y no quieren tirar.

Ya sea porque son reliquias familiares o por ahorrar, los escritorios y cómodas deben adaptarse a la estatura y edad de tu hijo. Si por sus dimensiones pueden ser utilizados, entonces deberían ser restaurados y pintados para que combinen con la decoración y no parezcan un pegote.

Mala elección del color

Algunos padres asocian el colorido brillante con las habitaciones infantiles, pero lo recomendable es elegir colores suaves o neutros que hacen que la habitación parezca más espaciosa y, además, reflejan mejor la luz.

Agregar color con los accesorios suele ser la mejor estrategia porque el dormitorio de tu hijo tiene que ser estimulante, pero también es un espacio para el descanso y la relajación.

Habitación monotemática

Las habitaciones de los niños son espacios cambiantes de acuerdo a su edad y gustos, por lo que invertir mucho en accesorios relacionados con un tema muy específico es un error que puede resultar muy costoso.

Centrarse en un personaje animado y ponerlo en las cortinas, la lámpara infantil, la alfombra, muebles, sábanas y tapizados es decorar con un tema que podría dejar de interesarla a tu hijo en cualquier momento. Lo mejor es elegir un estilo neutral que pueda ir cambiando con el tiempo sin invertir mucho dinero y con el que se sienta más a gusto, aunque tampoco pasa nada porque alguno de los accesorios lleve alguno de sus personajes favoritos.

Inseguridad

La habitación de tu hijo debe ser un lugar seguro para él. Limitarse a la parte estética a la hora de decorar es un grave error.

Todos los aparatos y mobiliario infantil que compres deben estar certificados por la Unión Europea. Aparte de eso, cuida aspectos como:

  • La separación entre los barrotes de la cuna
  • La elección del colchón
  • Retirar elementos y colchas de la cuna a la hora de dormir
  • No dejar colgando tiras o cordones como los de las cortinas o aparatos eléctricos
  • Utiliza pinturas no tóxicas para paredes y superficies del mobiliario
  • Airear la habitación con regularidad
  • Obstaculizar el acceso del niño a los enchufes

Olvidarse del suelo

Los primeros días, tu pequeño sólo se alimentará y dormirá, pero pronto comenzará a pasar cada vez más tiempo despierto y empezará a tener una mayor movilidad.

Casi sin darte cuenta, llegará el momento de ponerle en el suelo para estimular su desarrollo neurológico y físico. Es muy importante que el suelo sea de un material cálido y fácil de limpiar para cuando comience a gatear y a caminar porque cuanto más tiempo pase descalzo, mejor.

Para finalizar

Uno de los mayores errores a la hora de decorar la habitación de tu hijo es no destinar un espacio para el almacenaje.

Los bebés desde su llegada comienzan a acumular cosas: ropita, pañales, el cochecito, el moisés, la bañera, la sillita de comer, libros, juguetes, los regalos de la familia y un sinfín de cosas que la mayoría de los padres no prevé. Tener espacio (armarios, estantes, repisas y cajas) para guardar todas estas cosas debe ser una prioridad.

Los 7 miedos infantiles más comunes y cómo ayudar a los niños a superarlos

El miedo es una sensación desagradable de temor ante un peligro inminente real o imaginario. Con frecuencia se siente que es una situación ante la que se tiene poca capacidad de control y cuyas consecuencias negativas deben ser evitadas a toda costa.

Es una emoción de las más básicas, presente en todas las culturas y a pesar de la connotación negativa que se le atribuye, en realidad lo que subyace es el sentimiento de supervivencia. El miedo nos mantiene vivos ya que nos induce a evitar circunstancias en las que nos exponemos a sufrir daños físicos, emocionales o potencialmente mortales.

Los estímulos que generan miedo varían de una persona a otra y dependerán de sus experiencias y el entorno en el que se desenvuelvan.

Miedos infantiles

Los miedos infantiles forman parte del proceso de aprendizaje y desarrollo. Un niño que no teme, por ejemplo, a los insectos, a las alturas o al agua podría herirse seriamente o morir por exponerse a situaciones peligrosas. El miedo se aprende a través de tres mecanismos:

  • Por observación ya que los niños aprenden a temer a lo que sus padres y las personas de su entorno temen
  • Por condicionamiento clásico o por asociación de un estímulo con una consecuencia desagradable
  • Miedo cultural que son miedos comunes a todas las culturas que tienden a manifestarse bajo ciertas circunstancias.

A pesar de que el miedo forma parte esencial de la vida, los padres tienen el deber de ayudar a los niños a gestionar sus emociones y aprender a lidiar con ellas. De otro modo, podrían convertirse en fobias o interferir con el desarrollo de su autoestima.

A continuación, vamos a ver cuáles son los temores infantiles más comunes.

Miedo a la oscuridad

Es uno de los más frecuentes y suele aparecer cerca de los dos años. El niño puede tener problemas para dormir y sentirse incómodo estando solo en su habitación a la hora de dormir.

Además de explicar que la noche puede ser bella y que en la oscuridad se aprecian mejor las estrellas, una buena opción es colocar en la habitación del niño una luz quitamiedos.

En el mercado hay disponibles una gran variedad de modelos con características que se adaptarán a tus necesidades y a las de tu pequeño.

Miedo a las personas desconocidas

El niño se muestra manifiestamente incómodo frente a situaciones en las que debe interactuar con desconocidos o gente que apenas conoce.

Es un temor muy útil ya que podría proteger a tu hijo de relacionarse con extraños y aceptar irse con ellos.

Puedes ayudarle permaneciendo cerca cuando tenga que relacionarse con esos amigos o familiares que le resultan desconocidos. Si te ve actuando relajada en presencia de esos “extraños” comprenderá que forman parte de las personas en las que puede confiar como tú lo haces.

Miedo a los monstruos

Los niños pueden sentir miedo de las personas disfrazadas y de los programas de televisión en los que aparecen monstruos.

Una manera de ayudarle a lidiar con este temor es explicarle lo que es un disfraz y mostrarle que, debajo de la apariencia monstruosa, hay una persona como él a la que no hay que temer.

Si el miedo a los monstruos aparece a la hora de dormir, una buena solución es revisar con él debajo de la cama, en el armario y en esos lugares en los que pueden “esconderse” los monstruos. También podemos conversar un rato o leer un cuento. Otra buena opción es instalar una luz quitamiedos que le permita asegurarse de que no hay nada que temer.

Miedo a las tormentas

Suele aparecer entre los tres y los cuatro años. El sonido de los truenos, el viento y de la lluvia cayendo sobre el techo puede causar temor, especialmente a la hora de dormir.

Lo primero que se te ocurrirá es dejarle dormir contigo, pero lo mejor es acompañarle en su habitación, explicarle que las tormentas son fenómenos naturales normales y hasta beneficiosos para las cosechas y los animalitos del bosque. Esto puede ayudarle a lidiar con este miedo que gradualmente desaparecerá.

Miedo al agua

Algunos bebés rechazan la hora del baño y creando una atmósfera cálida y agradable es posible mitigar esta incomodidad, pero hay niños que temen meterse en el mar o en la piscina.

Entrar en el agua de manera gradual, dándole tiempo a habituarse a la temperatura, ponerle manguitos, cantar su canción favorita y mantenerle sujeto durante el proceso, le ayudará a vencer sus temores y a disfrutar de la experiencia.

Miedo a la separación

Es uno de los primeros miedos del bebé, el cual se altera cuando sus padres intentan dejarle con otra persona. Llanto, rabietas y mucha ansiedad caracterizan a este temor infantil.

Crear un ritual de despedida, mantener la calma, explicar al niño que volverás y cuándo lo harás en términos que él pueda comprender. Por ejemplo, a la hora de comer o antes de dormir. Esto les ayudará a lidiar con estas despedidas difíciles.

Lo que nunca debes hacer es “desaparecer”, irte sin avisarle o volverte porque llora cuando ya te has despedido.

Otros miedos

Dormir fuera de casa, miedo a los animales, a las sombras, a los insectos, a ir al médico o al dentista son otros temores comunes en los niños. Sus miedos cambian mientras crecen.

Lo importante es que seamos coherentes y pacientes, respetar el proceso que atraviesa el niño, reconocer que es válido sentir miedo. Nunca hagas bromas o intentes ridiculizarle respecto a lo que teme, tampoco le fuerces a enfrentar el origen de sus miedos de manera brusca y repentina.

Explicar, informar, hablarle de la experiencia antes de enfrentarse a ella, tener paciencia y mantener la calma es lo más apropiado para ayudarle a lidiar con sus peores

Todo sobre el miedo a la oscuridad en niños

Nictofobia o escotofobia son los nombres del miedo a la oscuridad, a la noche y a las habitaciones o espacios oscuros. Al menos el 10% de la población adulta teme a la oscuridad.

La ansiedad y el miedo irracional son generados por una percepción distorsionada del cerebro de los riesgos que se corren cuando no se puede ver lo que nos rodea. En adultos se considera una fobia y en los niños forma parte de los miedos propios de los primeros años.

¿Qué es el miedo a la oscuridad?

El miedo a la oscuridad es el más frecuente de los temores infantiles y forma parte del desarrollo evolutivo. Suele aparecer sobre los tres años y prolongarse hasta los ocho. Está asociado al miedo a la soledad y a la ansiedad por separarse de los padres.

Algunos psicólogos consideran que, superada la adolescencia, el miedo a la oscuridad pasaría a considerarse una fobia. Un manejo adecuado del temor durante los primeros años de vida ayudaría a evitar que un simple miedo se transforme en un problema para la vida adulta.

Síntomas del miedo a la oscuridad

Algunos síntomas asociados al miedo a la oscuridad son:

  • Evitar situaciones y lugares oscuros
  • Sentir malestar sólo de pensar en enfrentarse al objeto del miedo
  • Llanto, angustia, ansiedad
  • Sudoración
  • Respiración agitada
  • Dolor de estómago o de cabeza
  • Pérdida del apetito
  • Náuseas
  • Pensamientos de muerte
  • Dificultad para conciliar el sueño

El miedo a la oscuridad no atendido puede volverse desadaptativo e interferir en el normal funcionamiento del niño afectando su autoestima, la rutina familiar, su desempeño escolar y las relaciones con otros niños.

Causas del miedo a la oscuridad

A pesar de que se considera un miedo normal y que forma parte del desarrollo del niño, ciertas situaciones pueden originar el miedo a la oscuridad

  • Experiencias traumáticas asociadas a la oscuridad como castigos aplicados en habitaciones oscuras, algún accidente ocurrido durante la noche, el ser víctimas de abuso, de violencia doméstica o de alguna broma deliberada para asustarlo.
  • Los padres o cuidadores ansiosos o sobreprotectores pueden inducir en el niño sentimientos de minusvalía o de indefensión ante la ausencia de los padres, lo que les lleva a evitar permanecer solos en su habitación
  • Historias de fantasmas o hechos sobrenaturales para los que los niños no están preparados
  • Niños expuestos a programas de televisión con contenido violento o de terror
  • Algunos cuentos infantiles en los que se destacan los monstruos, brujas y apariciones
  • Mudarse de casa puede detonar el miedo a la oscuridad

Tratamiento

El miedo a la oscuridad puede afectar la vida diaria del niño y su salud, por esto es importante no restar importancia al problema y ayudarle a superar su temor. Las terapias especializadas suelen ser de tres tipos:

  • Exposición: en la que se expone de manera controlada y repetida al niño a la causa de su temor hasta que deja de sentir ansiedad e incomodidad ante el mismo.
  • Terapia cognitiva: en la que se le ayuda a identificar los pensamientos negativos que asocia a la oscuridad y reemplazarlos por ideas positivas.
  • Relajación: se enseña al niño a respirar profundamente y a manejar los síntomas físicos relacionados con el miedo a la oscuridad

¿Qué pueden hacer los padres?

  • Conversa con tu hijo sin desestimar su miedo. Decirle que no pasa nada y que todo está bien no le servirá de mucho. Al contrario, le hará sentirse incomprendido. Dile que entiendes que el no poder ver en la oscuridad le asuste y que su imaginación le juegue malas pasadas. Ofrécele la posibilidad de contar con una fuente de luz que pueda encender cuando esté asustado como una luz quitamiedos.
  • Evita actividades muy enérgicas cerca de la hora de dormir y el uso de videojuegos o de la televisión. Lo ideal es que realice actividades más tranquilas que le ayuden a estar más relajado antes de ir a la cama.
  • Escoge bien los cuentos infantiles, especialmente antes de dormir, y evita los que incluyan personajes como brujas, duendes, monstruos, que puedan recordarle a tu hijo sus mayores temores.
  • Jugar en la oscuridad, proyectar sombras con los dedos, jugar a la gallinita ciega o al escondite puede hacerle ver la falta de luz desde una perspectiva divertida y ayudarle a sentirse más tranquilo cuando deba enfrentarse a ella.
  • A la hora de cenar restringe las bebidas azucaradas, los postres o snacks muy salados que pueden resultar estimulantes.
  • Si los interruptores no son accesibles para tu hijo por su estatura, instala una lámpara de mesa que pueda encender cuando lo necesite.
  • Ofrécele un compañero de cama, un muñeco a quien pueda abrazar y cuidar.
  • Establece un ritual a la hora de dormir que ayude al niño a estar menos ansioso y así le resulte más fácil conciliar el sueño.
  • Deja una luz encendida en algún pasillo para que la casa no esté completamente a oscuras durante la noche.

Si el miedo a la oscuridad se prolonga en el tiempo y no mejora tomando estas medidas, es conveniente consultar al pediatra o al psicólogo quien podrá establecer el tratamiento adecuado para ayudar al niño a superar su miedo y evitar que se convierta en una fobia.

¿Cómo Hacer una Tarta de Pañales Tú Misma?

Las tartas de pañales están de moda. La verdad es que no es de extrañar teniendo en cuenta lo práctico que es. Además, es uno de los pocos regalos que los padres verán con buenos ojos recibir varias veces. Normal, porque si hay algo que usará el bebé serán pañales.

Si te decides a regalar una, tienes dos opciones, o comprarla ya hecha o hacerla tú. Si las manualidades no son tu fuerte, quizá lo mejor es que la compres ya hecha. Sin embargo, si eres buena con las manos, puedes optar por hacerla tú, así le podrás dar tu toque personal.

A continuación, te vamos a explicar los pasos a seguir para hacer una tarta de pañales por ti misma.

Ingredientes de la tarta de pañales

Para elaborar esta tarta, necesitarás pañales de al menos dos tallas diferentes porque los bebés crecen muy rápido durante las primeras semanas.

La cantidad de pañales a utilizar dependerá del tamaño de la tarta que quieras hacer. Ten en cuenta que durante los primeros días, el bebé puede utilizar unos 8-10 pañales diarios. Si preparas una tarta de 80 pañales, sería un regalo para las primeras dos semanas de vida del bebé.

Además de pañales, necesitarás:

  • Un par de tubos de cartón grueso que servirán de columna central para la tarta. Otra opción es utilizar un par de revistas enrolladas y aseguradas con una goma elástica.
  • Gomas elásticas para dar forma a los pañales a la hora de enrollarlos. Necesitarás tantas como pañales vayas a poner en la tarta.
  • Tres trozos de goma elástica larga para sujetar los pañales que van en cada piso de la tarta. Para estimar la longitud, mide el diámetro de la base y añade varios centímetros para poder atar la cinta.
  • Una bandeja o base de cartón redonda de las que se usan para poner los pasteles
  • Elementos decorativos como calcetines, chupetes, flores de tela o papel, biberones, etc. Otra posibilidad es añadir productos de cuidado personal para el bebé como crema hidratante, crema para el culito, toallitas, etc.
  • Pegamento
  • Tijeras
  • Cintas decorativas

Preparación de la tarta

A continuación, vamos a ver paso a paso cómo hacer la tarta.

Paso 1: enrollar los pañales

El primer paso es enrollar cada pañal sujetándolos con las gomas elásticas. Es importante que los rollos tengan una forma y tamaño similares para que la tarta quede bien. Una buena idea es organizar los pañales por tallas, así te resultará más fácil montar la tarta.

Paso 2: primer piso

Con el pegamento, pega uno de los tubos de cartón al centro de la base. Una vez hecho esto, coloca alrededor los pañales que has enrollado previamente hasta completar el diámetro de la base. Cuando hayas terminado este primer nivel, ata alrededor un trozo de la cinta elástica para que los pañales no se muevan.

Paso 3: segundo piso

Una vez hecho el primer piso, coloca sobre él más pañales enrollados para formar el segundo piso. Si es necesario, coloca otro tubo de cartón en el centro para ayudar a mantener la forma.

Este nivel deberá tener un diámetro menor al primero por razones estéticas. Al terminar, asegura los pañales de este piso con otro trozo de cinta elástica.

Paso 4: tercer piso y decoración

Cuando tengas el segundo piso,  comienza a colocar pañales enrollados sobre él para formar el tercer piso. Este también tendrá que tener un diámetro inferior al segundo piso. Lo mejor es colocar los pañales de la talla más pequeña aquí, así se usarán los primeros.

Una vez hayas asegurado los pañales con goma elástica, es hora de “ocultar” las gomas elástica que sujetan los pañales con cinta decorativa para que no se vean. También es el momento de añadir los elementos decorativos.

Paso 5: packaging

Una vez tengas los 3 pisos, hay que envolverla. Para ello, puedes utilizar papel de seda o papel celofán, y cerrarlo con un gran lazo.

Como verás, hacer una tarta de pañales por ti misma no es nada complejo. Simplemente, se necesita un poco de pericia y tiempo.

¿Cuáles son los regalos más originales para regalar a un bebé?

Ha llegado el momento tan esperado después de 9 meses, al final nació tu sobrino o quizás es tu mejor amiga la que ha dado a luz. Es hora de las felicitaciones y… de los regalos.

Si no tienes muy claro qué regalar, no te preocupes. A continuación, te vamos a dar algunas ideas para que la elección te resulte más sencilla.

Regalos para bebés hechos a mano

Si deseas regalar algo muy original, lo mejor es que lo hagas por ti misma. Para eso, lo mejor es pongas en marcha toda tu creatividad, aunque te damos algunas ideas por si, ahora mismo, no se te ocurre nada.

Almohadilla con forma de nube

Una excelente idea para decorar la habitación del bebé. Para hacerla, dibuja el patrón en un cartón, luego corta la tela guiándote por el mismo y cose a mano. Puedes utilizar un relleno sintético o de algodón.

Móviles para la cuna hechos con pajitas

En la cuna de un bebé no puede faltar un móvil ya que se divertirá mirando las formas y cómo se mueven.

Para hacer el que te sugerimos, necesitarás pajitas de colores e hilo. Para hacerlo, simplemente introduce el hilo dentro de las pajitas, previamente agujereadas, y realiza figuras geométricas como estrellas o diamantes, entre otras.

Toalla personalizada

Regalar al bebé ropa está muy bien, pero lo malo es que se le quedará pequeña muy pronto. Sin embargo, una toalla le durará bastante tiempo. Si te parece una buena idea, simplemente borda en la toalla el nombre del bebé y así tendrás un regalo totalmente esxlusivo.

Tarta de pañales

Uno de los regalos que más agradecen los padres por su practicidad son las tartas de pañales.

Existe en el mercado una increíble variedad de tartas, tanto en el diseño como en el tamaño y en el precio. Incluso, hay algunas que, aparte de pañales, traen otros artículos de bebés como chupetes, set de baño, baberos, etc. Todo es cuestión de elegir una que nos encaje.

Sesión de fotos

Seguramente, los padres del bebé le harán muchas fotos, pero nada comparable con una buena sesión fotográfica echa por un profesional. Además, a la sesión se puede unir el resto de la familia.

Regalos originales para bebés de un año

¿Necesitas hacer un regalo a un niño de 1 año y buscas algo original? Te damos dos ideas.

Pelota de sujeción

Es una pelota formada por 12 secciones de tela que están cosidas entre sí creando “huecos” donde el bebé introducirá sus deditos y que facilitan que se cambie a pelota de una mano a otra. Cuando los bebés comienzan a gatear, suelen lanzarla y perseguirla.

Es una buena forma de practicar su motricidad.

Arena mágica

Es una arena que sirve para que el bebé realice figuras. Además, no requiere de agua y, sin embargo, no se seca. Por si fuera poco, no se adhiere a otra cosa que no sea a ella misma, por lo que no ensucia.

Espero que estas 7 ideas te ayuden a tener más claro qué regalar a ese bebé que acaba de llegar y qué está esperando tu regalo.

 

¿Cuáles son los mejores lugares para que tu bebé se eche la siesta?

La siesta es fundamental para la buena salud del bebé y no es opcional ya que contribuye a su desarrollo físico y neurológico.  Por otro lado, también le permite descansar y reponer energías a la madre. Como verás, ambos se benefician.

Dormir la siesta evita que el bebé se agote y esté irritable, le permite comer y dormir mejor, todo lo cual repercute favorablemente en su bienestar general, en el de los padres y en el del resto de la familia. Nada hay más desesperante que un bebé que llora inconsolablemente sin poder conciliar el sueño y con él, nosotros.

Pero a pesar de lo importante que son las siestas, también lo son los buenos hábitos de sueño y una parte fundamental de éstos empieza con diferenciar el día de la noche.

Colocar al bebé en su cuna sólo por las noches le permitirá aprender cuándo es el momento de dormir “de seguido”, así como asociar la hora de ir a la cama con un ambiente más silencioso y tranquilo. Durante el día, puedes colocar al bebé en lugares diferentes para dormir la siesta. Es importante no aminorar los ruidos normales de la casa.

A continuación, te vamos a explicar cuáles son los mejores sitios para que tu bebé eche la siesta.

Hamaca

Las hamacas son una especie de tela o red alargada cuyos extremos se fijan a dos soportes para colgarse y servir como cama o balancín. Son ideales para la siesta de bebés recién nacidos o menores de tres meses. Los bebés adoran el balanceo, así que les ayuda a relajarse y a estar más tranquilos a la hora de dormir.

Balancín

Son la variante moderna de una hamaca. Sus dimensiones los hacen prácticos y ocupan menos espacio. Además, cuentan con correas y mecanismos de sujeción para que el bebé esté más seguro. Los modelos más divertidos incorporan juguetes y accesorios para que el bebé juegue y se entretenga mientras está despierto.

Algunos balancines pueden vibrar y tienen música relajante para ayudar al bebé a conciliar el sueño.

Moisés o capazo

Son otra opción muy recomendada para los meses más fríos porque el bebé estará más abrigado. Te permitirá ponerle donde puedas verle mientras duerme y seguir con tus actividades cotidianas mientras el bebé echa su siesta.

Minicuna

Son unas pequeñas cunas plegables que puedes llevar contigo cuando viajes, aunque también te sirven para poner al bebé a dormir su siesta en exteriores.

En lugar de barrotes, estas pequeñas cunitas tienen una tela de rejilla para proteger al bebé de insectos, aparte de para mantenerlo fresco.

Almohadilla antivuelco

Son pequeñas colchonetas en donde pueden dormir la siesta los niños más grandes.

Estas almohadillas resultan seguras y además son útiles de llevar cuando vamos a visitar a los abuelos o a la guardería. Tienen borde acolchado para evitar que el bebé ruede y se salga de la superficie de la almohadilla.

Esteras de arrastre

Son alfombrillas ideales para colocar al bebé que empieza a moverse, reptar y gatear. También puede servir para poner al bebé a dormir la siesta. Son superficies firmes, ligeramente acolchadas tal como lo recomiendan los pediatras para prevenir el síndrome de muerte súbita.

Colchonetas de siesta

Suelen ser utilizadas en las guarderías, pero también resultan muy útiles en casa. Son fáciles de doblar para almacenar, puedes llevarlas a todas partes y son lavables.

Recomendación final

La opción que elijas para la siesta de tu bebé dependerá de la edad de éste, sobre todo de si ya puede voltearse sobre sí mismo. La idea es reducir al máximo el riesgo de caídas.

Tu estilo de vida y el espacio con el que cuentes en casa también influirá en tu elección. En cuanto al lugar de la casa donde colocar a tu bebé, dependerá de tus actividades. Debes procurar un ambiente tranquilo, pero no excesivamente silencioso o en penumbra.

¿Cuáles son los métodos que más ayudan a relajar a los bebés?

Seguramente, cuando estabas embarazada, te imaginabas dejando a tu bebé suavemente sobre su cuna y mientras se dormía, esbozaba una sonrisa.

Sin embargo, la realidad está para ponernos en nuestro sitio. Y la realidad es que algunos bebés se duermen con facilidad, mientras que otros son más inquietos y les cuesta dormirse.

Instintivamente, muchas madres cogen a su bebé en brazos y lo mecen hasta que se duerme. Esto podría valer los primeros días, pero tu bebé gana peso a diario y, en algún momento, será muy pesado y agotador hacer eso.

Si tu bebé es de los que llora porque no puede conciliar el sueño y quieres ayudarle a dormir mejor, toma nota de los métodos que más ayudan a relajar a tu bebé.

Relajada

Intenta descansar cuando él descanse. De esta manera, estarás más tranquila y no le transmitirás tensión cuando tu bebé necesite que le ayudes a calmarse.

Establecer una rutina

Aunque al principio parezca no dar resultados, con el transcurrir de las noches, tu bebé sabrá qué esperar y aprenderá a identificar el momento de dormir.

Un baño tibio, un pijama limpio, la cena y a dormir es un ejemplo de rutina. También resulta de mucha ayuda reducir la intensidad de los juegos cuando esté próxima la hora de irse a la cama, además de bajar las luces de la habitación y procurar todo el silencio posible. Es importante diferenciar la rutina de las siestas de las de la noche.

Leer un cuento

Leer un cuento antes de dormir también puede resultar relajante para ti y para tu bebé, además de que resulta muy estimulante para su desarrollo cognitivo. Fortalece el vínculo con tu pequeño y tiene innumerables beneficios emocionales.

Un balancín

La mayoría de los bebés encuentran muy relajante ser mecidos. Probablemente, les recuerda su etapa intrauterina y tus movimientos mientras caminabas o hacías tus actividades cotidianas.

Un balancín es una manera excelente de mecer al bebé sin que tu espalda o brazos sufran. Algunos modelos incorporan música y vibración para ayudar a tu bebé a relajarse antes de ir a dormir.

Dar un masaje

¿A quién no le agrada recibir un reconfortante masaje después de un día difícil y lleno de emociones? Después de un baño tibio, puedes probar con un poco de aceite para bebés y darle un masaje que le ayude a relajarse y estar más tranquilo.

El masaje tiene innumerables beneficios para tu bebé. Consulta a tu pediatra sobre la técnica más adecuada.

Canta

No hay un sonido que le guste más a tu bebé que tu voz, así que cántale canciones de cuna antes de dormir. Incluso, podrías hacerlo mientras le das el masaje.

Otra opción es poner música suave y relajante que le ayude a serenarse y conciliar el sueño. No muy alta para que no se sobresalte una vez dormido cuando la música se detenga.

Sonidos tranquilizantes

Otra alternativa a cantar o poner música son los ruidos blancos. Puede ser una grabación con los latidos del corazón, el sonido de la lluvia o el oleaje del mar. Prueba hasta encontrar la opción que más relaje a tu bebé.

Revisar el pañal del bebé

Tener el pañal sucio o mojado puede dificultar a tu bebé conciliar el sueño, así que asegúrate de revisar su pañal y de que esté limpio y seco antes de ir a dormir.

La iluminación

Baja la intensidad de las luces cuando se aproxime la hora de dormir. No debería haber televisor en el cuarto del bebé, pero si la hay, apágala al menos una hora antes de la hora de acostarse. La cuestión es que los colores y sonidos de la TV pueden resultar demasiado estimulantes en un momento en el que queremos que esté tranquilo y relajado.

Dejar una lamparilla encendida puede ser una buena idea para que no tengas que encender las luces cuando vayas a atender a tu bebé durante la noche.

Te llevará algo de tiempo, pero poco a poco conseguirás que tu bebé esté más tranquilo a la hora de acostarse. Solo establece una rutina y apégate a ella, incluso cuando salgáis de viaje, procura respetar los horarios del bebé.

Algunos pequeños son muy sensibles y se desconciertan ante cualquier cambio en su entorno. Con mucho amor y manteniendo la calma, conseguirás que tu bebé duerma mejor y tú también.

Consejos para comprar la mejor bañera para tu bebé

Históricamente, la bañera ha sido parte de la rutina del ser humano, al menos desde al año 1700 a.c.  En algún momento, se replicó en unas dimensiones adecuadas para el baño de los niños pequeños. Hoy, podemos disponer de una gran variedad de modelos de bañera para mayor comodidad de bebés y mamás.

Y es que el baño es uno de los momentos más complicados al principio para las madres primerizas, pero, después, se convierte en puro relax.

Sostener al bebé y los productos para su cuidado, que no se nos deslice mientras lo enjabonamos, velar para que el agua esté a la temperatura correcta, aclarar para retirar el jabón y el champú, evitar que se le caiga en los ojitos…Un montón de cosas que hacer y sólo dos manos.

Encontrar la mejor bañera es parte de la solución a éstos pequeños y cotidianos dilemas y la manera de hacer del baño un rato de disfrute para el bebé y la mamá. Además, está más que demostrado que un baño relajante ayudará a tu bebé a dormir mejor

Por todas éstas razones, es necesario incluir la bañera en la lista de compras para el bebé y saber qué debes tener en cuenta para elegir la mejor opción.

El tipo de bañera y dónde la colocarás

Las hay muy sencillas, similares a un cubo de plástico, y las hay que son casi muebles como las bañeras cambiador, las cuales, además, suelen tener espacio para guardar las cosas que necesitas tanto para bañar al bebé como para cambiarlo.

Unas son más voluminosas que otras, por lo que un criterio indispensable es el espacio con el que cuentas para colocar la bañera.

Seguridad

Es muy importante que la bañera cuente con una superficie antideslizante para que el bebé no se resbale mientras le bañas y así no tengas que sostenerle todo el tiempo con una de tus manos. Esto te dará mayor libertad de movimientos y será más cómodo para tu bebé.

Ajustable

Elegir una bañera cambiador con altura regulable haré que te resulte más cómodo tanto bañar al bebé como cambiarle. Aparte de que te evitará dolores de espalda.

Otra posibilidad interesante son las bañeras que se acoplan a bañera.

Plegable o con cajonera

Hay modelos de bañeras cambiador cuya estructura es plegable. Si en casa no abunda el espacio, pero deseas una bañera cómoda con todo lo necesario, ésta es una buena opción.

Otras son más bien muebles que sueñen contar con bastante espacio de almacenamiento para que guardes y tengas a manos todo lo que necesites.

¿Y si voy de viaje?

Las madres más prácticas pueden optar por una divertida bañera hinchable que resultará muy fácil de llevar cuando salgas de fin de semana,  a la playa o a visitar a los abuelos. No ocupará mucho espacio y podrás llevarla a cualquier parte.

¿Cuál elegir?

Como hay tanta variedad, seguramente, te costará elegir sólo una, pero los criterios más importantes a la hora de escoger la bañera de tu bebé serán  el espacio con el que cuentes y tu estilo de vida.

Por ejemplo, si cuentas con poco espacio, lo mejor es que optes por una bañera plegable. Si el espacio no es un problema y eres más bien clásica, quizás prefieras una bañera cambiador tipo mueble que encaje con la decoración de la habitación del bebé. Si sueles viajar con tu bebé con cierta frecuencia, quizás la mejor opción sea una bañera compacta tipo cubeta o una bañera hinchable.

Y finalmente, la mejor recomendación es que nunca dejes desatendido al bebé mientras está en la bañera o en el cambiador. No atiendas llamadas, ni a la puerta, no salgas de la habitación a buscar algo que olvidaste y, si lo haces, envuelve al bebé en la toalla y llévalo contigo.

 

 

Mi bebé tiene diarrea: ¿qué hago?

Según la ONG Intermón Oxfam, alrededor de 40 niños mueren cada hora en el mundo debido a la diarrea .

Si, la diarrea es un problema de salud frecuente que debe ser atendido a tiempo, especialmente cuando se presenta en niños.

¿Qué es la diarrea?

En la diarrea se altera la consistencia de las heces y la frecuencia de las evacuaciones. También puede aparecer con moco y sangre. Los bebés tienen una dieta líquida y un estómago muy pequeño, por lo que sus deposiciones son frecuentes y, generalmente, pastosas.

A medida que transcurre el tiempo, se suelen ir regulando los hábitos intestinales del bebé y sabrás qué esperar y qué no. Es preciso estar atenta a cualquier cambio en la consistencia y frecuencia de las evacuaciones, sobre todo si viene acompañado de malestar, fiebre, pérdida del apetito, vómitos o irritabilidad.

Uno de los mayores peligros de la diarrea es la deshidratación por su potencial para causar convulsiones y, en casos severos, la muerte.

Causas

Las causas más frecuentes de la diarrea aguda (la que dura menos de dos semanas), suelen ser:

  • Alergias alimentarias
  • Toma de antibióticos del bebé o de la madre que amamanta
  • Gastroenteritis
  • Intoxicación

Si la diarrea es crónica (dura más de dos semanas), podría deberse a:

  • Intolerancia a la lactosa
  • Consumo excesivo de algún alimento
  • Celiaquía
  • Parasitosis

Otras causas pueden ser los cambios en la dieta del bebé o la madre que amamanta o la erupción de los dientes porque el niño tiende a llevarse las manos a la boca con mayor frecuencia.

¿Qué hacer?

Lo primero de todo es no esperar para actuar ya que se corre el riego de que el bebé se deshidrate y, por tanto, pierda peso y minerales.

A continuación, vamos a ver qué podemos hacer.

Observa cuidadosamente a tu bebé

Esto te permitirá notar los cambios en su conducta y sus deposiciones. Pon especial atención a la frecuencia y la consistencia de las mismas o si notas algún olor especialmente fétido que no sea usual.

Si es posible, lleva un registro del número de evacuaciones y sus características. Si vas a consultar al pediatra, ésta información resultará muy útil.

Evita bañarlo en la bañera

Si tu bebé es pequeño y aún lo bañas en la bañera, podrías prescindir de ésta mientras se recupera de la diarrea. Podría tener algún escape de heces durante el baño y volver a contaminarse por el contacto de éstas con el agua.

Prueba a bañarlo en el lavabo por unos días, después podrás retomar la rutina con su bañera o bañera cambiador, lo que tengas.

Alimentación

Ofrece alimentos a tu bebé con frecuencia para reponer los líquidos perdidos, especialmente si todavía se alimenta exclusivamente de leche materna. Si tu bebé toma leche de fórmula, deberías considerar la opción de ofrecerle, temporalmente, alguna leche de origen vegetal que resulte menos irritante hasta que se restablezca.

Para los bebés más grandes que ya han iniciado la alimentación sólida, puedes ofrecer un poco de puré de plátano o de manzana, sin azúcar ni edulcorantes. Lo importante es suministrar pequeñas cantidades con frecuencia.

Temperatura

Vigila su temperatura. Algunas infecciones con parásitos pueden producir fiebre. Utiliza un termómetro y lleva un registro de las mediciones a lo largo del día.

Lavado de manos

El lavado frecuente de manos es una excelente práctica higiénica a la que debes prestar especial atención si tu bebé tiene diarrea, sobre todo, después de cada cambio de pañal.

Mantén limpias las manos del bebé y pide a quienes te visiten que se laven las manos antes de tocarle.

Cambios de pañal con más frecuencia

Para prevenir complicaciones por la dermatitis del pañal, cambia a tu bebé con frecuencia y lava sus genitales. El roce frecuente con las toallitas húmedas podría irritar su piel.

Consultar al pediatra

Las diarreas pueden ser habituales y, por lo general, no duran más de unas 48 horas. Pasado ese período de tiempo y en caso de que el bebé no mejore y se vea muy decaído, debes consultar al pediatra.

Otras señales de alarma incluyen:

  • Moco, sangre o pus en las heces
  • Piel seca y ojos hundidos
  • Llanto persistente e irritabilidad o llanto sin lágrimas
  • Vómito

Tu pediatra evaluará a tu bebé y te indicará los medicamentos y la solución de rehidratación oral en caso de que sea necesario. No le des medicamentos para la diarrea a tu bebé antes de que lo vea el pediatra, se alteraría el cuadro y será más difícil que pueda hacer un diagnóstico preciso.

También debes evitar dar infusiones o tés a tu bebé que pueden ser beneficiosos para los adultos, pero tóxicos para él porque su sistema gastrointestinal e inmunológico aún están en desarrollo.

 

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