La mejor música para dormir un bebé

Hacer dormir a un bebé es una de las tareas más difíciles de ser padres. No basta con colocarlos en su cuna, arroparlos, darles un beso de buenas noches y hasta el día siguiente.

Los padres desesperados ​​intentan prácticamente cualquier cosa para que sus bebés puedan conciliar el sueño lo más rápido posible, desde guardar completo silencio, hasta leer, cantar, suplicar o sobornar para que se duerman de una vez.

Una rutina constante a la hora de acostarse que incluya música relajante, puede no solo ayudar a que tu bebé duerma más fácilmente, sino que también pueda quedarse dormido durante más tiempo. De hecho, es una tradición cantar una canción de cuna para ayudar al bebé a que se duerma.

Pero, ¿cuál es la mejor música para dormir a tu bebé? ¿Influye el tipo de canción, la letra o la melodía?

La música que ayuda a dormir a tu bebé

Incluso antes de nacer, el bebé escucha los sonidos del mundo exterior. Alrededor de las 18 semanas, ya reacciona a los ruidos repentinos y se tranquiliza con el sonido de tu voz y el latido constante de tu corazón.

Es comprensible que cuando nace, estos elementos combinados (la voz, el ritmo cardiaco y el movimiento) sean tan reconfortantes y tranquilizadores para él.

Y si durante el embarazo le acostumbras a escuchar música, cuando nazca y la escuche, la reconocerá y la encontrará relajante.

Durante los primeros tres meses, las nanas y canciones de cuna relajan y calman a los bebés, dándoles una sensación de seguridad y calidez. Son melodías suaves y relajantes, con ritmos repetitivos, consistentes y simples, que les recuerdan los sonidos escuchados durante esos nueve meses en el útero.

Las nanas tradicionales como Estrellita dónde estás, Palmas palmitas o A dormir, son perfectas para cantarle a tu bebé y aunque, al principio, las mamás primerizas lo encuentran un poco extraño, no hay nada más relajante para un bebé que el sonido de la voz de su madre.

Para determinar si el tipo de música importa, los investigadores han examinado los efectos de tres tipos de música diferentes en los recién nacidos: una canción de cuna cantada por los padres del bebé, un instrumento que recrea los sonidos en el interior del útero y un tambor que simula los latidos del corazón.

El estudio descubrió que los 3 tipos de música disminuían la frecuencia cardíaca de los bebés, pero la canción de cuna cantada por los padres era la más efectiva.

Cualquier música con una melodía simple y lenta puede calmar al bebé, pero no toda la música los tranquiliza. La música fuerte o estridente, como el rap, el heavy metal y algunas canciones de country y rock, pueden sobreestimular al bebé, algo que no queremos a la hora de dormir.

Los investigadores también han identificado algunos sonidos específicos que los bebés encuentran especialmente reconfortantes. Y un bebé relajado, es un bebé con más probabilidades de quedarse dormido.

Además del ruido blanco y el sonido de los latidos del corazón, cualquier melodía que mantenga un tempo de 60 o menos pulsaciones por minuto es válida.

Pero, además, hay que tener en cuenta si la instrumentación es áspera y ruidosa o es dulce y suave; si hay letras, ¿son apropiadas? ¿son estimulantes o calmantes?; y si tú, como madre o padre, disfrutas de la música también, ya que lo más probable es que la escucharás durante mucho tiempo.

La canción más relajante del mundo

Con todas estas ideas en mente, los investigadores han logrado crear lo que es la canción más relajante del planeta.

La canción se llama Weightless, tiene una duración de aproximadamente ocho minutos y ha sido creada según parámetros específicos para la longitud, el tipo de sonidos, la clave musical y la estructura. Su objetivo es ayudar a los oyentes a quedarse dormidos rápidamente.

La música utiliza sonidos de ritmos bajos, como los de la naturaleza, o los latidos del corazón, que ayudan a reducir la ansiedad, el ritmo cardiaco e incluso el dolor leve.

Funciona mucho mejor que leerle cuentos o historias o dejarlos simplemente en la cuna descansando.

Sin embargo, es importante dejar la música puesta durante toda la noche. De esta forma, cuando tu bebé se despierte entre los ciclos de sueño, seguirá escuchando ese sonido familiar, reconocerá instantáneamente dónde está, se sentirá seguro y se volverá a dormir.

 

 

Técnicas para dormir un bebé que funcionan

Una lección que aprendes cuando te conviertes en madre, es que nada es predecible, salvo la falta de sueño.

Es un hecho que los bebés se van a despertar muy a menudo durante los primeros tres meses y es importante tener expectativas realistas.

Los bebés necesitan dormir muchas horas, pero no siempre lo hacen en el momento que quieres o durante el tiempo que deseas. De ahí la búsqueda desesperada de técnicas o consejos para dormir a tu bebé, un ritual realizado por madres de todo el mundo.

Nunca es demasiado tarde para fomentar unos buenos hábitos de sueño en el bebé y, en última instancia, que los padres puedan tener su merecido descanso.

9 técnicas que ayudan a dormir a los bebés

Seguir una rutina a la hora de dormir

A los bebés les encanta la rutina y la predictibilidad. Crear una rutina a la hora de dormir, lo ayudará a poner orden en su mundo caótico. Elige una rutina que funcione para ti, la cual puede incluir llevar al bebé a su habitación, colocarlo en la cuna, cerrar las persianas o cortinas, taparlo con una manta, cantar una nana y besarlo.

Seguir la misma rutina todos los días, a la misma hora, prepara al bebé para el sueño y con el tiempo aprenderá que dormir viene después de todas las acciones anteriores.

Esperar a que esté somnoliento

El momento adecuado es tan importante como la rutina. Transcurridas alrededor de 8 semanas, los bebés aumentan la melatonina, una hormona natural que produce somnolencia y que el cuerpo libera cuando es hora de dormir.

Si los acuestas tarde, se sobreestimulan y desregulan. Por eso, es buena idea acostarlos cuando estén somnolientos, pero no demasiado cansados para dormirse. Una señal de somnolencia es cuando el bebé se calma, está menos activo y simplemente se queda mirando.

Toma de última hora

La idea es darle al bebé una toma antes de que te vayas a dormir, incluso si está dormido, para ​​evitar que el bebé se despierte justo después de que te duermas.

Esta toma puede ayudar al recién nacido a dormir durante más tiempo y se puede hacer aproximadamente hasta los 4 meses.

Ruido blanco

Si tu bebé está escuchando todos los ruidos que se producen en casa, puede que le resulte difícil conciliar el sueño y quedarse dormido. Usar un ruido blanco facilitará que el niño deje de escuchar los sonidos exteriores y lo ayudará a calmarse.

Además, al bebé no le gusta el silencio ya que en el útero escuchaba constantemente sonidos. Un sonido rítmico y el ruido blanco puede ayudarles a quedarse dormidos.

Limitar la duración de las siestas durante el día

Es difícil despertar a un bebé que está dormido, pero dejar que duerma las siestas durante demasiado tiempo, puede privarle del sueño nocturno. Si el bebé duerme más de 2-2,5 horas, es bueno despertarlo, alimentarlo y mantenerlo despierto durante un tiempo, para luego acostarlo de nuevo en la cuna.

Si notas que tu bebé necesita dormir más tiempo, no dudes en aumentar el tiempo de siesta hasta 2,5 horas.

Atenuar la luz

La luz es una forma de regular el ritmo circadiano de los bebés (el reloj interno del cuerpo). Cuando el sol se ponga, atenúa las luces de las habitaciones en las que esté el bebé, incluso si todavía no lo vas a acostar.

Para reforzar estos ritmos, asegúrate de iluminar intensamente las habitaciones durante el día, incluso si está durmiendo la siesta.

Regular la temperatura

Mantén la temperatura de la habitación donde duerme el bebé más fresca por la noche que por el día. La temperatura óptima para el sueño infantil es entre 18 y 21 ºC. Si no tienes un termostato para poder controlarla, deja una ventana ligeramente abierta o usa un ventilador por la noche, asegurándote de que el bebé duerme lejos de la ventana y los ventiladores y de que la habitación nunca se queda demasiado fría.

Un masaje relajante

Los recién nacidos que reciben un masaje antes de dormir, se duermen más rápido y más profundamente. Antes de acostarlo, dale un masaje relajante de 15 minutos realizando movimientos lentos, con una presión moderada y un aceite para bebés.

Movimiento suave

Dentro del útero, tu bebé estaba en un continuo vaivén cada vez que te movías y es probable que el movimiento suave todavía lo adormezca.

Para ayudar a que se duerma, acúnalo suavemente en los brazos o una mecedora. Caminar lentamente por la habitación podría funcionar también.

 

 

10 Artículos básicos para viajar con tu bebé

¿Quieres irte de viaje con tu bebé, pero te da un poco miedo? Sí, la idea de salir de casa con un bebé o un niño pequeño puede parecer desalentadora, pero las vacaciones son muy importantes para los niños de todas las edades y para nosotros, los padres. Por suerte, hay muchos consejos para viajar con niños que nos pueden servir.

Lo cierto es que, por suerte, a la hora de viajar hay artículos que nos facilitan la vida, haciendo que la experiencia sea mucho más llevadera.

Después de viajar con tres bebés durante los últimos años, he aprendido cuáles son los artículos del bebé que no pueden faltar en el equipaje si quiero que el viaje sea todo un éxito. ¡Te lo cuento!

La mochila imprescindible para viajar con tu bebé

Portabebés

El portabebés es un artículo súper útil si viajas con bebés y se puede transportar fácilmente. Puedes optar por el modelo clásico de mochila, o por la bandolera o fular para tener a tu bebé protegido y en contacto directo contigo.

Sobre todo resulta útil si estáis de visita en cualquier sitio con escaleras, o lugares muy concurridos donde los paseantes se interponen en el camino y andar con el cochecito es todo un desafío.

Cuna de viaje

Si el alojamiento no tiene cunas disponibles, la cuna de viaje es un artículo imprescindible. Además, la cuna de viaje le ofrece a tu pequeño un lugar para dormir con el que se siente familiarizado y seguro. Así dormirá mejor.

Hay muchas opciones compactas y fáciles de montar que se pliegan rápidamente para transportarlas cómodamente. Asegúrate de que la cuna de viaje sea adecuada para el tamaño y el peso del bebé.

Si el alojamiento ofrece una cuna, asegúrate de revisarla antes de acostar a tu hijo por la noche. Busca signos de desgaste, como pintura descascarillada, tornillos flojos y resistencia general. Si no te da confianza, no la uses.

Barrera de cama

Si tu bebé ya duerme en una cama, o no tienes una cuna de viaje, las barreras o cojines antivuelco evitan que el bebé se desplace hacia los laterales y se caiga de la cama.

Cambiador de viaje

Si aún no tienes un cambiador de viaje, es hora de que inviertas en uno. Llevar toda la bolsa de pañales al baño de un avión es engorroso e innecesariamente voluminoso, por no mencionar los lugares en los que tal vez tengas que agacharte para cambiarle el pañal a tu bebé durante el viaje.

Los modelos portátiles más completos están fabricados en un tejido impermeable (por si hay fugas), incluyen varios bolsillos interiores para guardar los pañales, las toallitas húmedas, etc., y tienen un cojín acolchado en la zona de la cabeza.

Bañera de viaje

Otro artículo que se suele llevar de viaje, sobre todo con los recién nacidos, es una bañera de viaje.

Si no te sientes cómodo metiendo al bebé en la bañera o ducha contigo, vale la pena invertir en una bañera portátil.

Hay modelos inflables que puedes colocar dentro de la bañera y desinflar fácilmente. También hay bañeras de plástico rígido que puedes plegar para que ocupen el mínimo espacio posible.

Trona de viaje

Si quieres comer tranquilo, las tronas de viaje son la mejor opción para poder sentar al bebé durante unos minutos.

Las tronas portátiles se fijan a una silla normal y apenas ocupan espacio en la maleta. La vas a utilizar muchísimo y no solo de viaje.

Esterilizador de biberones portátil

Para poder mantener la escrupulosa limpieza de los biberones y las tetinas, aun estando de viaje, necesitas un esterilizador de biberones portátil. Puedes optar por los modelos eléctricos (si tienes a mano un enchufe) o de microondas.

Bandeja de viaje

No es un artículo esencial, pero resulta muy útil en cualquier viaje en coche. Estas bandejas portátiles brindan a los bebés y niños pequeños una superficie plana para comer o dibujar. Se acoplan en el regazo del niño y se abrochan a la sillita del coche, carrito o alrededor de la cintura del niño.

Cochecito de bebé plegable

Los cochecitos plegables son imprescindibles para los viajes. Son prácticos, súper ligeros y económicos. No intentes viajar en avión con un cochecito voluminoso, no vale la pena. En cambio, los modelos plegables caben perfectamente en el ascensor, puedes dejarlos en la puerta del avión y son ideales para viajar a lugares llenos de gente.

Sacaleches manual o eléctrico

Si todavía estás amamantando a tu bebé, un sacaleches te ayudará a continuar esta práctica incluso estando de viaje. Los modelos manuales son más compactos, mientras que los eléctricos los puedes usar en cualquier sitio sin que apenas se note.

 

 

Consejos básicos para viajar con un bebé

Tu vida no tiene por qué detenerse simplemente porque seas madre o padre. Esto incluye las vacaciones aunque es verdad que gran parte del viaje lo pasarás relajando y entreteniendo a tu bebé.

Y aunque viajar con un bebé no es lo mismo que viajar sin él, también tiene su lado positivo. Si tienes en cuenta la regla fundamental para viajar con bebés: “crear un hogar lejos del hogar”, siempre que sea posible, viajar puede convertirse en una experiencia placentera de la que todos disfruten.

Con independencia del transporte y el alojamiento elegido, lo más importante a la hora de viajar con un bebé es la preparación. Planifica el viaje con antelación, haz una lista con los artículos imprescindibles y prepara el equipaje que necesita el bebé.

En este artículo, te damos algunos consejos básicos a la hora de viajar con un bebé.

Cómo viajar con tu bebé sin morir en el intento

El Viaje

No importa qué medio utilices para viajar, siéntate siempre al lado de tu bebé. Tu eres su zona de confort, eres todo para él. De esta manera, no tendrás que mirar hacia atrás para consolarlo, porque se sentirá seguro y protegido contigo sentado a su lado.

Durante el viaje es necesario mantener al bebé hidratado, sobre todo en el avión, donde el ambiente es seco. También es recomendable llevar una botella o un vaso para bebés que pueda chupar. El objetivo es ayudarlo a aliviar la presión del aire, especialmente durante el despegue y el aterrizaje.

Lleva ropa y pañales extra. Si viajas en avión, viste a tu bebé con capas que se puedan quitar fácilmente si empieza a calentarse, y que se puedan volver a poner si el niño tiene frío.

Recuerda que un bebé que no está cómodo, es un bebé que llora. Ya sea en avión o en coche, pueden surgir problemas, de modo que siempre es útil tener ropa y pañales extra a mano.

Trata de no hacer viajes que duren más de 6 horas, un periodo de tiempo bastante largo para estar sentado, algo que no es saludable ni para los niños, ni para los adultos.

Si vas en coche, haz varias paradas por el camino en lugares en los que se pueda estirar las piernas y caminar un poco. También para que tu bebé no se quede confinado en una posición sentada durante horas.

Si el viaje es en avión o en tren, da paseos regulares con el bebé por el pasillo.

Si el viaje es en coche, puedes mantener al bebé entretenido poniéndole música y juegos en el móvil o tablet. Cántale canciones, cuéntale historias, juega con él, la clave es mantenerlo entretenido. Es importante llevar todos los aparatos electrónicos (smartphone, tablet, etc.), con la batería completamente cargada y no te olvides de los cargadores portátiles.

Las Comidas

La alimentación más fácil y rápida durante un viaje es darle el pecho, pues dependiendo de dónde viajes, encontrar la leche de fórmula adecuada podría ser un problema. Siempre puedes llevar tu propia leche congelada, o llevar la leche de fórmula que necesitas, aunque esto añadirá peso a tu equipaje. Otra opción es llevar un sacaleches y almacenarla en el frigorífico del hotel durante unos días.

Si el bebé ha empezado a tomar alimentos sólidos, llévale la comida que necesite para el viaje, puede que en el avión no tengan comida para el bebé. Una vez que llegues al destino, puedes comprar allí más comida.

Algo que te será muy útil para los alimentos sólidos, es llevar un babero lo suficientemente grande como para cubrir la mayor parte de su ropa, que tenga un revestimiento plástico o impermeable para poder limpiarlo fácilmente y volverlo a utilizar, y que se pueda doblar o enrollar fácilmente para guardarlo.

El Sueño

Programa los viajes en torno al horario de sueño del bebé. Si le coincide el periodo de sueño tan pronto como se sube a un avión, o al coche, con suerte pasará todo el viaje dormido.

No puedes olvidar los artículos que tu hijo asocia con el sueño. Su juguete, su manta y su almohada favorita. Son objetos que el bebé relaciona con la hora de dormir y que te ayudarán a recrear un entorno cómodo y acogedor, como en casa.

Si le toca dormir durante el viaje, bloquea la luz de las ventanas para ayudarle a calmarse.

Antes de reservar el alojamiento, pregunta si pueden poner una cuna en la habitación. Si no es posible, puedes optar por llevar una cuna de viaje que ocupe poco espacio y se pueda montar fácilmente.

¿Necesitas más consejos? Amplía la información aquí

 

¿Cómo pasar del colecho a la cuna o a la cama?

Cuando se trata de la crianza de un hijo, debemos tomar nuestras propias decisiones sobre lo que creemos que es mejor para ellos. Esa es nuestra máxima responsabilidad.

El colecho (ya sea en la misma cama, con una cuna de colecho o normal) puede ser un tema un poco controvertido, pues algunos padres se comprometen a dormir todos juntos, mientras que otros lo evitan por completo.

Si el colecho funciona para tu familia, ¡adelante! De todas formas, antes o después os tocará separaros y estar cada uno en una habitación. Estos consejos os ayudarán para que sea un proceso progresivo y nada traumático para ambos.

Es un gran cambio para toda la familia, por lo que hacerlo de forma correcta, puede marcar una gran diferencia.

Claves para pasar del colecho a dormir en su propia habitación

Estar preparados

El sueño tiende a pasar por un proceso de transformación durante los primeros años de la vida de un bebé.

Hay familias que deciden dormir en la misma habitación que el bebé hasta que sienten que sus hijos están listos para dormir independientemente. Algunas familias hacen la transición cuando el bebé comienza a dormir mejor por la noche. Otras, trasladan a su bebé a otra habitación cuando sienten que el colecho ya no funciona.

Lo mejor es esperar a que la familia esté lista para hacer cualquier ajuste. No hay prisa.

Elegir el momento adecuado

Comenzar una nueva rutina se afronta mejor un viernes por la noche, cuando tienes todo el fin de semana para acostumbrarte, que un lunes. Dedicar unos días a esta transición es realmente útil. Además, es importante elegir un momento en el que no tengáis otras cosas que exijan grandes cantidades de tiempo o energía.

Sentar las bases

Para empezar, hay que mostrar emociones positivas sobre el nuevo dormitorio en el que va a dormir el bebé.

Jugad con él en la habitación para que el bebé se acostumbre a este nuevo ambiente y lo relacione con algo positivo.

En caso de que el niño sea más mayor, podéis explicarle la transición señalando todas las cosas buenas sobre el tema: la cama grande, sábanas nuevas, etc.

Dormir juntos en la habitación nueva

Es recomendable que os mudéis temporalmente a la habitación del niño para ayudarlo a sentirse más cómodo con el nuevo espacio para dormir.

Coloca un colchón en el suelo de la habitación, y a medida que pasen los días, pon más distancia entre los dos. De esta forma, el bebé dormirá en su propia cuna o cama, pero aún estará con vosotros cuando sea necesario.

Como parte de este paso, hay que configurar este entorno con señales que estarán ahí después de que no estéis, como por ejemplo, un ruido blanco, una luz tenue o implementar rutinas de sueño.

Sentarse junto a la cuna o la cama mientras el bebé se duerme

Cuando estéis preparados, retirar el colchón del suelo. En su lugar, sentaos en una silla junto a la cuna o cama y quedaos mientras se duerme. Esto puede ser difícil para el pequeño, pero hay que evitar volver a llevarlo a nuestra habitación, ya que eso sería un paso atrás en el proceso. Una vez que el bebé esté dormido, salid de la habitación.

Generalmente, debería llevar cada vez menos tiempo el que el bebé se duerma cada noche.

Salir de la habitación antes de que el bebé o niño pequeño se duerma

Es difícil decir exactamente cuándo estará listo para este paso ya que todos los bebés son diferentes. Pero, una vez que veáis que el pequeño está listo, empezad con la rutina de acostarlo en la cuna o cama y, sin esperar a que se duerma, salid de la habitación.

Una vez que hayáis llegado a este punto, se puede considerar que la transición se ha realizado, aunque algunas noches pueden ser más difíciles que otras.

Cualquier tipo de cambio en el sueño lleva tiempo. No esperéis resultados milagrosos después de la primera noche, pero el cambio viene con consistencia.

La constancia es la clave. Cuando estéis listos para hacer esta transición, no deis un paso hacia atrás.

Ir en una dirección ayudará a que el proceso de aprendizaje vaya más suavemente. Volver a dormir juntos va en contra de la transición, y se vuelve confuso para ellos, que intentan establecer dónde está el lugar seguro para dormir.

 

Todo sobre el colecho

Cuando eres padre, tienes que enfrentarte a decisiones difíciles y controvertidas, pero lo que hace que sean difíciles es que cada experto, madre, padre y miembro de la familia parece tener una opinión sobre cómo debes criar a tu bebé. Uno de los temas más controvertidos es el del colecho.

El colecho significa dormir muy cerca de tu bebé. Con frecuencia, se relaciona, casi de manera exclusiva, con compartir la cama. Es decir, dejar que tu bebé duerma contigo en la misma cama. Sin embargo, también puede significar simplemente dormir al bebé en la misma habitación, pero en una cuna separada o en una cuna de colecho.

Ventajas e Incovenientes del colecho

Ventajas

Muchos padres encuentran que tener a su bebé en la misma habitación es una manera mucho más cómoda y conveniente de pasar la noche.

El bebé se despierta a menudo por las noches. Se suele  despertar porque tienen hambre o está sucio. Si está justo a nuestro lado, podemos alimentarlo o cambiarlo justo antes de que se despierte por completo y empiece a llorar.

La razón principal para habitación es lo fácil que resulta amamantar al bebé. Los bebés que comparten habitación tienen más probabilidades de ser amamantados con más frecuencia, que los bebés que duermen en su propia habitación.

Además, según los expertos, que el bebé duerma en tu misma habitación reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante hasta en un 50%.

El colecho también permite pasar más tiempo cerca de tu bebé, lo que puede ser reconfortante para ambos. Algunos padres creen que incluso puede ayudar a crear un vínculo más fuerte entre ambos.

Se dice que compartir la habitación con el bebé ayuda a que sus sentidos se desarrollen. Los bebés necesitan aprender a responder a las señales sensoriales de los demás, incluyendo olores, movimientos, sonidos, contacto y calor, pero si está solo en una habitación, no aprende ni desarrolla esas distinciones sensoriales.

Inconvenientes

Algunos de los inconvenientes del colecho son:

Si tú o tu pareja habéis bebido alcohol, sois fumadores o usáis cigarrillos electrónicos (incluso si nunca fumáis dentro de casa) o habéis tomado medicamentos o drogas, no es recomendable que hagáis colecho ya que, en estas circunstancias, se incrementa el riesgo de que el bebé padezca el síndrome de muerte súbita.

También se debe evitar compartir la cama con el bebé si es prematuro (nacido antes de las 37 semanas) o si tiene bajo peso al nacer (menos de 2,5 kg).

Compartir la cama con un bebé llorando, pateando y retorciéndose no es agradable. Y es posible que si el bebé se acostumbra a quedarse dormido junto a ti, tenga problemas al dormir cuando se quede con un familiar o la niñera.

Además, compartir la cama con el bebé puede afectar a la vida sexual de la pareja.

¿Hasta cuándo hay que practicar el colecho?

Se recomienda pasar al bebé a su propia habitación a los 6 meses, pues la transición se hace más difícil después de los 6 meses, debido a sus hábitos y expectativas. Cuanto más tiempo tardemos, para difícil será.

Aun así, hay quien recomienda practicar el colecho hasta que el niño tenga 5 años.

Recomendaciones para practicar el colecho con seguridad

Independientemente de si el bebé duerme contigo en la misma cama, en una cuna colecho o en una cuna separada, deberías seguir estas pautas:

Cualquier superficie para dormir que use el bebé (incluyendo las cunas o las camas para adultos) debe ser segura. Asegúrate de que el colchón sea firme, plano y que quede bien ajustado. No coloques al bebé sobre una cama de agua, una almohada, o cualquier otra superficie blanda para dormir.

La ropa de cama se debe ajustar al colchón. El colchón debe ajustarse bien a la estructura de la cuna para que no haya ningún hueco. Tampoco debe haber almohadas sueltas, animales de peluche, ni mantas suaves cerca de la cara del bebé.

No debe haber espacio entre la cama y la cuna colecho ya que el bebé podría rodar y quedar atrapado.

Los bebés (con o sin un adulto) nunca deben dormir en un sofá, futón, sillón reclinable u otra superficie donde pueda deslizarse o quedar atrapado contra el respaldo.

Los hermanos mayores u otros niños no deben dormir con bebés menores de un año.

No envuelvas al bebé cuando esté en la cama, pues puede sobrecalentarse (que es un factor de riesgo para el síndrome de muerte súbita del lactante).

 

¿Cómo introducir con éxito nuevos alimentos en la dieta de tu bebé?

La introducción de alimentos sólidos es uno de los principales hitos del primer año de vida de un bebé. Nosotros, como padres, tenemos un papel muy activo en la experiencia de nuestros hijos con la comida. Nuestro objetivo es que esa nueva experiencia sea saludable, divertida y segura. Estos 9 trucos te ayudarán a conseguirlo.

Los 9 trucos para incorporar con éxito nuevos alimentos

Truco 1: Comienza con la introducción de sólidos entre los 4 y 6 meses.

Hasta esa edad, el sistema digestivo del bebé no puede digerir nada más que la leche materna (o leche de fórmula). No esperes mucho más para comenzar o el bebé puede acostumbrarse a su dieta líquida y perder interés en aprender a masticar y tragar alimentos sólidos.

Pero …¿cómo saber cuándo comenzar con los sólidos? Los signos de que tu bebé está preparado para comer sólidos son:

  1. Puede sentarse en una trona y sostener su cabeza por sí mismo.
  2. Muestra signos de interés en la comida y abre la boca cuando se le ofrece.
  3. Domina el movimiento de la lengua y el tragar.
  4. Parece hambriento después de alimentarlo con su ración de leche correspondiente.

Truco 2: Empieza con los alimentos ricos en hierro.

El nivel de hierro disminuye después del nacimiento, por eso el bebé necesita empezar a ingerir alimentos con hierro.

Durante la transición de leche a alimentos sólidos, mezcla una cucharadita de cereal con cuatro o cinco cucharaditas de leche. Una vez que el bebé se acostumbre a comer esta papilla, agrega más cereal. Puedes probar con cereales como la avena o el centeno. También tienen hierro los vegetales verdes y las carnes magras como el pavo o el pollo.

Truco 3: Comienza poco a poco.

Empieza por una comida sólida al día que puede ser sólo una cucharada o dos al principio. A medida que el bebé comience a mostrar más interés por los alimentos, aumenta gradualmente la cantidad ofrecida y el número de comidas hasta tres comidas sólidas por día.

Al principio, el bebé no comerá suficientes sólidos como para afectar a la lactancia, pero a medida que coma más sólidos, irá disminuyendo gradualmente el número de tomas.

Truco 4: Introduce un alimento cada vez.

Cuando esperas entre dos y tres días para introducir nuevos alimentos, es más fácil detectar una alergia alimentaria. Los síntomas de la alergia alimentaria incluyen diarrea, erupción cutánea o vómitos, y la mayoría aparecen dentro de las cuatro horas después de comer.

Truco 5: Prueba e inténtalo de nuevo.

No retires un alimento nuevo si tu bebé hace una mueca de disgusto después de probarlo. Los bebés necesitan probar un nuevo alimento varias veces antes de aceptarlo, así que, si no lo quiere el primer día, ofréceselo de nuevo varios días después o mézclalo con un alimento que le guste.

¿Verduras antes que frutas o al revés? Depende de ti. Aunque algunos pediatras avisan que comer frutas antes que verduras puede causar una preferencia de por vida por las comidas dulces, no hay estudios que respalden tal afirmación. No hay evidencias de que a los bebés no les gusten las verduras si ya han comido fruta. Depende de ti si comienzas con plátanos o zanahorias.

Truco 6: Experimenta con diferentes texturas.

Tu bebé puede preferir un puré más fino o más espeso. O puede preferir sustituir los purés por comida que pueda coger con las manos como frutas blandas, verduras o pasta.

Prueba con diferentes texturas para ver cuál es la que le gusta más.

Truco 7: Deja que el bebé dicte el ritmo de las comidas.

Ya sea que comience con purés o alimentos sólidos (o una combinación), tu hijo es el que debe decidir cómo de rápido y cuánta comida comer. Espera a ver las señales de que quiere más antes de empujar la cuchara en su boca. Deja que se incline hacia adelante y abra la boca para mostrarte que está listo para el próximo bocado.

Truco 8: Familiarízalo con toda la comida.

Verte cocinar, tocando y probando los alimentos o comprarle un juego para aprender el nombre de los alimentos, puede ser un buen método para familiarizar al bebé con los nuevos alimentos.

Truco 9: Trátalo como uno más.

Llegará un momento donde tu hijo querrá comer lo que ve en tu plato. Si hay patatas fritas, eso es lo que el bebé querrá. Y no les gusta que haya otra comida diferente para ellos. Sentaos a comer en familia para que la hora de comer sea un momento social y placentero.

 

 

¿Qué hacer cuando tu bebé no quiere comer?

Un bebé que no quiere comer es uno de los problemas más comunes que tienen que afrontar los padres. Les ofreces comida, pero se tapan la boca, golpean la cuchara o directamente tiran el plato al suelo, convirtiendo la hora de la comida en un desafío.

Esta situación es muy frustrante para cualquier padre porque muchas veces no entendemos por qué el bebé no quiere comer. Aun así, hay que mantener la calma e identificar la causa de su negativa a probar bocado.

Los bebés rechazan la comida por muchas razones: pueden estar saciados, cansados, distraídos o enfermos. También puede ser que simplemente no sea su horario de comida habitual.

Pero … ¿qué podemos hacer en caso de que nuestro bebé se niegue a comer?

Puedes probar con los siguientes métodos.

Lo que podemos hacer cuando nuestro bebé no quiere comer

No empieces con los sólidos demasiado pronto.

Muchas madres empiezan a introducir alimentos sólidos antes de que el organismo del bebé pueda digerirlos. Si tu bebé tiene menos de seis meses, es posible que no tenga el sistema digestivo maduro como para digerir alimentos sólidos. Por lo tanto, un poco más y consulta con tu pediatra si tienes dudas.

Ofrécele una amplia variedad de opciones y deja que el niño se alimente solo.

Cuando el bebé tenga entre 8 y 9 meses puedes dejar que se alimente solo (siempre con supervisión). De esta forma, tendrá independencia para poder elegir la que más le guste. Deja que juegue y experimente con la comida, que la aplaste y huela. Cuando haya satisfecho su curiosidad, se sentirá libre para comerlo.

Comer en familia, siempre que sea posible.

Cuando el niño ve a toda su familia en la mesa comiendo es más probable que quiera imitaros y empiece a comer.

Evita las distracciones.

Los juguetes o la televisión pueden distraer a los bebés. Esto puede tener un impacto negativo en sus hábitos alimenticios. Por eso, es importante hacer que el bebé se concentre en los alimentos cuando coma.

Colócalo en una trona en un sitio tranquilo, mirando hacia la mesa y evita cualquier distracción innecesaria.

No lo presiones, amenaces ni negocies.

Los bebés que son presionados a comer otra cucharada más, generalmente comen menos. Tampoco funciona negociar o amenazar, pues la hora de la comida se convertirá en una lucha de poder.

Convierte la hora de las comidas en algo positivo y no utilices los dulces como recompensa.

No cedas a los berrinches.

Cuando tu bebé tire el plato al suelo, se ponga a llorar y se niegue a comer, tómatelo con calma. No cedas a los malos hábitos alimenticios del bebé y continúa alimentándolo lentamente con paciencia. Esto ayudará a que se calme.

Convierte la hora de la comida en algo divertido.

Siguiendo con la recomendación anterior, es aconsejable convertir el tiempo de comer en una actividad llena de diversión. Puedes aplaudir y alentar al bebé a comer haciendo el avión con la cuchara o cualquier otro gesto que sea divertido para el bebé.

No elimines ningún alimento del menú aunque no le guste.

Todos los bebés atraviesan un periodo de rechazo a nuevos sabores y texturas, pero es algo temporal. Si se niega a comer un nuevo alimento, no lo obligues a que se lo coma. Intenta ponérselo de nuevo la semana siguiente. Puede que te sorprenda y se lo coma sin problemas.

Vigila cuánto bebe.

Si tu hijo bebe mucha leche o zumo antes o durante la comida, puede que no tenga apetito. Sírvele la leche durante las comidas, y limita el zumo a no más de 1/2 taza por día.

Reduce la cantidad de dulces y snacks.

Cuando le das snacks o dulces durante el día, el bebé estará saciado y no tendrá necesidad de comer. Los malos hábitos alimenticios generalmente surgen debido a dulces o snacks continuos que limitan los nutrientes que el bebé obtiene de los alimentos incluidos en una dieta saludable.

 

Cómo hacer dormir a un bebé

Es la pesadilla de cualquier padre: tu bebé y tú estáis exhaustos, pero nada parece funcionar para que tu hijo se duerma. El sueño es crucial para nuestra salud y bienestar y los recién nacidos necesitan hasta 18 horas de sueño al día, sin embargo los bebés recién nacidos no duermen 8 horas del tirón.

El objetivo es ayudar al bebé a que aprenda a dormirse y se despierte lo menos posible. Por suerte, hay algunos trucos y consejos que puedes probar si tienes problemas para que tu bebé duerma.

Trucos y consejos para hacer dormir a tu bebé

Establece una rutina relajante antes de dormir

Por la noche, establece una rutina relajante. Baña a tu bebé con agua tibia, cántale canciones de cuna, léele un libro o cuéntale una historia mientras se mece en la hamaca. Estas acciones pueden ayudarlo a relajarse y le indican que es hora de dormir.

No excites a tu bebé con juegos activos justo antes de dormir.

Cuando tu bebé de muestras de que tiene sueño, acuéstalo en su cuna, en una habitación a oscuras y en silencio.

Evita la luz

La luz (ya sea natural o artificial) incita al bebé a despertarse. Como menciona este artículo, dormir sin luz es importante para la salud del bebé. La oscuridad hace que el cerebro libere melatonina, una hormona clave del sueño. Deja entrar luz por el día y limítala por las noches. Rápidamente aprenderá cuándo es hora de dormir y cuándo no.

Es importante acostar al bebé mientras está somnoliento, pero despierto, pues si se cansa demasiado puede resultarle difícil dormir.

Evita el contacto visual

Trata de no mirar a tu hijo a los ojos. Muchos bebés se estimulan muy fácilmente. Solo mirarlos a los ojos puede llamar su atención y enviar una señal equivocada de que es hora de jugar. Cuanta más interacción haya entre tú y tu bebé durante la noche, más motivación tendrá para despertarse.

Haz una toma nocturna

Si tu bebé tiene problemas para dormir, despertarlo para darle una toma nocturna (entre las 22:00 y la medianoche, por ejemplo) puede ayudarlo a dormir durante períodos más largos.

En lugar de esperar a que se despierte con hambre, aliméntalo antes de acostarte, mientras el bebé aún duerme. Esta alimentación extra, lo dejará saciado el tiempo suficiente para que pueda dormir por más tiempo ininterrumpidamente.

Evita los cambios de pañal

Resiste el impulso de cambiar al bebé cada vez que se despierte. No siempre lo necesita, y lo único que conseguirás es que se espabile.

En su lugar, ponle un pañal de calidad a la hora de acostarse. Cuando se despierte, comprueba si está sucio y cámbialo solo si hay caca.

Para evitar despertarlo por completo durante los cambios de pañal nocturnos, intenta usar toallitas calientes.

Dale tiempo a que se calme solo

Si acudes con cada ruido que escuchas en el monitor de bebé, solo le estás enseñando a tu hijo que se despierte más seguido. Espera unos minutos para darle tiempo a que se vuelva a dormir solo.

Si no lo hace y parece que se está despertando, trata de acallarlo antes de que empiece a gritar. Actuar antes de una crisis significa que la sofocarás antes de que esté demasiado cansado para volver a dormirse.

Actúa antes de que se despierte

Aliméntalo o cámbialo antes de que comience a despertarse y todavía esté tranquilo. Los gritos de hambre e incomodidad a menudo comienzan con un gemido para volverse cada vez más fuertes y más largos. Si respondes antes de que el recién nacido se moleste, volverá a dormirse más fácilmente.

Si el bebé no se tranquiliza, verifica si necesita algo más. Mantén la luz baja. No juegues ni cantes a tu bebé. Ponlo de nuevo en la cuna tan pronto como puedas.

Trata de mantener la calma, los niños pequeños son muy sensibles a los sentimientos de frustración de los padres.

Seguir estos consejos ayuda a establecer hábitos de sueño saludables y puedes comenzar en su primer mes de vida. Aun así, ten en cuenta que estas técnicas no funcionan de un día para otro ya el propio desarrollo evolutivo del bebé influye mucho.

A partir de los 4 meses, el bebé estará listo para dormir durante períodos de tiempo más largos, además de estar mucho más receptivo a estas técnicas.

 

 

Todo sobre el sueño del bebé

Crear un buen hábito de sueño en los bebés evita muchos problemas, pero para eso antes necesitamos conocer todo lo relacionado con ello: cuántas horas duerme, la mejor postura para dormir, factores que pueden alterar o favorecer el sueño, etc.

Este es el objetivo de este artículo. Darte toda la información que necesitas conocer para establecer un buen hábito de sueño en tu bebé. Tanto él como tú os beneficiaréis de ello.

¿Cuánto duermen los bebés?

Asegurarse de que nuestro bebé duerme lo suficiente es una prioridad como padres. Pero para ello hay que saber cuántas horas de sueño necesita el bebé en sus primeros meses de vida.

Los recién nacidos duermen mucho, generalmente entre 16 y 17 horas al día. Lo malo es que la mayoría de los bebés sólo permanecen dormidos entre dos y cuatro horas seguidas durante las primeras semanas de vida.

Transcurridas unas 6 – 8 semanas desde su nacimiento, los bebés empiezan a dormir periodos más cortos durante el día y períodos más largos por la noche, aunque la mayoría continúan despertándose por la noche para comer.

¿Cuándo se regulariza el sueño del bebé?

La mayoría de los bebés son capaces de dormir 8 – 12 horas seguidas durante la noche a partir de los 4 – 6 meses.

Hay que tener en cuenta que cada niño es diferente. Algunos bebés pueden dormir casi toda la noche seguida a partir de las 6 semanas, mientras que otros no alcanzan este hito hasta que tienen 6 meses, incluso algunos continúan despertándose por la noche más allá de los 24 meses.

¿En qué postura deben dormir los bebés?

Los expertos recomiendan colocar al bebé boca arriba a la hora de dormir ya que es la posición más segura. Acostarlo boca arriba disminuye las probabilidades de que sufra el síndrome de muerte súbita del lactante, una de las causas más importantes de muerte de bebés menores de 1 año.

Factores que alteran el sueño del bebé

Los bebés no concilian el sueño o se despiertan por una simple razón: no se sienten cómodos. Esta incomodidad se puede deber a múltiples factores:

  • Calor. Demasiado calor interrumpe el sueño del bebé. Para comprobar si tiene demasiado calor, tócale la cara y el cuello. Ambos deben estar calientes, pero no pegajosos.
  • Frío. Las corrientes de aire o la temperatura baja pueden hacer que el bebé se despierte. Asegúrate de que está bien tapado, bien sea con una manta o con un pijama gordito.
  • Los ruidos repentinos o constantes pueden perturbar el sueño del bebé. El ruido de electrodomésticos como la lavadora o la televisión son los más frecuentes.
  • La luz puede ser un problema para los bebés que se despiertan temprano o que tienen problemas para dormir. La luz del amanecer, las luces de la calle o del televisor son las causas más frecuentes.
  • Miedo a la oscuridad. Muchos bebés tienen miedo a la oscuridad y se despiertan por la noche. En estos casos, puedes usar una luz suave dentro de la habitación.
  • Vestimenta. El bebé debe estar cómodamente vestido. Las etiquetas, los materiales sintéticos, las costuras y la ropa ajustada pueden causarle incomodidad y evitar que duerma.
  • Pañales. Los pañales sucios son la causa más común de los desvelos del bebé.
  • Dentición. El dolor y la incomodidad que causan los dientes pueden despertar a un bebé dormido. Puedes aliviar su malestar dándole anillos de dentición o un analgésico que te recete el pediatra.
  • Hambre. Los bebés necesitan comer con frecuencia, por eso el hambre es otro factor que puede despertar al bebé.
  • Gases. Los gases suelen aparecer después de las tomas, por lo que es importante hacer eructar al bebé. Para ello, colócalo sobre tu hombro y dale palmaditas en la espalda suavemente con la mano.

Factores que favorecen el sueño del bebé

Crear una rutina nocturna relajante con un baño y un tiempo en la hamaca para bebés, establecer una hora adecuada para acostarle y acostarlo adormilado (pero despierto), puede crear un ambiente adecuado para que tu bebé se relaje y duerma sin problemas por la noche.

Cuando se despierte por la noche, mantén las luces tenues, háblale suavemente y minimiza la interacción para que no se despierte del todo.

Programa las siestas y comidas de tu hijo todos los días a la misma hora para acostumbrarlo a una rutina diaria. Esta previsibilidad lo ayudará a mantenerse calmado y feliz y se dormirá más fácilmente.

 

 

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