Cómo viajar con niños sin que el viaje se convierta en una pesadilla

Las tan esperadas vacaciones nos ofrecen la posibilidad de hacer viajes a destinos más alejados, lo que normalmente implica recorridos prolongados en el coche. Tener un bebé no debe ser razón para privar a la familia de salir y disfrutar de unos merecidos días de descanso y salir de la rutina.

Y esa es la palabra: rutina. Por desgracia, tanto durante el viaje como durante las vacaciones, es muy difícil cumplir con la rutina del bebé.  Eso puede desconcertarle y volverle irritable y difícil.

Para evitar su malhumor y hacer que disfrute de la experiencia , te hemos preparado una serie de consejos que harán que tu viaje sea placentero y no se transforme en una pesadilla.

Consejos para que tu viaje vaya como la seda

La edad de tu bebé

Los recién nacidos y los bebés más pequeños, suelen dormir durante la mayor parte del día. Además,  generalmente, el movimiento del coche les hace conciliar mejor el sueño.

Sólo deberás hacer paradas para pasarte al asiento trasero para alimentarle, cambiarle, asegurarte de que no tenga frío, ni calor, y que se encuentre cómodo. Viajar con niños así de pequeños resulta, por regla general, bastante sencillo.

Con niños mayores puede ser otra historia. Los bebés que ya tienen una rutina establecida podrían sentirse desconcertados al pasar muchas horas dentro del coche.

Para hacer que su experiencia sea agradable es recomendable hacer paradas cada hora u hora y media para que pueda cambiar de postura, mostrarle lo que hay afuera, cambiarle el pañal si es necesario o tomar un snack.

Sillas de bebé

Su uso es obligatorio. Las sillas para llevar al bebé en el coche deben adaptarse a los mecanismos de sujeción de tu coche. Además, las sillas deben ser las adecuadas para su peso y/o altura.

Se recomienda que cuando los niños son más pequeños viajen en sentido contrario a la marcha.  A partir de los dos años ya pueden cambiar y viajar orientados en favor de la marcha.

Ten en cuenta que utilizar una silla de bebé, puede producir el desgaste y el deterioro de la superficie y el tapizado de los asientos traseros. Instalar la silla sobre un protector de asiento de coche evitará este daño y mantendrá tus asientos limpios y en excelentes condiciones.

Todo a mano

En el espacio reducido del interior del coche conviene llevar todo organizado para tenerlo disponible y al alcance de la mano.

Cambiar al bebé, ofrecerle una merienda o acercarle ése juguete que lo consuela al instante, se hace muy sencillo cuando cuentas con un organizador de asiento para el coche. Una cubierta que se ajusta a la parte posterior del asiento delantero que, además de proteger su tapizado, te permite tener siempre cerca lo que necesites para atender a tu bebé durante el viaje gracias a sus diversos compartimentos.

Uno de los más útiles es su funda para la tablet. Entretener a tu bebé con sus vídeos y películas infantiles favoritas, puede hacer los recorridos más llevaderos y divertidos.

Asientos a prueba de accidentes

Todos sabemos que los niños pequeños tienen un potencial de ensuciar infinito y completamente involuntario. Derraman cosas, pueden devolver leche, tener “escapes” mientras los estás cambiando… en fin.

Durante tu viaje deberás hacer muchos cambios de pañal o de ropa dentro del coche. Por eso, los protectores de asiento de coche para sillas de bebé, además de preservar tus asientos del desgaste que puede ocasionar la silla de tu bebé sobre el tapizado, protegen la superficie del polvo y la suciedad que el bebé puede ocasionar.

Además, algunos de estos protectores también tienen compartimientos para mantener en su lugar y al alcance de tu mano las cosas que puedes necesitar para atender al bebé. Su capacidad de almacenaje es mucho menor a la de los organizadores de asiento, pero sirve para tener a mano pañales de cambio y toallitas húmedas.

El destino

La elección del destino debe contemplar las necesidades y preferencias de todos los miembros de la familia.

Los niños muy pequeños tal vez ni se percaten de a dónde les llevamos, pero los mayores sí que se dan cuenta y tienen sus preferencias.

Las largas caminatas pueden resultar muy exigentes y aburridas para ellos, así como las visitas a museos o ciertos eventos donde haya aglomeración de personas. Lo mejor son los espacios abiertos, el campo, la montaña, la playa o algún parque.

El equipaje

Probablemente tú y tu pareja compartáis una maleta y llevéis allí todo lo necesario para vuestras vacaciones, pero, cuando se tienen niños, lo mejor es llevar una maleta o mochila para cada uno. Se hace más sencillo encontrar lo que buscas y, además, podrás hacer un check list mientras haces la bolsa para evitar olvidar cosas que luego puedas necesitar.

Revisar el pronóstico del tiempo en nuestro lugar de destino te permitirá además saber si podrías necesitar un paraguas, botas para lluvia, ropa de abrigo o shorts, sandalias y sombrero.

Reservas

A la hora de diseñar el itinerario del viaje, además de planificar las actividades que podríais realizar, debes asegurarte de que el hotel u alojamiento cuente con las facilidades que necesites para atender bien a tu bebé:

  • Cuna
  • Espacio para colocar el cochecito, moisés o sillas de paseo
  • Frigorífico donde conservar algunos alimentos
  • Enchufes compatibles con tus aparatos eléctricos

Si escoges una casa vacacional, es importante que cuente con los utensilios que pudieras necesitar para la preparación de la comida del bebé, así como espacios seguros.

Cochecitos y sillas de paseo

Dependiendo de la edad de tu bebé, sus necesidades, el destino y el clima, te convendrá una silla de paseo más o menos descubierta, un cochecito o un capazo para salir de paseo y disfrutar de recorridos en familia.

Niños perdidos

Las madres solemos ser muy cuidadosas, pero, en ocasiones, los imprevistos simplemente ocurren. Colocar un brazalete a los niños con los datos para que puedan localizarte en caso de que se pierda, suele aligerar bastante el proceso de búsqueda.

Algunos padres optan por colocar un rastreador con GPS. Podría sonar como una medida extrema, pero la seguridad de tu hijo bien lo vale, ¿o no?

El mejor consejo

Planificación. Un bebé no tiene porqué ser la razón de privarnos de viajar y disfrutar en familia, ni convertir nuestros viajes en una pesadilla. Por el contrario, su llegada nos dejará nuevas e increíbles experiencias. Lo importante es organizar el recorrido y contar con lo necesario para hacer de estos viajes experiencias memorables para todos.

¿Cuáles son los síntomas y el tratamiento de la otitis en los bebés?

La otitis es la inflamación del oído y una de las infecciones infantiles más frecuentes. Su origen multifactorial incluye desde condiciones ambientales u obstrucción de la trompa de Eustaquio, hasta la adaptación del sistema inmunológico del bebé.

Su alta tasa de incidencia y de recuperación espontánea es similar a la de los resfriados, sin embargo es importante siempre consultar al pediatra, pues las infecciones no tratadas pueden llevar a complicaciones severas. Suelen presentarse con más frecuencia durante el invierno.

¿A qué se debe?

La otitis infantil suele asociarse con el hecho de que las trompas de Eustaquio de los niños son más cortas y horizontales, lo que facilita la acumulación de secreciones y el acceso de bacterias y hongos.

Otra causa son las adenoides o vegetaciones que se ubican en la parte posterior de la garganta. Las de algunos niños son más grandes y pueden entorpecer el drenaje de las trompas de Eustaquio.

La alimentación con biberón, que entre agua en el oído en el momento del baño y la exposición al polvo y humo de tabaco pueden ser contraproducentes para algunos niños y aumenta el riesgo de desarrollar otitis.

El contacto con otros niños en el ambiente de la guardería, suele aumentar el riesgo de tener otitis aunque no es contagiosa.

Tipos de otitis

La otitis se clasifica en diferentes tipos de acuerdo a la ubicación dentro del oído y la duración de la enfermedad.

Externa

Es la inflamación del conducto auditivo externo aunque también puede vincularse a la infección del oído medio o de las vías respiratorias altas.

Media

Es la otitis más frecuente y, a su vez, puede ser aguda cuando se presenta de manera repentina y transcurre durante un corto período de tiempo.

Se considera crónica cuando es un proceso inflamatorio recurrente, que se repite varias veces durante un período de tiempo prolongado mayor a tres meses.

Subaguda

Es una otitis generalmente crónica que se caracteriza por la presencia de exudado o líquido que sale del oído acompañado de síntomas leves. En casos más severos puede haber ruptura del tímpano y supuración.

Interna

Es la inflamación del oído interno. También se le conoce con el nombre de laberintitis.

Bacteriana

Como su nombre indica, es la infección del oído de origen bacteriano. Frecuentemente, puede ocurrir después de una infección de garganta o catarro.

Viral

Es la otitis asociada a un proceso viral en el que se puede presentar una obstrucción de la trompa de Eustaquio por acumulación de secreciones.

Micótica

Los hongos se encuentran de manera habitual. La calidad y la cantidad de éstos puede variar debido a factores ambientales e higiénicos.

En presencia de ciertas circunstancias, cuando la piel sufre alguna laceración debido a enfermedades dermatológicas o por acumulación de cerumen, puede ocurrir un proceso infeccioso de origen micótico causado por hongos o levaduras. A éste proceso también se le llama otomicosis.

Síntomas

Entre los síntomas que te pueden llevar a sospechar de una otitis están:

  • Fiebre
  • Llanto e irritabilidad
  • Tos
  • El bebé puede llevarse la mano al oído
  • Dificultad para alimentarse. La succión puede incrementar las molestias en el oído
  • Si el proceso infeccioso ha avanzado, podría haber supuración acuosa o purulenta

Muchas veces estos síntomas pueden presentarse después de un resfriado y, por lo general, afectan también a los hábitos de sueño.

Tratamiento

La mayoría de las otitis se resuelven sin necesidad de suministrar antibióticos. Es conveniente consultar al pediatra para saber la dosis correcta de medicina que tenemos que darle para aliviar el dolor o bajar la fiebre y para que determine, mirando el conducto auditivo, si la inflamación requiere de tratamiento especial o no.

Colocar paños tibios y suministrar un analgésico como el paracetamol suele ser suficiente. Para aliviar la presión sobre la trompa de Eustaquio puedes colocar unas gotas de solución salina en las fosas nasales y utilizar el aspirador nasal.

Si el pediatra lo considera necesario puede recetar algún analgésico tópico en gotas que se coloque directamente en el oído. Si recetara antibióticos, debes seguir estrictamente las indicaciones del médico y no detener el tratamiento aunque mejoren los síntomas.

Prevención

A pesar de que es una infección muy frecuente, hay algunas medidas que puedes tomar para prevenir la otitis.

  • Cuidar los oídos del bebé a la hora del baño. El agua que se introduce en el conducto auditivo puede ocasionar infecciones.
  • Drenar las secreciones nasales y mocos con un aspirador nasal y unas gotas de solución salina.
  • Nunca fumar en presencia del bebé.
  • Mantener la casa limpia para evitar la otitis de origen alérgico por exposición al polvo.
  • No recostar al bebé mientras toma el biberón o con el chupete para evitar que la saliva o la leche pasen al conducto auditivo. Nariz, oídos y garganta se comunican.
  • Lavar tus manos con frecuencia, especialmente después de los cambios de pañal y antes de suministrar alimentos a tu bebé.
  • Jamás introducir bastoncitos de algodón para intentar limpiar los oídos del bebé. Podrías perforar el tímpano

Las otitis recurrentes podrían causar pérdida de la audición, por eso es tan importante cuidar los oídos del bebé para prevenirlas.

 

¿Cómo puedes aliviar naturalmente la tos y los mocos de tu bebé?

En ciertas épocas del año aumenta la propensión a los resfriados con la consiguiente tos y los molestos mocos. Pocos síntomas pueden ser tan molestos para el bebé y preocupantes para las mamás, especialmente durante las noches.

La tos es un mecanismo de defensa natural del sistema respiratorio para eliminar secreciones y cuerpos extraños, por lo tanto, es un síntoma y no una enfermedad.

Tipos de Tos

Aguda

Generalmente es repentina y se debe a un resfriado, una gripe o infección. Puede durar unas tres semanas.

Subaguda

Puede durar entre tres y ocho semanas.

Crónica

Persiste durante más de ocho semanas.

Cuando molesta e impide descansar al bebé debemos tomar medidas para que cese. Consultar al pediatra, te permitirá descartar que la tos se deba a alguna enfermedad como bronquitis o neumonía. El indicará el tratamiento ideal para aliviar a tu bebé.

Pero algunas toses pueden tardar en ceder y algunos remedios naturales pueden contribuir a aliviar este molesto síntoma. De esta forma, tanto tú como tu bebé, podréis descansar mejor.

¿Cómo ayudar al bebé a estar más cómodo?

Uno de los remedios más eficaces es la hidratación. Dar al bebé suficientes líquidos contribuirá a hacer más fluidas las secreciones nasales y facilitar su expulsión. Otras medidas que podrías tomar:

  • Poner unas gotas de solución salina en las fosas nasales del bebé y extraer los mocos con un aspirador nasal.
  • Utilizar un humidificador para mejorar la calidad del aire.
  • No permitir que nadie fume en casa.
  • Baño de vapor. Lleva al niño al baño y deja correr el agua caliente para ayudar al bebé a respirar mejor.
  • Eleva el colchón de la cuna para que el bebé pueda respirar mejor mientras duerme.
  • Para bebés mayores de un año, que ya toman cítricos, puedes preparar una infusión con miel y limón y ofrécele un poco.
  • Mantener ventilada la habitación.
  • Colocar un poco de ungüento de mentol en los pies del bebé antes de dormir. Esto sólo se recomienda para niños mayores de dos años.
  • Las abuelas recomendaban cortar una cebolla por la mitad y colocarla en la habitación del niño con tos.
  • ¿Otra recomendación de las abuelas? Sopa de pollo

Percusiones

Es un método muy efectivo para aliviar la tos. Necesitarás solución salina y un aspirador nasal.

Coloca al bebé sobre tu regazo, ponle tres gotitas de solución salina en cada una de sus fosas nasales. A continuación, deberás golpear suavemente y con la mano ahuecada, el tórax y la espalda del bebé. Evita la columna y el esternón.

La percusión ayudará a despegar de los pulmones las secreciones que producen la tos y aliviará a tu bebé mejor que cualquier jarabe para la tos. Utiliza el aspirador nasal para extraer el exceso de secreciones, en caso de que sea necesario.

Debes repetir la operación varias veces durante el día y antes de dormir. Sólo asegúrate de no hacerlo inmediatamente después de alimentar al bebé ya que podría vomitar.

 

 

¿Cómo pasear al bebé con lluvia?

Los primeros días de vida del bebé debería permanecer en casa. Una vez que la madre se haya recuperado, especialmente tras una cesárea, es conveniente iniciar los paseos diarios con el bebé pues el contacto con el mundo exterior les sirve a ambos.

A la madre, le ayuda a volver a su estado físico de antes del embarazo y para hacer higiene mental, ahora que su vida es más rutinaria para adecuarse a la atención de las necesidades de su hijo.

Para el bebé, constituye una oportunidad para tomar el sol que le ayuda a sintetizar vitamina D para el fortalecimiento de su sistema músculo esquelético, estimular sus sentidos y reforzar su sistema inmunológico.

Los primeros paseos deberán ser de unos veinte minutos. Después, ya podrás irlos extendiendo a medida que el bebé crece y pasa más tiempo despierto.

Pero, ¿y si estamos en temporada de lluvias? Eso no debería detenernos. Existen otras posibilidades, además de salir al parque.

Contar con el equipo necesario y llevar al bebé a los lugares indicados nos permitirá cumplir con esta actividad de la rutina diaria necesaria para la buena salud de la mamá y del bebé.

¿Qué necesito para llevar de paseo al bebé, aunque llueva?

La ropa adecuada

En primer lugar, necesitarás vestirle con la ropita adecuada a la temperatura exterior. Una pauta muy acertada es poner al bebé una prenda más de la que necesitamos los adultos para sentirnos cómodos.

Esto se debe a que el bebé tiene menores reservas de grasa que lo aíslen del frío del entorno y le ayuden a mantener su temperatura corporal. Si tu llevas camiseta y chaqueta tendrías dos capas de ropa. En es ese caso, tu bebé requerirá tres.

Saco para capazo

Es el accesorio ideal para proteger a tu bebé de salpicaduras de lluvia mientras lo trasladas en su cochecito. Esta confortable y calentita bolsa mantendrá protegidos sus pies.

Los sacos para capazos se elaboran con variedad de materiales que se adecúan a la temperatura y condiciones meteorológicas más extremas. La elección del que necesitas dependerá de la climatología del lugar donde vivas.

Cochecito con capota impermeable

Ya sea que salgas y te sorprenda la lluvia durante el paseo o que vayas a salir mientras llueve, un cochecito con capota impermeable mantendrá al bebé protegido de la lluvia.

Sólo deberás comprobar con cierta frecuencia que está bien y no está sofocado. El cochecito con la capota totalmente cerrada, sí, pero para tramos cortos.

Bolso o mochila

Para llevar las cosas que el bebé pueda necesitar. Las abuelas suelen recomendar llevar una muda de ropa adicional, en caso de cualquier imprevisto. Puede ser un sabio consejo para considerar.

Además, necesitarás pañales y toallitas húmedas. Además, si le das biberón, podrías llevar uno preparado en un recipiente térmico adecuado.

Si eres de las que amamantan, no tendrás este inconveniente. Tal vez sólo necesites una manta para cubrir al bebé de miradas indiscretas mientras lo alimentas.

Si tu bebé es mayor y ya toma alimentos sólidos puedes llevar alguna merienda, por si acaso  el paseo se prolonga por la lluvia o por cualquier otra razón.

Un paraguas

Por supuesto, para protegerlos a ambos de la lluvia.

¿A dónde ir?

Además de la elección natural de un parque, podrías contemplar ir a un centro comercial y así aprovechar para hacer las compras en el súper.

Otras opciones interesantes:

  • Llevarlo de visita a casa de alguna amiga que también tenga un bebé o a casa de los abuelos y así aprovechar para estrechar lazos familiares.
  • Tomar un café o una merienda en un lugar agradable y con terraza cubierta.
  • Pasear por la galería de algún museo y describir al bebé todo lo que ves
  • Visitar una biblioteca infantil y leerle un cuento adecuado a su edad. Cortitos para niños más pequeños y más largos si son más mayores.
  • Para niños mayores, llevarle a un parque infantil cubierto será una excelente oportunidad para compartir con otros niños, con todos los beneficios de socialización que eso lleva consigo.

Escoger la hora adecuada

Revisar el pronóstico del tiempo y estar atenta a los patrones de la lluvia (por ejemplo, horas en las que suele empezar e intensidad) te ayudará a escoger la mejor hora del día para pasear con tu bebé.

Otra recomendación importante es evitar los lugares muy llenos de gente y las horas pico, así como alejarse de calles muy transitadas para evitar las emisiones de los tubos de escape de los coches cerca de nuestro bebé.

Queremos que disfrute de un aire lo más limpio posible sin perderse la diversión del paseo.

En compañía, si es posible

Si tienes la posibilidad de invitar al paseo a alguna amiga o vecina que también tenga un bebé, harás de éste una experiencia aún mejor.

El intercambio social tiene un efecto muy positivo para la madre y el bebé y, además, el compartir esta actividad, te reforzará el cumplimiento de la misma los días en que te sientas tentada a quedarte en casa.

Los fines de semana podría involucrarse tu pareja y hacer del paseo una experiencia familiar, aunque llueva.

Recomendación final

Pasear con lluvia no significa sacar a nuestro bebé en medio de un temporal o tormenta. Aplica para lluvias irregulares o lloviznas persistentes.

Saltarse un día el paseo no tendrá repercusiones negativas, sin embargo recuerda lo importante que es establecer rutinas en la vida de nuestro bebé y cumplirlas lo más fielmente posible. Si el bebé está enfermo, también es conveniente tomarse unos días de reposo hasta que se recupere.

Cuando vuelvas a casa con el bebé después del paseo, quítale toda la ropa de abrigo que no necesite para que no se acalore. Lo mismo deberás hacer si durante el paseo entras a algún lugar climatizado.

Los bebés que pasean a diario son más sociables, atentos y felices. No le prives de la experiencia por miedo a un poco de lluvia.

¿Por qué le cuesta dormir a tu bebé?

Dormir es tan importante como la alimentación para el bebé. Mientras duerme, se liberan hormonas del crecimiento y neurotransmisores que regulan el desarrollo neurológico, físico y emocional.

La memoria es una de las funciones más importantes para el aprendizaje y también se regula y se fija mientras el bebé alcanza las fases más profundas del sueño. Por eso, es tan importante educar y crear hábitos saludables a la hora de dormir. Sin embargo, hay ocasiones en las que a nuestro bebé le cuesta dormir y no sabemos muy bien por qué. Él se desespera y nosotros, también.

Para poder solucionar el problema que nuestro bebé está teniendo debemos identificar sus posibles causas.  A continuación, te contamos las 8 razones más habituales que pueden provocar los problemas de sueño de tu bebé.

Las 8 razones

Tiene frío

Podría ocurrir que tu bebé no esté lo suficientemente abrigado y esto le dificulte conciliar el sueño. Lo ideal es que la temperatura de la habitación oscile entre los 20º y los 23°.

Para saber si el bebé tiene frío debes tocar la piel de sus brazos, abdomen, piernas o el cuello, puesto que las manos y pies siempre suelen estar más fríos y no son un indicador fiable de la temperatura del bebé.

Una manera de abrigarlo adecuadamente es colocarlo dentro de un saco para capazo, los de invierno suelen ser más acolchados, y su forma de bolsa cubre los pies del bebé. Es una alternativa más segura que una manta, la cual puedes caerse o deslizarse y dejarle destapado en caso de que el bebé se mueve mientras duerme.

Tiene calor

Abrigar en exceso al bebé también puede dificultarle conciliar el sueño. Si al revisar su temperatura en cuello o abdomen notas que está sudando o que su ropa se ha mojado por la transpiración, debes cambiarlo y abrigarlo menos.

No establecer rutinas

Los bebés necesitan seguir rutinas que le ayuden a identificar las diferentes actividades del día. Cuándo es momento de jugar, de comer o de descansar. Para esto es preciso establecer y respetar los horarios de sus comidas, paseos y también los momentos en que debe descansar.

Seguir un ritual le ayudará a estar más dispuesto a relajarse para dormir. Un baño tibio antes de dormir, leer un cuento y bajar las persianas o las luces. Repetirlo cada noche le ayudará a identificar el momento de descansar y le ayudará a conciliar el sueño.

Exceso de estímulos antes de dormir

Cerca de la hora del sueño se deben realizar actividades relajadas: leer un cuento, cantar una canción o dar un masaje. Evita estímulos luminosos, televisión, juegos agitados, cosquillas o música con mucho volumen que interfiera con el proceso de conciliar el sueño a la hora adecuada.

Siestas muy largas

Dejar al bebé dormir demasiado durante la siesta puede alterar su patrón de sueño y dificultar el que pueda dormir bien durante la noche. Debe haber al menos cuatro horas de diferencia entre el final de la siesta y la hora de dormir.

Si a la hora indicada tras la siesta, el bebé no se ha despertado, sube las persianas, haz un poco de ruido, háblale, ofrece una merienda y motívalo a salir de la cama.

Es una buena práctica no dejarle despierto en la cuna para que asocie ésta sólo con la actividad de dormir.

Malos hábitos de los padres

Dormir con el bebé en la cama definitivamente altera los hábitos de sueño de éste. Es necesario seguir una rutina y los padres suelen dormir a diferentes horas, ver la tele hasta tarde y esto puede retrasar la hora de ir a la cama del más pequeño.

Otro mal hábito es dormir al bebé en brazos o en el cochecito y luego colocarle en la cuna. Si se despierta, se sentirá solo y desconcertado. Probablemente, llorará porque espera ver a su madre tal como antes de dormirse. Además de que podría despertarse mientras intentas ponerlo en la cuna. Es mejor colocarle en su cuna aún despierto, despedirte y dejarle conciliar el sueño solo.

Patrones equivocados de alimentación

Los bebés necesitan rutinas para todo. También para comer. Si alimentamos al bebé cada vez que llora durante el día, él esperará la misma conducta durante la noche, con el consiguiente insomnio y llanto.

Establecer las horas de comer durante el día y alimentarle con regularidad, le permitirá tener hábitos que le ayuden a dormir mejor.

Higiene

Un baño tibio resulta relajante y contribuye a elevar un poco la temperatura del bebé. El descenso posterior de ésta favorecerá el proceso natural de sentir somnolencia durante la noche.

Vestir con un pijama limpio y verificar que también su pañal esté limpio y seco son otras dos medidas a tomar antes de llevar al bebé a su cuna para dormir. Un pañal mojado o sucio es una incomodidad que le alterará e interrumpirá su ciclo del sueño.

Para finalizar

Los patrones de sueño del bebé son muy cambiantes. Pasan de dormir muchas horas durante las primeras semanas a dormir cada vez menos durante el día y más por la noche.

Es recomendable que los primeros tres meses tengamos su cuna en la misma habitación para poder atenderle con mayor comodidad.

Durante este tiempo debemos proveer las condiciones necesarias, especialmente durante la noche para ayudarle a dormir mejor:

  • Ambiente tranquilo
  • Bajar las luces
  • Sin televisión
  • Rituales antes de dormir

Una vez que le hemos pasado a su habitación, se debe iniciar la rutina de despedirse y dejarle solo a la hora de dormir y tener paciencia. Enseñar a dormir al bebé no es sencillo, ni se hace rápido, pero con el tiempo dormirá la noche completa lo que se traducirá en mayor bienestar para él y para todos los miembros de la familia.

¿Cómo introducir un alimento nuevo en la dieta de tu bebé

Un tema que preocupa y mucho a las madres es la alimentación del bebé. Los primeros meses son relativamente relajados porque el bebé requiere de lactancia exclusiva y si estás amamantando, no necesitas preocuparte por el menú.

Sin embargo, en torno a los 6 meses debemos comenzar a introducir paulatinamente nuevos alimentos a la dieta del bebé. Debe ser un proceso gradual para prevenir y detectar alergias alimentarias y debido a que todos esos sabores son nuevos para él.

Lo más importante es hacer de la comida un momento relajado y de disfrute. Lo peor que podemos hacer es presionarle y perder la paciencia. La comida debe ser un sano placer y eso es lo que debemos transmitir.

Los 15 trucos que mejor funcionan para introducir un alimento nuevo

Una atmósfera agradable

Es la premisa básica. Hacer de la hora de la comida un momento grato del día que el bebé espere con una expectativa positiva.

El ritual puede incluir canciones infantiles o juegos e incorporar al bebé a la comida familiar. También hay que darle el equipamiento necesario como un plato adecuado al tamaño de sus porciones,  unos cubiertos que le gusten adecuados a su capacidad de deglución, la trona y su vaso antiderrame.

Dejarle manipular los alimentos

Una manera de permitirle familiarizarse con un alimento que no conoce es dejarle tocarlo y jugar con él. El aroma forma la mayor parte del sabor y los pequeños tienden a llevarse todo a la boca. Por lo que sería un proceso muy natural que no requerirá de nuestra intervención.

El percibir la textura y olor de los alimentos puede despertar su curiosidad y predisponerlo positivamente a esta nueva experiencia. Desechamos la frase de la abuelita “Con la comida no se juega”.

La mejor estrategia

Enseñar con nuestro ejemplo. Probar alimentos nuevos frente al bebé y hablar de su delicioso sabor o agradable textura. Además de ser saludable fomentará la adquisición de hábitos saludables porque los niños aprenden por imitación.

Insistir

A pesar de que no debes obligarle, sí debes ofrecer en varias ocasiones un alimento hasta que tu bebé lo acepte. De cinco a quince veces puede llevar el despertar su curiosidad por un nuevo sabor, así que no desistas a la primera.

Si tras probar esta estrategia continúa rechazando algún vegetal, deja de presentárselo durante algún tiempo y luego vuelve a intentarlo.

Establecer rutinas

Si las actividades del día como hora de despertar, baño, paseos, juegos y comidas siguen un patrón regular, el bebé estará más dispuesto a comer con entusiasmo. Los bebés que pasean suelen dormir mejor y comer con más apetito.

Lo ideal es que el bebé no esté muy cansado a la hora de comer. Su necesidad de descanso puede volverlo irritable y poco dispuesto a colaborar o participar de la comida familiar.

Cuida el tamaño de las porciones

No le presentes al bebé una enorme cantidad de comida. Algunos niños pueden sentirse agobiados, especialmente si insistes en que coma todo lo que has colocado en el plato.

Sobre todo, al introducir un alimento nuevo es conveniente servir una porción pequeña que lo deje con ganas de más y no lo contrario.

Si pide más, ofrécele otro poco y elogia su decisión de comer ese alimento que le estás ofreciendo como una novedad. Sentir que tiene el control favorece su autoestima.

Variedad

Elabora un menú variado para ofrecer diferentes opciones cada día y sólo introduce un alimento nuevo a la vez. Además de ayudarte a identificar posibles alergias alimentarias, le permitirá al bebé identificar el nuevo sabor sin agobios.

Ir de compras

Siempre que puedas lleva a tu bebé contigo cuando hagas la compra de los alimentos. Háblale de ellos y de su importancia, de su agradable textura o apariencia o de lo mucho que te gusta ese sabor. Comenta si sabe parecido a otro alimento que sí acepte.

Preséntale los ingredientes nuevos desde su origen. Sentir que se le tiene en cuenta e implicarle es parte del proceso de introducir un nuevo alimento.

Presentación

Algunas madres prueban a presentar los alimentos de una manera atractiva y con esto consiguen mayor receptividad. Probar no cuesta nada y hacer la comida más divertida puede condicionar una mejor aceptación de los mismos.

Camuflar algunos alimentos es otra manera de familiarizarlo con un nuevo sabor. Mezclarlo con otros ingredientes e ir aumentando la cantidad del nuevo alimento hasta presentarlo solo es una manera de facilitar la aceptación de algún vegetal o fruta al que se ha estado resistiendo.

Sustituir alimentos

Cuando hayas insistido y probado con alimentos sin éxito, intenta sustituirlos por otro del mismo grupo alimenticio. Por ejemplo, cambia peras por manzanas.

Sin premios

No debes recurrir a las recompensas o los castigos para intentar estimular la receptividad de nuevos alimentos.

Debemos hacer comprender la importancia de cada alimento y no utilizar el chantaje emocional para conseguir que coma.

¿Cuánto tiempo?

La comida debería durar entre 30 y 40 minutos. Extenderla más allá de este lapso de tiempo lo hará una experiencia extenuante y aburrida para todos los miembros de la familia.

Si el bebé no ha comido suficiente, puedes ofrecerle a la hora indicada un tentempié o merienda no muy abundante para que en la próxima comida coma con más apetito.

Involucrar al bebé en la cocina

Es otra estrategia que puede funcionar. En el caso de bebés pequeños, se trata de llevarlo contigo a la cocina y sentarlo en su cochecito o silla de paseo y hablarle de los alimentos, de la receta, mostrarle los ingredientes o permitirle manipular algún ingrediente mientras preparas la comida.

Cuando sea más mayor, puedes pedirle ayuda en tareas sencillas como agregar queso, trocear hojas de lechuga con la mano o ayudar a mezclar.

Reconoce su esfuerzo

Cuando coma su comida y acepte un nuevo alimento felicítale y dile lo orgullosa que te sientes de él y lo mucho que te alegras de que coma bien. Refuerzo positivo.

Compartir con otros niños de su edad

Permitirle de vez en cuando compartir la hora de la comida con otros niños de su edad que coman ciertos alimentos a los que se ha resistido es una excelente oportunidad para que la “magia de la imitación” le haga animarse a probar algún alimento “difícil”.

Para que esto funcione, debes asegurarte de que los niños “inductores” aceptan de buen grado el alimento que deseas que tu bebé acepte.

Considera otras posibilidades

Finalmente, si has intentado estos trucos y tu bebé aún se resiste a probar algo nuevo considera la posibilidad de que sufra de neofobia.

Ésta podría manifestarse con llanto, aversión extrema a los alimentos y malestar. La hora de la comida puede ser un auténtico suplicio familiar.

Si dudas, consulta a tu pediatra quien podrá evaluar si el bebé se encuentra en el peso acorde a su talla y su edad y si necesita de algún suplemento alimenticio.

Generalmente, las estrategias que te sugerirá son las que te hemos indicado, pero podrá ofrecerte orientaciones adicionales acordes a las necesidades específicas de tu bebé.

 

 

Cómo enseñar a tu bebé a comer sólo

A los doce meses tu bebé ya domina la pinza índice-pulgar y es un buen momento para colocar una cuchara en sus manos y alentarle a comer solito, pues sus habilidades motoras ya le permiten coordinar los movimientos necesarios para tomar pequeñas porciones de comida y llevarlas a la boca.

Algunos niños pueden tardar un poco más, pero no pasa nada. No todos alcanzan ciertos hitos de desarrollo al mismo tiempo.

Además de ser beneficioso para su autoestima, el desarrollo de su personalidad y su integración social, enseñar al niño a comer solo hará de las comidas una experiencia más relajada para todos los miembros de la familia.

No es un proceso fácil y lleva su tiempo porque el bebé necesitará practicar diariamente hasta dominar los movimientos necesarios para utilizar la cuchara.

Posteriormente, deberás introducir un tenedor y un cuchillo apropiados para su edad, con los que pueda trocear y trinchar los alimentos en porciones de tamaño adecuado.

El uso del vaso para tomar líquidos también está incluido en este proceso de aprendizaje.

¿Qué necesitarás?

Además de paciencia porque este proceso será un poco “sucio” (el bebé  ensuciará la ropa, la trona, la mesa, el piso, …) debes darle oportunidad de ensayar y equivocarse porque es la única manera de que desarrolle la coordinación necesaria para dominar la tarea.

El equipamiento mínimo que necesitarás para este proceso incluye:

  • Silla o trona alta para que el bebé pueda sentarse a la altura necesaria que le permita coger por sí mismo los alimentos de su plato sobre la mesa familiar.
  • Cubiertos adaptados a las manos del bebé, de plástico y con bordes redondeados y suaves
  • Vaso o taza evolutiva con asa y boquilla especial anti-derrames
  • Plato o bowl preferiblemente con divisiones para separar unos alimentos de otros
  • Babero para proteger su ropa

Pasos a seguir

Los alimentos que más convienen al bebé para iniciarse en el proceso son:

  • Vegetales bien cocidos
  • Purés de verduras
  • Queso cottage
  • Guisos
  • Macarrones
  • Arroz
  • Spaguetti

Antes de servir la comida, debes trocear los alimentos del bebé. Procura preparar el mismo menú para toda la familia para que tu hijo se sienta más integrado.

Al principio, el bebé preferirá comer con las manos. Por esta razón, Gill Rapley  en su libro “El niño ya come solo” recomienda  cortar los alimentos en bastoncitos de unos 5 centímetros de largo para que el niño pueda comer lo que sobresalga de su mano.

Ofrécele la cuchara y muéstrale cómo se usa. Es posible que necesites un par de todos los utensilios del bebé (cubiertos y vaso) para que puedas utilizarlo frente a él y por imitación comprenda cómo debe usarlos.

Aunque él intente comer por sí mismo, debes alimentarlo. Al principio, seguramente tome cantidades muy pequeñas por sí mismo y necesitará de tu ayuda.

Con el tiempo, deberás darle una servilleta y enseñarle para qué se usa. Una vez que consiga dominar la cuchara, deberás darle el tenedor. Su uso es un poco más complejo y está especialmente diseñado para otro tipo de alimentos.

No introduzcas más de un alimento nuevo a la vez, ni le obligues a comer, pero anímale a probar todo. Comenta en la mesa lo deliciosos que son los alimentos, dile el nombre de lo que estáis comiendo y para qué sirve. Tal vez no comprenda todo, por eso es importante que lo hagan con entusiasmo.

Establece una rutina diaria y un horario. Evita distractores a la hora de la comida. La radio o el televisor deben permanecer apagados.

Precaución para evitar accidentes

Para evitar atragantamientos, no intentes poner cantidades de comida muy grandes en la boca del bebé. Todavía está desarrollando la coordinación necesaria para masticar y tragar ciertos alimentos sólidos y líquidos.

Asegura bien al bebé en su trona para evitar caídas. De igual manera, retira el mantel a la hora de comer para prevenir que el bebé pueda tirar de él y tirar lo que hay encima de la mesa por accidente.

Aunque el bebé debería comer el mismo menú que el resto de la familia, no le des alimentos picantes, mariscos, café o bebidas de cola para evitar alergias alimentarias.

La comida: disfrute familiar

Que cada comida familiar sea una oportunidad para compartir un grato momento. El comer juntos es el momento de comunicarse, expresar los sentimientos, enseñar valores y buenos modales siempre en tono ameno porque en la mesa, no se discute.

 

Las 9 cosas que más divierten a tu bebé

A medida que tu bebé crece, gana autonomía y soltura en sus desplazamientos, su curiosidad por el entorno es cada vez mayor y los paseos y el relacionarse con otros niños le ayuda a ampliar su visión del mundo y de todo lo que le rodea.

Y con su nueva perspectiva y curiosidad van cambiando los artículos o juguetes que captan su atención. Estos nuevos juguetes, además de proporcionarle diversión, también deberían constituir estímulos necesarios para su deseo de explorar y descubrir.

El desarrollo cerebral del niño se mantiene en un nivel máximo de establecimiento de sinapsis hasta los ocho años, de modo que todo lo que ocurre en estos años es crucial para su desempeño futuro. Los juguetes deben ser no sólo divertidos sino también estimulantes.

A continuación, te hablamos de 9 artículos que le proporcionarán mucha diversión a tu bebé, además de ser geniales para su desarrollo.

Bloques de construcción

Los bloques para construir son los favoritos de muchos niños. Encajar, apilar y ajustar piezas coloridas les proporciona diversión y es un juguete que puede durar muchos años y crecer con tu bebé. Es un clásico que todo niño debería tener.

Los hay de plástico y también de madera. La elección del material dependerá de tus preferencias. Elige los de piezas grandes para evitar los riesgos asociados a juguetes muy pequeños. Los bebés se llevan todo a la boca como parte de sus mecanismos de exploración de lo que les rodea.

Pelotas

Son maravillosas para todas las edades porque permiten al bebé ejercitar su movilidad, su coordinación visomotora y comprender las nociones de movimiento, distancia y velocidad. Además, puede disfrutar jugando solo o en compañía de otros niños.

Columpio

Los bebés adoran el movimiento oscilatorio del balanceo desde antes de nacer ya que se mecía en tu tripa mientras estabas embarazada. También es un mecanismo de desarrollo muscular y de coordinación motora.

Mecer al bebé en brazos, además de instintivo, tiene muchos beneficios, pero cuando crece y se hace pesado tenerle en brazos es el momento de colocarle en un columpio que reproduzca esos movimientos. Hay diferentes modelos con juegos y actividades para mantener entretenido al bebé.

El balanceo estimula sus sentidos y el movimiento le ayuda a desarrollar el equilibrio. Un columpio le divierte y también le relaja por lo que resulta un juguete ideal y un “auxiliar” para ayudar al bebé a relajarse y tranquilizarse antes de una siesta o a la hora de ir a dormir.

Pintadedos

Las pinturas con texturas para amasar y colorear son para niños un poco más mayores, por lo que hemos menciona en relación a que los bebés se llevan todo a la boca.

Una opción es preparar en casa una masa de galletas con una consistencia un poco más blanda de la requerida para elaborar las galletas y utilizar colorantes vegetales comestibles para que tu bebé pueda amasar y pintar de manera segura.

Instrumentos musicales

Pianos de juguete, tambores, xilófonos, panderetas, sonajeros, etc , entran en esta categoría para los bebés más musicales y los padres más tolerantes. La diversión será ruidosa, pero tu bebé la adorará.

Estos juguetes tienen un alto impacto sensorial porque el bebé establece una relación entre el movimiento que percibe con sus manos y el sonido que llega a sus oídos. Aunque parezca ruido es un juego sumamente educativo.

Juguetes simbólicos

Las muñecas, cochecitos, casitas, juegos de bolos, tiendas de campaña o cocinitas de juguete son excelentes para esta etapa en la que el juego simbólico es un mecanismo de aprendizaje a partir de las conductas y actividades de los adultos.

Rompecabezas

Para esta etapa, los rompecabezas deben ser de pocas piezas grandes con dibujos sencillos o figuras geométricas.  Encajar piezas sencillas en compañía de mamá o papá resultará divertido y estimulante.

Favorecen la concentración y la atención, además de la coordinación motora y la motricidad fina.

Cuentos

A cualquier edad, leer a tus hijos es una de las mejores actividades para compartir. Para esta etapa son ideales los relatos cortos, con poco texto y muchas ilustraciones.

Por lo general, los padres añaden creatividad y su propia versión de la historia a estos cuentos.

Papel y lápiz

Dibujar y colorear es otra actividad lúdica, enriquecedora y estimulante. El dibujo es un medio de expresión y es tan importante que hay padres que destinan una pared en casa o en el dormitorio del bebé (sólo una) para permitir al niño dar rienda suelta a su creatividad en un gran lienzo y aprender a establecer normas y límites: sólo puede pintar en la pared destinada a ese fin.

Criterios a tener en cuenta para elegir juguetes para nuestro bebé

Una indicación que parece muy obvia es que estén aprobados por las normas de calidad de la Unión Europea, pero además es importante que como padres verifiquemos que:

  • El juguete sea adecuado para la edad de nuestro bebé. Esa información suele estar el embalaje.
  • Además de educativo, es importante que el juguete resulte divertido para el niño y que se ajuste a sus intereses.
  • Que sea seguro, que no contenga piezas pequeñas que el bebé pueda ingerir o inhalar.

Recomendación final

Pediatras y neurólogos coinciden en que los padres son el mejor “juguete” y estímulo para los bebés. Jugar es de las actividades más importantes, los bebés experimentan y aprenden de cuanto les rodea.

Compartir sus juegos, proporcionarle los juguetes seguros e indicados y la oportunidad de compartir con otros compañeros de juegos es una de las mayores responsabilidades que tenemos como padres porque cada etapa de su desarrollo es muy importante y cumple una función evolutiva.

La cercanía y el vínculo que se establece entre los padres y su bebé cuando comparten juegos contribuye al desarrollo de su autoestima, a mejorar la percepción de sí mismo y a desarrollar habilidades de interacción social.

Y aunque también conviene que aprenda a estar consigo mismo y se divierta jugando sólo, siempre debe ser supervisado por un adulto.

¡Crecen pronto, no te pierdas los juegos más importantes de su vida!

Las 3 cosas que más ayudan a relajar a tu bebé

Ser madre no es tarea fácil, aunque, si lo pensamos bien, ser bebé tampoco lo es.

La incapacidad de poder comunicarte con los adultos, la incapacidad de poder moverte libremente los primeros meses de vida, estar con pañales todo el día que en ocasiones irritan la piel (sin mencionar el hecho que deben hacer sus necesidades en él), ser tremendamente sensible a los cambios de temperatura, no comprender la mayoría de las cosas… Tareas bastante complicadas para alguien que solo tiene unos pocos meses de vida.

Como madres debemos preocuparnos de todas esas situaciones y muchas más. Una de las más importantes es mantener a nuestro bebé sereno, totalmente alejado del llanto y la desesperación.

Para lograrlo, hay muchos trucos y prácticas que podemos hacer. Hoy te hablaremos de 3 formas excelentes para conseguirlo. Por tú parte, solo te quedará escoger la que mejor se ajuste a tus necesidades y a las de tu pequeño.

¡Comencemos!

Baño con esencias

Cuando el verano llega, las altas temperaturas se hacen notar inmediatamente pudiéndonos convertir en un baño de sudor en cuestión de segundos.

A nadie le agrada sudar en exceso claro está, sin embargo hay personas que lo detestan a niveles exagerados y, dentro de ese grupo,  encontramos a los bebés.

Las altas temperaturas los incomodan fácilmente. Todo les da calor, todo les molesta y todo les irrita y para esas ocasiones, un baño con esencias es perfeto para relajarlos completamente.

Además, no hace falta que la temperatura sea elevada. Bañar a los pequeños es un hábito del día a día y qué mejor forma de hacerlo que con un  baño con agua tibia usando champús y cremas con esencias.

Sonidos relajantes: Baby Shusher

A los pequeños no les gusta para nada el silencio, pero tampoco les agrada el ruido excesivo. En cualquiera de los dos escenarios, les veremos llorar.

Como madres, sabemos que en sus primeros meses de vida debemos evitar llevarlos a lugares donde habrá excesivo ruido. Sin embargo, por increíble que parezca, a veces resulta complicado recrear un ambiente con los decibeles adecuados.

Poner la televisión a un volumen medio es una buena opción aunque una aún mejor son  los baby shusher.

El baby shusher  se encarga de emitir sonidos relajantes que ayudan a calmar a nuestro bebé, por lo que también resultan perfectos para ayudarnos a la hora de dormir. Con él, podremos ajustar los sonidos, las melodías, el tiempo de duración y el volumen, teniendo en todo momento el control total sobre lo que escucha nuestro pequeño.

Es un artículo perfecto para las madres que buscan recrear un ambiente placentero para que el pequeño se relaje de manera natural.

Columpio – Hamaca

La mejor técnica que hay para calmar un bebé en pleno llanto es cogerlo y mecerlo en nuestros brazos.

El movimiento de balanceo ayudará al bebé a calmar su llanto y entrar en un estado de relajación cada vez más profundo. Pero, seamos sinceros, podemos aguantar un rato con el bebé en brazos meciéndole, pero no todo el rato.

Para eso, tenemos los columpios balancín que balancean al bebé  de forma automática a la velocidad que determinemos.  No existe bebé que no se relaje en un columpio ya que su movimiento paulatino simula de cierta manera los movimientos que hacen los padres cuando lo tienen en sus brazos.

Hay otros muchos consejos, pero estos 3 que te hemos mostrado son bastante efectivos.

¿Tienes un niño entre 5 y 8 años? 7 ideas para jugar con él

Para los niños, sin distinción de edad, el juego resulta fundamental para el desarrollo tanto de sus habilidades personales como las de relacionarse con quienes les rodean.

  • Su visión del mundo
  • El lenguaje
  • La capacidad de autocontrol de su conducta
  • El desarrollo de la creatividad y la imaginación
  • La memoria
  • Los procesos de la atención

Forman parte de las etapas propias del desarrollo del niño que se ven potenciados por el juego de acuerdo al Psicólogo de desarrollo infantil, Lev S. Vygotski.

A partir de los cinco años se inicia, para algunos psicólogos y especialistas, la niñez intermedia caracterizada por muchos cambios:

  • Los niños son más autónomos para vestirse y valerse por sí mismos
  • Han desarrollado habilidades motoras y tienen mayor control sobre sus cuerpos y sus movimientos
  • Valoran la independencia de sus padres
  • Se inicia la etapa escolar y su mundo se amplía hacia nuevos espacios
  • Comienzan a tener amigos y desarrolla aún más sus habilidades sociales

Si te preocupa poder ofrecerle experiencias lúdicas acordes a esta nueva etapa de cambios, a continuación encontrarás una guía con los diferentes juegos que puedes compartir con tu hijo de 5 a 8 años.

Dibujo ciego

Necesitarás lápices, hojas de papel y pañuelos para vendar los ojos.

Los niños deben estar sentados, se les vendarán los ojos y se pedirá a cada uno en voz baja que haga un dibujo en particular. Al terminar, deben adivinar qué dibujó cada uno

Jugar a la cocinita

Forma parte de los juegos de Imitación en los que el niño se divierte imitando lo más exactamente posible las actividades de los adultos que le rodean. Son juegos de inspiración para el futuro.

Contar con el “equipamiento”, en este caso la cocinita de madera, le facilita el identificarse con la actividad a realizar y “entrar” en el papel. Le añade realismo y diversión al juego porque se convierte en un medio de figuración.

Tu hijo puede jugar a la cocinita con su grupo de amigos aunque también se presta  para el juego en solitario y con la compañía de los padres.

Toca el globo y corre

Ideal para un grupo de niños.

Necesitarás un globo. Sienta a los niños en círculo y asigna a cada uno un número. Por sorteo, coloca un niño en el centro del círculo.

Para comenzar el juego, el niño del medio debe lanzar el globo hacia arriba y decir un número. El niño al que corresponde ese número debe levantarse a golpear el globo y decir otro número. Su lugar será ocupado por el niño que inicialmente estaba en el medio del círculo.

Si alguno de los niños se equivoca, se le anota un punto. Al final, gana el niño que no se equivoque o el que tenga menos puntos.

Origami

Si tienes habilidades manuales, puedes proponer a los niños hacer figuras de papel inspirados en el delicado arte japonés de construir figuras a partir del plegado de hojas de papel. Si no tienes muchas habilidades, no te preocupes, puedes practicar antes con algún tutorial de Youtube.

Gymkana casera

Una gymkana es una especie de pista de obstáculos que podemos montar con los muebles de la casa y con cinta adhesiva para demarcar las casillas y el recorrido.

Los niños deberán hacer el recorrido con algún artículo que dificulte su movilidad. Puede ser, por ejemplo, una bandeja cargada con objetos que no debe tirar, una cuchara con una pelota o un huevo cocido.

En cada turno, puedes aumentar el grado de dificultad del recorrido añadiendo algún obstáculo o un objeto para llevar en la bandeja. Por ejemplo, puedes pedirle que sostenga la bandeja con una sola mano o que haga el recorrido con los ojos vendados siguiendo las instrucciones de sus compañeros de juego.

Con este juego, además de divertirse, los niños ponen en práctica su capacidad para mantener la atención, concentración, coordinación, equilibrio y seguir instrucciones.

Jugar al escondite

Es un juego tradicional que suele gustar a todos los niños. Se elige quien buscará y una base, que puede ser un mueble, una puerta o una pared.  Mientras el “buscador” cuenta hasta 10, todos los demás corren a esconderse.

Al terminar de contar, el buscador debe ir en búsqueda de los escondidos. Llevará a la base a aquellos que encuentre.

Si mientras el buscador busca a alguno de los niños, otro de ellos puede escabullirse hasta la base sin ser visto. Estará “Asalvo”.

Juegos de mesa

Otra interesante opción para ejercitar el arte de saber perder, seguir las reglas de juego y esperar turnos. La gama es muy variada:

  • Ludo
  • Dominó
  • Juegos de memoria
  • Scrabble
  • Monopoly
  • Ajedrez
  • Damas
  • Juegos de cartas (UNO)

Entre los 5 y los 8 años se desarrolla una etapa fundamental para la construcción de la autoconfianza del niño y el juego puede fomentar la comunicación y el aprendizaje de cómo establecer relaciones apropiadas. El ejemplo de los padres es fundamental, ellos son el modelo a seguir.

La participación de los padres en los juegos de sus hijos les permite conocerles mejor, así como la manera en la que perciben y se relacionan con su entorno y quienes le rodean.

Incorporar a los amiguitos de tus hijos, te permitirá conocer mejor las preferencias de tu hijo respecto a la personalidad de los niños a los que elige para compartir.

Participar con ellos te “integrará” en su círculo de confianza y les brindará a todos la oportunidad de atesorar ratos memorables de diversión sin salir de casa y sin gastar mucho ¿Te animas?

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