Gatear: ¿por qué es importante para tu bebé?

Tradicionalmente se consideraba al gateo un antecedente de la marcha sin concederle mucha importancia, pero diversos estudios han descubierto que el gatear es la primera conducta de movimiento armónico que requiere de coordinación de la cabeza, brazos y piernas del bebé.

Gatear facilita el orden de nuevas conexiones entre los hemisferios cerebrales, favorece la maduración y desarrollo de las funciones cognitivas y psicomotor.

Por lo general, ocurre entre los ocho o nueve meses, es el primer desplazamiento autónomo del bebé y un importante reforzador de su autoestima.

Los niños que gatean escriben y leen mejor que los niños que no lo hacen. Aunque saltarse esta etapa no debe ser motivo de alarma, es recomendable colocar al niño sobre el suelo para que pueda gatear cuanto sea posible.

Para muchas madres puede representar un shock el colocar a su bebé en el suelo después de pasar sus primeros meses protegiéndole, pero tomando las medidas de higiene necesarias y preparando adecuadamente los espacios por los que deambulará el bebé, resultará una experiencia nueva y de descubrimiento que favorecerá su desarrollo general a corto, medio y largo plazo.

Cómo crear un espacio seguro para gatear

  • Mantener muy limpios los pisos. Tal vez sea bueno adoptar, al menos por un tiempo, el estilo “japonés” de no usar zapatos dentro de la casa
  • Retirar las alfombras de pelo largo que podrían provocar alergias
  • Cubrir los enchufes porque a los bebés les llaman mucho la atención
  • Retirar las cosas con cables que cuelgan
  • Colocar barandillas en las escaleras
  • Mantener la cocina y el aseo cerrado
  • Colocar fuera del alcance del bebé sustancias peligrosas como artículos de limpieza y objetos pequeños que pueda inhalar o aspirar
  • Supervisarle de cerca, permitiéndole libertad de movimientos

Beneficios de gatear

Gatear es muy importante y debes favorecer su práctica. Además de todos los beneficios ya mencionados que tiene para el desarrollo del bebé, también se relaciona con:

  • Mejor conexión entre ambos hemisferios cerebrales por el establecimiento de relación entre el movimiento cruzado de brazos y piernas, necesarios para el desplazamiento a gatas
  • Favorece el enfoque de los ojos, el bebé mira en dirección a sus manos y a la superficie sobre la cual se desplaza. Esto le permite ejercitar los músculos oculares y lo protege de sufrir de estrabismo, que es más frecuente entre los niños que no gatean
  • El contacto de las palmas de las manos con la superficie sobre la que el bebé se desplaza favorece el desarrollo de la motricidad fina porque envía información al cerebro respecto a la textura, temperatura y características del entorno y cómo se siente sobre la piel
  • La percepción y nociones de gravedad, distancia y velocidad comienzan a desarrollarse con el desplazamiento del bebé mientras gatea
  • Se establece la lateralidad del bebé que comienza a manifestar cuál de los lados de su cuerpo será el dominante
  • Permite al bebé explorar el mundo que le rodea sin ser transportado por sus padres, lo que le ayuda a tomar conciencia de su individualidad y favorece al desarrollo de su personalidad
  • Propicia el desarrollo del sentido del equilibrio
  • Se relaciona con el desarrollo del lenguaje

Cómo estimular el interés del bebé por el gateo

  • Desde el tercer o cuarto mes colócale en el suelo sobre una manta durante un rato cada día
  • No le pongas zapatos al bebé cuando esté dentro de casa. Si temes que se resfríe, ponle calcetines antideslizantes
  • Perseguir una colorida pelota de un tamaño que resulte seguro para él puede ser un estímulo interesante para incentivarlo a moverse
  • Prepara un espacio seguro para que el bebé deambule y mantén cerradas las puertas de las estancias de la casa que podrían resultar peligrosas para él, como el baño y la cocina.

Ofrecer a nuestro bebé la oportunidad de gatear es lo natural y tiene importantes beneficios para su desarrollo. Ya tendremos tiempo de ponerle en el andador para dar sus primeros pasos.  ¿No te parece?

Calzar a nuestro bebé: ¿cuándo y cómo?

Aparentemente, podría ser considerado sólo un asunto de estética o, en el mejor de los casos, de abrigo, pero el calzar a nuestro bebé es un tema que requiere atención.

Para muchos pediatras, el bebé no debería llevar calzado porque sus sensitivos pies le proveen de información respecto a su cuerpo y el entorno: texturas, temperatura y diferentes sensaciones.

Andar descalzo puede estimular el desarrollo cognitivo. Un estudio realizado por especialistas de la Universidad Complutense de Madrid encontró que los pequeños que frecuentemente van descalzos maduran más pronto que los que siempre están calzados.

Otras ventajas de no utilizar calzado se relacionan con una mejor postura corporal, así como al correcto desarrollo de los pies. Andar descalzos contribuye a la relajación y, en términos generales, al bienestar del niño.

A pesar de estos hallazgos, hay ocasiones en las que debemos proteger sus pies del frío, entre otros elementos.

¿Qué calzado resulta idóneo para nuestro bebé si resulta tan importante el permitirle estar descalzo? Y más importante aún, ¿cuándo debe llevar calzado y cómo debería ser éste?

¿Cuándo?

Durante sus primeros meses, los bebés juegan con sus pies, patalean, se los llevan a la boca y los utilizan para percibir las dimensiones, textura y temperatura de cuanto les rodea. Lo ideal es que permanezca descalzo siempre que sea posible.

Cuando comienza a gatear, a utilizar el andador o mientras da sus primeros pasos también debe ir descalzo la mayor parte del tiempo, especialmente cuando esté en casa; cualquier calzado en esta etapa distorsionará su percepción del entorno, constreñirá sus pies que aún están en desarrollo y dificultará el proceso de aprendizaje de la marcha.

Sin embargo, si sales con el bebé y no deseas llevarle descalzo, podrías ponerle calcetines o patucos. Si te preocupa que se resfríe puedes ponerle calcetines y si temes que resbale, elígelos de tipo antideslizante.

Los primeros zapatos deben ser utilizados cuando el niño comienza a gatear y andar, pero al igual que en etapas anteriores, cuanto mayor tiempo permanezca descalzo, mejor para él y el desarrollo de sus pies.

¿Cómo?

Qué tipo de calzado y cómo debería ser de acuerdo a las diferentes etapas de desarrollo del bebé.

Calcetines

Son el único “calzado” indicado para el bebé desde que nace hasta que comienza a gatear. Los calcetines pueden proteger no sólo del frío, también del sol. El tejido y grosor de los mismos debe ajustarse a las necesidades del bebé. Utiliza los ligeros para el verano y los más gruesos para el invierno.

Es muy importante que los calcetines sean cómodos y de la talla adecuada, no deben apretar las piernas del bebé, ni dificultar la circulación.

Patucos

Son una especie de zapatitos sin suela para bebés y recién nacidos. Pueden ser tejidos o estar elaborados en tela y se usan con y sin calcetines para abrigar mejor los pies del bebé.

Los patucos de tela son otra opción para los primeros meses del bebé y antes de que inicie la etapa del gateo. Como los calcetines, no deben constreñir el pie del bebé.

Zapatos de suela flexible

Es el calzado ideal cuando el bebé está un poco más grande y comienza a explorar su entorno. La suela debe ser muy flexible y de 2 a 3 mm de grosor.

El talón y la punta de estos zapatos están reforzados con una prolongación de la suela para proteger los pies del bebé mientras gatea y lo recomendable es que no se ajusten a la medida de sus pies que están en crecimiento. Lo adecuado es que el largo del zapato sea de 1 a 1,5 cm mayor que el pie del bebé medido desde el talón hasta el dedo más largo.

 Zapatos de suela flexible y cierre de velcro

Cuando el bebé comienza a andar y hasta los tres años aproximadamente, necesitará zapatos similares a los que utilizaba para gatear, pero con cierre de velcro que le permita ponérselos y quitárselos fácilmente.

Durante esta etapa desea ser más autónomo y resolver problemas sencillos. Quitarse los zapatos es uno de ellos.

A partir de los 4 años, el calzado puede tener una suela más gruesa porque el niño tiene otras capacidades y necesidades de movimiento y desplazamiento. La prioridad es que los zapatos protejan sus pies.

Recomendaciones para escoger los zapatos de tu bebé

  • Aunque seas una fanática de la moda, el bebé no debe utilizar zapatos hasta que comience a andar.
  • Los niños pequeños mueven mucho sus pies y suelen perder los patucos y los calcetines con frecuencia
  • Como el bebé está creciendo constantemente, debes cambiar sus zapatos con frecuencia. Nunca deben quedarle apretados.
  • Revisa los pies de tu bebé y cambia sus zapatos si notas roces y molestias.
  • Las suelas de los primeros zapatos deben ser muy flexibles y antideslizantes.
  • Evita los modelos tipo botín porque limitan la movilidad del pie.
  • Escoge zapatos fabricados con materiales transpirables y de buena calidad
  • La punta del zapato debe ser ancha y redondeada para permitir libertad de movimiento a los dedos

Caminar descalzo es lo mejor para tu bebé. Sus piececitos rosaditos y regordetes no sólo se encuentran en desarrollo, sino que también forman parte de su sistema neuromuscular. Cada etapa requiere de un calzado que se adapte a sus necesidades y capacidad de movimiento y será, sobre todo, para usar durante las salidas fuera de casa.

Consejos para viajar en avión con bebés y niños

A los niños mayorcitos les suele emocionar el viajar en avión y los bebés son tan pequeños que ni se enteran. Además, la experiencia para la familia es radicalmente diferente a la que se tienen cuando se viaja en coche. Por ejemplo:

  • Si viajas en coche, puedes hacer paradas para comer y descansar cuando sea necesario
  • Si los niños lloran o se alteran no tenemos la incomodidad de estar perturbando a nuestros compañeros de viaje
  • En el coche, gracias a los organizadores para asientos, podemos contar con todo lo necesario al alcance de nuestra mano.
  • Un asiento de coche es infinitamente más cómodo que uno de avión, especialmente si viajamos en clase turista.

A pesar de esto, hay viajes que implican coger un avión. Por eso, vamos a compartir los mejores consejos para viajar en avión con bebés y niños.

Comprar un billete

A partir de los dos años, los niños tienen que viajar en su propio asiento, por lo tienes que comprar un billete para él. Algunas aerolíneas ofrecen tarifas especiales para niños, pero, en la mayoría de los casos, sus asientos tienen el mismo precio que el de un adulto.

Escoge mejor asientos del pasillo para que te resulte más cómodo llevar a tu hijo al baño o dar un paseo con él para tranquilizarle en caso de que sea necesario.

Horario del vuelo

Dependiendo del destino deberás escoger el horario del vuelo. Si tu vuelo es corto es preferible hacerlo a la hora de la siesta para tener un viaje lo más tranquilo posible.

Si el vuelo es largo, la mejor opción es por la noche porque los niños y bebés pueden descansar durante el mismo sin alterar su ciclo de sueño.

En caso de que no sea posible coger un vuelo directo, elige vuelos con el menor número posible de escalas. Además, si hay escalas, procura que el tiempo entre ellas sea suficiente para trasladarte sin demasiadas prisas y estrés de un punto al otro del aeropuerto llevando contigo al bebe junto con el equipaje.

Llevar lo necesario

Algunos vuelos locales pueden ser muy cortos, pero si tu destino está al menos a dos horas de vuelo, más el tiempo necesario para hacer el check-in y la espera para gestionar el equipaje y subir al avión; debes tomar previsiones y llevar todo lo que puedas necesitar.

Para bebés:

  • Pañales desechables
  • Una ropa de cambio
  • Abrigo
  • Toallitas húmedas
  • Una manta
  • Biberón
  • Leche materna o preparada
  • Algún snack
  • Una almohada pequeña o cojín de lactancia

Si tu hijo es mayor, sus necesidades podrían incluir, además de alguna merienda y agua, otros elementos para pasar el tiempo:

  • Juguetes
  • Libros
  • Puzzles de pocas piezas
  • Colores y material para dibujar
  • Una almohadita
  • Un abrigo

Independientemente de la edad de tu hijo, si sigue algún tratamiento médico, debes llevar sus medicinas contigo para suministrarlas en el horario que corresponda. Debes llevarlas en tu equipaje de mano.

Una buena idea es llevar todo lo que necesite en un maleta infantil ya que, debido a su tamaño, puedes llevarla en la cabina. De esta forma, tendrás a mano todo lo que necesites.

Cuidado con los oídos

Para evitar molestias en los oídos por los cambios de presión que se producen durante el ascenso y descenso del avión, es recomendable proporcionar un chupete al bebé, si lo usa normalmente. También podrías ofrecerle darle pecho si aún estás con la lactancia materna o un poco de biberón. Para niños mayores, puedes probar a darles algún caramelo o agua para beber.

Cambios de pañal

Lo más recomendable es cambiar el pañal del bebé antes de subir al avión, es lo más cómodo. Pero si tienes que cambiar el pañal de tu bebé durante el vuelo, puedes probar a usar los cambiadores disponibles a bordo.

Algunas aerolíneas llevan pañales y agua para preparar el biberón a bordo en caso de que agotes tus provisiones y necesites más. Pregunta cuando vayas a comprar tus billetes.

Ir al baño

Para los viajes en que los que sólo viaja uno de los padres con el bebé, el momento de ir al baño puede resultar un desafío.

Si el bebé es muy pequeño, podrías llevarlo contigo en un portabebés. Si ya es mayorcito podrías explicarle que vas al baño y pedirle a una de las azafatas que lo vigile mientras vas al baño.

Cunas

Los vuelos intercontinentales disponen de cunas para bebés pequeños, de hasta 11 Kg. Éstas deben reservarse con anticipación y su precio es similar al de un asiento. Si no deseas pasar toda la noche con el bebé en brazos y prefieres que esté cómodo, es una opción a considerar.

El cochecito del bebé

Resulta indispensable para disfrutar de cualquier paseo con libertad de movimientos, por lo que no podemos dejarlo en casa.

Si llevas cochecito, hay dos opciones. Una opción es que te lo dejen llevar hasta la puerta de embarque. Una vez allí, te lo recogen, lo meten en la bodega y te lo devuelven al bajar del avión.  La otra opción es que te dejen llevarlo hasta el avión, te lo recojan y te lo devuelvan al aterrizar.  Esta última opción es la mejor si tu vuelo tiene escalas.

Lo mejor es que preguntes antes a tu aerolínea sobre sus políticas en relación a este tema.

Seguro de viajes

Contratar un seguro de viajes siempre es interesante, pero más aún cuando viajas con niños. Este tipo de seguros te cubren ante eventualidades como:

  • Asistencia médica
  • Emergencias dentales
  • Robo de equipaje
  • Accidentes y daños asociados
  • Asistencia legal
  • Repatriación por fallecimiento

Si viajas dentro de la Unión Europea, tendrás atención médica con tu Tarjeta Sanitaria Europea. Aun así, la asistencia no te cubre lo que te cubre un seguro de viajes.

En cambio, en otros países, podrías necesitar contratar un seguro porque los servicios de salud son muy costosos.

La contratación de un seguro de viajes dependerá de tu destino, de las actividades que realizarás y de la duración de tu viaje. Con los seguros siempre es mejor “tenerlos y no necesitarlos que necesitarlos y no tenerlos”, especialmente cuando se tiene niños pequeños.

Un truco extra

Deberás “administrar” las cosas que lleves para entretener a tu pequeño. No se las ofrezcas desde el principio. Espera a que sea el momento.

Una opción excelente es llevar una tablet con sus dibujos animados o series favoritas. Si le gusta la música, ten a mano sus canciones favoritas y lleva unos auriculares.

Tener niños pequeños no es razón para quedarte en casa y no viajar a lugares impresionantes. Como todo lo que se relaciona con bebés, la organización es fundamental y, sobre todo, conocer bien a tu hijo.

Puedes hacer de ésta una experiencia divertida. Háblale de lo divertido que es volar y si estás cerca de la ventana, muéstrale los paisajes, puestas de sol o lo pequeñito que se ve todo desde arriba.

El tener rutinas establecidas y tratar de apegarse a ellas todo lo posible, te permitirá hacer ese viaje que deseas y disfrutarlo mucho, aunque para ello tengas que tomar un vuelo y llevar bebés o niños en avión.

Trucos para hacer la maleta de tu hijo sin estrés

“Hacer la maleta es una de las cosas que más disfruto antes de salir de vacaciones y antes de hacer la maleta definitiva, tengo en mente una maleta psicológica de lo que debo llevar para cada miembro de la familia.”

Si no te identificas con esta frase y eres de las que se preocupa por los olvidos de alguna cosa importante, este artículo es para ti.

Muchas madres tienen una memoria excelente para las cosas que pudieran necesitar los demás miembros de la familia y, sin embargo, se suelen olvidar frecuentemente de las suyas.

Hacer la maleta de tu hijo, relajadamente, te aliviará el estrés de los preparativos y puede ser el mejor método para no olvidar nada aunque siempre viene bien conocerse algunos truquillos como los que vamos a ver a continuación.

Destino

Marcará la pauta de lo que debes llevar o dejar en casa para otra ocasión ¿Qué debes tener en cuenta?

Dependiendo de si es un viaje nacional o internacional podrías necesitar cierta documentación como el DNI o el Pasaporte, la tarjeta sanitaria o la cartilla de vacunas. Colocar todos estos documentos en una funda de plástico transparente, te permitirá protegerlos de la humedad, además de que sean fácilmente visibles dentro de tu bolsa o maleta.

El destino también determinará el tipo de actividades a realizar. Investigar acerca de las costumbres, el clima y el pronóstico del tiempo para los días del viaje, te hará más fácil establecer el tipo de ropa que se necesitará.

Háblales a tus pequeños del lugar que visitarán, de todos los sitios que visitarán y, si es posible, cuéntales alguna historia local interesante.

Definir un itinerario

Aunque siempre hay que dejar lugar para la improvisación, preparar un programa de actividades a realizar te permitirá incluir cosas para hacer que todos disfruten. También resulta de utilidad para determinar cuánta ropa necesitarán, especialmente para que los niños estén cómodos.

Preparar una lista

Es el siguiente paso después de definir el itinerario. Haz una lista de la ropa que necesitarán tus peques para cada día:

  • Ropa para el día
  • Ropa para las actividades que pueden realizar de noche
  • Extras: gorros, bañadores, guantes, bufandas; dependiendo del destino
  • Calzado necesario y adaptado a las actividades del día
  • Pijama

Cuando se trata de niños pequeños, siempre es recomendable incluir una muda de ropa extra por día, por si acaso se ensucian la ropa jugando o cuando comen.

Empaquetar

Para que sea más fácil encontrar las cosas, es conveniente meter primero en la maleta lo que se usará el último día y meter en último lugar lo que se usará primero.

En la medida en que vayas guardando cada artículo en la maleta, lo irás tachando de la lista para que nada se te olvide.

Otro método muy recomendado si es posible, es que cada miembro de la familia tenga su propia maleta. Así será más fácil encontrar las cosas de cada uno.

La maleta del bebé la haces tú

Si tu hijo es aún un bebé o es muy pequeño, tendrás que hacerle tú su maleta. Pero, para niños más grandes que ya quieren decidir lo que se pondrán, lo mejor es acompañarles a hacer su maleta infantil, enseñarles el método de itinerario y check list y asegurarse de que lleven todo lo necesario.

Implicarlos en organizar su equipaje les hará sentirse importantes y se involucrarán más con los preparativos.

Extras

Si viajas con un bebé, también podrías necesitar:

  • Cuna viajera
  • Sacaleches
  • Termo para llevar agua
  • Biberones suficientes
  • Calienta biberones
  • Cochecito
  • Portabebés

Para niños más grandes no debes olvidar:

  • Chupetes y mantitas especiales de dormir
  • Juguetes favoritos
  • Lápices de colores y material para colorear
  • Rompecabezas o puzles

Para ambos:

  • Toallas de baño
  • Artículo de balo e higiene como jabón, crema hidratante, protector solar, repelente de mosquitos o toallitas húmedas
  • Pañales suficientes
  • Sábanas y ropa de cama si te preocupa ponerles a dormir sobre la lencería del hotel
  • Botiquín: vendas, gasas, termómetro, analgésicos, antipiréticos, antihistamínicos y antiinflamatorios

El mejor consejo

Con el tiempo descubrirás que lo que nunca debes hacer es dejar la organización de las maletas para el último momento.

Es la receta para el desastre. Eso y dejar tus cosas para el final. Hacer la maleta con un par de días de anticipación te evitará olvidos que empañen tus tan esperadas vacaciones.

¿Cómo debe ser una silla para correr con tu bebé?

Si adoras la actividad física y disfrutas de correr, tener un bebé no debe ser razón para privarte de este hábito tan saludable.

Cada vez es mayor el número de padres que entrenan con sus peques. Para ello, utilizan sillas de paseo que empujan mientras corren, con el doble beneficio de ejercitar y pasar tiempo con su bebé.

Si te has fijado con atención, estas sillas de paseo son especiales para running. No es recomendable usar una silla clásica para salir a correr con el bebé porque no dispone de los mecanismos de amortiguación y sujeción necesarios para que la experiencia sea segura.

Si quieres saber qué características que debe la silla de paseo ideal para running, sigue leyendo.

El tamaño

Hay quienes piensan que no cuenta, pero estas sillas suelen ser un poco más grandes que las “normales”.

Por ejemplo, la altura es mayor para que pueda sostenerse el manillar a la altura indicada, lo que previene las lesiones para el corredor. También suelen ser un poco más anchas porque, una mayor separación entre las ruedas, ofrece más estabilidad durante los desplazamientos.

Antes de comprar la silla para correr, asegúrate de que es compatible con las dimensiones de pasillos y escaleras de acceso a tu vivienda y de que cuentas con el espacio necesario para almacenarla con comodidad. Si tienes coche, es importante que compruebes si te cabe en el maletero.

Las ruedas

Las sillas para correr tienen tres ruedas (por eso, se las conoce también como sillas de 3 ruedas), dos traseras y una delantera, para mayor maniobrabilidad. Además, lo normal es que la delantera sea fija o se pueda bloquear con el fin de proporcionar más estabilidad en los desplazamientos.

En algunos modelos, las ruedas son neumáticas; en otros, no, pero sí son muy resistentes y un poco más anchas que las ruedas de las sillas “normales”.

En ambos casos e independientemente del material del que estén elaboradas, las ruedas de estas sillas son mucho más grandes y sólidas para resistir las diferentes superficies.

Sistema de frenado y amortiguación

A fin de que el bebé vaya muy cómodo, estas sillas de 3 ruedas cuentan con un sólido sistema de amortiguación. De esta forma, los baches e irregularidades del camino no alterarán la carrera.

Además, el sistema de frenado del chasis, se complementa normalmente con una especie de freno (parecido al de las bicicletas) que hay en el manillar del carrito.

El manillar

A diferencia de los clásicos manillares, en las sillas para correr, el manillar debe poder sujetarse con una sola mano, aunque hay quienes están más cómodos sosteniendo el manillar con ambas manos. En cualquier caso, lo ideal es que la altura del manillar se pueda regular para adaptarse a la estatura del corredor. La medida ideal es al nivel de los codos para evitar que se produzca una lesión por empujar la silla en una posición inadecuada.

Capota

Aunque la mayoría de las sillas cuentan con capota, aquí cobra aún mayor importancia y la forma y diseño envolvente suele ser aún más eficiente para mantener al bebé protegido de los rayos del sol.

Sistema de sujeción

Suele ser más completo que el de las sillas de paseo tradicionales ya que, normalmente, incluyen 5 puntos de sujeción ajustables. El objetivo es que el bebé se mantenga en la postura adecuada y evitar que pueda salirse de manera accidental mientras corres.

Accesorios

Al igual que la mayoría de las sillas, las de running también cuentan con compartimientos de almacenamiento para que puedas llevar una mochila con lo necesario para ti y tu bebé.

Para los bebés más pequeños (6 meses), podrías necesitar un reductor, un accesorio acolchado que se coloca en el cochecito para ajustar el espacio al tamaño del bebé y, así, mantenerlo sentado de manera correcta y bien sujeto.

Para los meses más fríos y lluviosos del año, necesitarás una burbuja o capota impermeable que te permita mantener tu rutina de entrenamiento, mientras preservas seco y cómodo a tu bebé.

¿Y si tienes gemelos?

Gemelos o  tal vez dos niños muy seguidos. Por suerte, hay sillas para correr gemelares para que nadie se quede en casa. Por supuesto, estos cochecitos son aún más voluminosos y robustos, pero salir a correr en familia es lo mejor y merece la pena.

Uno de los mejores legados que puedes dejar a tus hijos es inculcarles el amor por la actividad física y un estilo de vida saludable. Se traducirá en una larga vida, en las mejores condiciones posibles.

El running es una modalidad deportiva cada vez más popular. No debes privarte de disfrutarla sólo por no contar, ahora mismo, con la silla adecuada. Existe gran variedad de modelos, sólo se trata de encontrar el que mejor se ajuste a tu estilo de vida y presupuesto.

7 Consejos para salir a correr con tu bebé

Si acabas de tener a tu bebé y eres de las madres que adoran correr, probablemente te estés preguntando en qué momento podrás retomar tus rutinas de entrenamiento.

Tu médico es el más indicado para asesorarte respecto a cuándo volver a correr dependiendo de tu estado, de cómo haya sido el parto y de cómo de bien esté transcurriendo la recuperación. En cuanto al bebé, la mayoría de los pediatras coinciden en que es conveniente esperar hasta que tenga al menos seis meses para salir a correr con él.

Lo bueno de salir a correr con tu bebé es que no tendrás que pedirle a nadie que lo cuide en tu ausencia y, además, te permitirá compartir con él, desde muy temprano, tu amor por la actividad física.

Además, estos paseos fortalecen el sistema inmunológico del bebé, le permiten respirar aire fresco, así como familiarizarse con el entorno físico y social. Puros beneficios por donde se mire.

En este artículo compartiremos contigo los mejores consejos a tener en cuenta para salir a correr con tu bebé.

Una silla de paseo especial

Para correr con un bebé, es necesario usar una silla de paseo que reúna ciertas características que la hagan resistente a la dinámica, al terreno y a la velocidad del desplazamiento. Para ser exactos, lo que se necesita es una silla de 3 ruedas. Las ruedas de estas sillas son más resistentes y tienen un mayor diámetro y son más anchas que las de las sillas de paseo normales. Además, la delantera o es fija o puede bloquearse para tener mayor estabilidad.

El manillar debe adaptarse a tu estatura para prevenir lesiones. Por otra parte, el espacio de almacenamiento te permitirá llevar la mochila con todo lo que puedas necesitar para ti y el bebé.

Muchos de los coches para correr cuentan con un sistema de frenado especial para prevenir accidentes que se puede activar desde el manillar.

La técnica

Para que puedas sacar el máximo provecho a esta actividad física y tengas mayor control sobre el carrito, debes mantener el manillar lo más cerca posible de tu cuerpo y los brazos flexionados mientras corres.

Para evitar que tu bebé pueda marearse o sentirse incómodo, lo mejor que des prioridad a la distancia y la resistencia, en lugar de intentar ganar, cada vez, más velocidad.

Constancia

Para mejorar tu condición física debes ser constante y entrenar con regularidad. Si es posible, a diario.

Tu bebé necesita de sus paseos y no esto no debe limitarte a la hora de llevar una vida activa y saludable. Además, la actividad física te procurará bienestar emocional.

Llevar lo necesario

Para que tú y tu bebé estéis cómodos, debes llevar contigo todo lo que podáis necesitar:

  • Un par de pañales desechables
  • Toallitas húmedas
  • Una manta por si necesitas cambiar al bebé
  • Abrigo para ambos y gorros por si hace frío o llueve.
  • Saco para capazo para evitar que el bebé se desabrigue sin que te des cuenta
  • Protector solar y gorra, si es verano
  • Merienda para ti y para el bebé ya que, a partir de los seis meses, comienza su alimentación complementaria a la lactancia
  • Agua, la hidratación es fundamental

Seguridad

El bebé debe ir bien sujeto con su sistema de seguridad para evitar accidentes y que pueda salir disparado del cochecito.

Opta por rutas con poco tráfico y evita las horas punta para que el aire esté más limpio.

Informa a tus familiares de la ruta que harás y nunca dejes de sostener el manillar mientras corres.

Otro punto a tener en cuenta es que si llevas algún juguete para el bebé, podría perderse durante el recorrido, así como la manta con la que le abrigues.

Compañía

Correr en compañía de otras madres te permitirá ampliar tu círculo social y el de tu bebé, hará más amena la actividad y evitará que la abandones por falta de motivación.

Ropa y calzado adecuados

Además de emplear la técnica adecuada, utilizar la ropa deportiva adecuada en función del clima, así como un calzado especial para corredores, te ayudará a evitar lesiones durante tus entrenamientos.

Vestirse para correr va mucho más allá de una cuestión estética y estilo personal. Se requieren tejidos transpirables en verano y el abrigo necesario en el invierno.

Recomendación final

Ve gradualmente. No pretendas volver a la rutina de entrenamiento que hacías antes del embarazo. Tu cuerpo ha pasado por enormes cambios y requiere adaptarse. Ve sin prisa, pero sin pausa y disfruta del encanto de tu nueva compañía.

 

Trucos para decir adiós a los pañales

El control de esfínteres está muy vinculado al desarrollo y a la madurez del cerebro del niño. Justo es el cerebro donde se establecen las conexiones entre el sistema nervioso y los músculos que controlan los esfínteres tanto anal como vesical.

Dejar los pañales es un hito de desarrollo muy importante. Forma parte del proceso en el que tu hijo deja de ser un bebé para transformarse en un niño pequeño.

El control de esfínteres precisa de cierta preparación para la cual el niño debe ser capaz de comprender de qué se trata, hablar de ello, saber desvestirse y volver a vestirse, ser capaz de ir al baño, usar el retrete y lavarse las manos al terminar.

La edad recomendada por los pediatras para el control de las heces se ubica entre los dos y los tres años; y para el control del pis durante la noche, entre los 3 y los 4 años. A los 5 años, los niños ya deberían poder ir solos al baño con total autonomía.

¿Cómo saber si nuestro pequeño está listo para lanzarse a la aventura de dejar los pañales?

Deberás estar atenta a las siguientes señales que suelen ocurrir entre los 18 y 24 meses:

  • Su pañal permanece seco durante varias horas
  • Manifiesta signos visibles de que quiere hacer caca o pis, puede verbalizarlo
  • Pide el cambio de pañal
  • Es capaz de seguir instrucciones sencillas
  • Pide el orinal o da muestras de querer quitarse el pañal cuando éste se moja
  • Sabe identificar cuándo va a hacer pipí o caca y lo dice
  • Muestra interés cuando nos ve ir al servicio y nos imita

¿Qué debes tener presente?

A pesar de que hay ciertos hitos de desarrollo esperados para cada etapa del crecimiento de tu bebé, lo cierto es que cada niño es un mundo y dejar el pañal no es una cuestión de edad. No le presiones.

No es aconsejable caer en las comparaciones con el primito o la hija de la vecina. Dejar el pañal no debe ser una competencia, sino un proceso natural.

Mientras controla sus esfínteres, el niño puede tener retrocesos y esto es normal. Éste aprendizaje implica práctica, repetición, error; hasta que domine esta habilidad.

Premiar y castigar tampoco deben ser opciones mientras el niño está haciendo la transición. Lo mejor es propiciar un ambiente cómodo y natural para que dejar el pañal sea un proceso relajado. A continuación, te daremos varios trucos para ayudarte con el proceso.

Trucos que te ayudarán a ti y a tú bebé a decir adiós a los pañales

  • Prepara el ambiente con todo lo que el niño vaya a necesitar para estar cómodo: orinal o adaptador de asiento para el váter, espejo (para que pueda verse y saber qué está haciendo), papel higiénico, toallitas húmedas, pañales de entrenamiento, lavabo a su altura, libros de cuentos
  • Déjale que te acompañe al servicio para que aprenda cómo se hace y acompáñale tú, sin presiones, mientras él intenta aprender a usar el orinal
  • Durante el día, cambia sus pañales por unos menos absorbentes para que la incomodidad de sentir su piel húmeda, estimule su interés por dejar de usar pañales
  • Ponle ropa fácil de quitar y poner
  • Crea una rutina. Ofrécele el orinal al levantarse, después de comer o antes de ir a dormir
  • Resulta muy útil observar el horario en el que realizas el cambio de pañales para aprender cuándo es el mejor momento para ofrecerle ir al baño o utilizar el orinal
  • Háblale del váter y explica para qué sirve
  • Deja a su alcance los pañales
  • Háblale durante el proceso de cambiar el pañal para que comprenda qué es lo que haces y por qué lo haces
  • Juega a mostrarle los diferentes pasos que seguimos cuando utilizamos el baño
  • Cuando le acompañes a utilizar el orinal, puedes leerle cuentos para hacer más relajada la espera
  • Aunque las recompensas están desaconsejadas, si puedes felicitar a tu hijo cada vez que logre utilizar con éxito el orinal para reforzar su aprendizaje y autoestima
  • Algunos orinales musicales resultan muy útiles para el entrenamiento de dejar el pañal

Para dejar los pañales se requiere preparación y habilidades físicas como saber bajar y subir los pantalones y controlar los deseos de hacer pis o caca.

No es recomendable forzar a tu bebé a dejar los pañales antes de tiempo. Respetar el ritmo de desarrollo de tu hijo es esencial y demanda de los padres una actitud positiva y comprensiva para facilitar el proceso.

 

Pañalitis: causas, síntomas y tratamiento

Que un bebé requiere de cambios de pañal frecuentes, lo sabemos todos, pero no somos totalmente conscientes de esto hasta que nuestro bebé sufre de pañalitis.

En ocasiones, los cambios de pañal se prorrogan porque estamos fuera y distraídos, durante algún viaje largo que nos saca de la rutina o cuando lo dejamos al cuidado de alguien o en la guardería.

La temida pañalitis o dermatitis del pañal es una afección frecuente en bebés hasta los dos años. Es una inflamación que se presenta en la zona de la piel que suele estar cubierta por el pañal.

El calor, la humedad y no cambiar los pañales con frecuencia suelen ser la causa más común de la pañalitis. En ocasiones, durante la noche debemos decidir entre cambiar el pañal y despertar al bebé o saltar el cambio de pañal y dejarle dormir.

Causas de la Pañalitis

Además de las ya mencionadas, otras causas de la pañalitis son:

  • Irritación: el contacto entre la piel húmeda del bebé, la cubierta del pañal y las heces puede resultar extremadamente agresivo para su piel y ocasionar, en poco tiempo, una irritación en la zona del pañal, que será muy dolorosa y molesta.
  • Alergias: algunos bebés pueden ser sensibles a ciertas marcas de pañales, jabón, toallitas húmedas o a cualquiera de los productos que utilizas para su cuidado o para lavar su ropa. El contacto con éstas sustancias puede originar dermatitis del pañal.
  • Infección: al dejar mucho tiempo al bebé con el pañal húmedo y sucio, se altera el pH de la piel, lo que sumado al ambiente húmedo y oscuro, facilita la proliferación de hongos y bacterias y la consiguiente inflamación de la piel.
  • La introducción de alimentos nuevos puede causar diarreas y el aumento de la frecuencia en las deposiciones, podría originar una pañalitis o agravar una ya presente
  • Candidiasis: es un hongo capaz de producir una pañalitis severa. Suele afectar a bebés con el sistema inmunológico bajo debido a la toma de antibióticos o cuando la madre los toma durante la lactancia.

Síntomas

Los bebés con pañalitis suelen llorar y mostrarse incómodos o irritables sin causa aparente. Los síntomas que pueden presentar incluyen:

  • Piel enrojecida y caliente al tacto
  • En algunos casos, pueden aparecer grietas y apariencia de escamas
  • La pañalitis más severa puede hacer sangrar la piel del bebé, que puede tener ampollas y lesiones supurantes.

Tratamiento

El mejor tratamiento para la pañalitis es la prevención, manteniendo siempre limpia y seca el área del pañal.

Cambios frecuentes de pañal y una cuidadosa higiene suelen ser suficientes.  Un bebé recién nacido puede requerir unos ocho pañales por día, éste número va disminuyendo poco a poco, hasta los dos años cuando se inicia el proceso de dejarlos.

Pero si tu bebé ya tiene pañalitis y la higiene no mejora el proceso, debes acudir al pediatra quien te recomendará el tratamiento más efectivo para que sane la piel de tu bebé y aliviar sus síntomas.

Mi bebé tiene pañalitis: ¿qué debo hacer?

  • Cambiar con mayor frecuencia el pañal.
  • Mantener muy limpia y seca la piel del bebé. Haz énfasis en los pliegues.
  • En cada cambio de pañal, lava la piel con agua tibia y un jabón muy suave.
  • Seca su piel sin frotar, con pequeños toques. Utiliza un paño de algodón, no uses toalla porque puede resultar abrasiva. Los pañales de tela son ideales para secar la piel del bebé después del lavado porque son muy absorbentes y suaves.
  • Deja secar la piel al aire antes de colocar el siguiente pañal, la idea es que no quede ningún rastro de humedad. Si es posible, deja al bebé sin pañal cuando puedas para acelerar el proceso de curación.
  • Si el pediatra te ha recomendado alguna crema, ponla cuidadosamente, con tus manos limpias, sobre el área afectada sin frotar y asegúrate de que la piel esté bien seca.

¿Y qué no debo hacer?

  • Utilizar toallitas húmedas. A pesar de que son muy suaves, la piel de tu bebé está muy sensible al roce, por lo que podrías causarle más dolor y empeorar la irritación. Para limpiar su piel es mejor que lo laves.
  • Ajustar excesivamente el pañal. La piel irritada necesitará mayor ventilación.
  • Utilizar pañales normales. Es mejor elegir pañales sin fragancia o para pieles delicadas, al menos mientras tu bebé mejora.
  • Utilizar remedios caseros. Tu bebé es muy pequeño y su sistema inmunológico está aún en desarrollo. Por ejemplo, manzanilla o camomila, a la que se le atribuyen propiedades cicatrizantes, aunque es muy buena para tu piel, puede ser hepato tóxica para los bebés y afectar su hígado
  • Utilizar talco.
  • Su piel está muy sensible y lastimarías a tu bebé.
  • Utilizar cremas que te recomienden otras mamás. Lo mejor es que sea el pediatra quien te indique la que debes usar.

En internet y consultando a otras madres podrás encontrar recomendaciones de remedios caseros para aliviar la pañalitis. Nuestro consejo es los evites. Lo más seguro es seguir las recomendaciones del pediatra.

Ante la inflamación de la piel, estos remedios caseros podrían agravar la condición ya existente y hacer mayor el problema.

Mantener la piel del bebé limpia y seca, basta para aliviar la pañalitis leve. Debería mejorar en un par de días. En caso de afecciones severas, lo mejor es consultar

lactancia materna

Kit básico de lactancia materna

La lactancia materna tiene innumerables beneficios para la madre y el bebé. Entre otros, contribuye a la involución del útero y al desarrollo físico y neurológico del bebé.

La leche materna contiene nutrientes y le protege de enfermedades y alergias alimentarias, es el mejor alimento que puedes dar a tu bebé. A simple vista no se precisa de nada para amamantar aunque, la realidad, es que el proceso puede resultar más cómodo si se cuenta con un equipamiento o un kit básico de imprescindibles que facilitan la lactancia.

¿Y cuál en ese kit? Eso es justo de lo que vamos a hablar a continuación.

Ropa de lactancia

Casi nadie te dice que en cuanto nazca tu bebé, necesitarás que tus camisas tengan abertura frontal o escote generoso para facilitar el acceso del bebé al pecho.

Por eso, debes hacerte con blusas que te valgan durante la lactancia y que te permitan alimentar a tu bebé con comodidad y sin tener que descubrirte, especialmente cuando amamantes en público. Por un tiempo, deberás olvidar los jerseys y cuellos de cisne.

Sujetador de lactancia

Los sujetadores de lactancia son sostenes especiales que proporcionan soporte adicional al aumento del tamaño de los senos asociado a la lactancia materna.

Su diseño permite y facilita exponer el pecho sin necesidad de quitar el sostén para hacer más cómodo el momento de alimentar a tu bebé.

En el sujetador de lactancia, la parte superior de la copa se desabrocha para dejar al descubierto el seno, sin dejar de proporcionar soporte.

Necesitarás sujetadores que se adapten a la nueva talla de pecho que tendrás. Normalmente 1 o 2 tallas más de la habitual.

Discos de lactancia

También llamados cubrepezones. Son unos discos elaborados de algodón y otros materiales absorbentes que se colocan sobre el pecho, dentro del sujetador, para evitar que los escapes de leche materna te manchen la ropa. Son desechables y además protegen el seno del roce del sujetador.

Crema para los pezones

Los pezones son una zona muy delicada y con la lactancia se ven expuestos a un uso poco habitual, siendo bastante común la aparición de grietas bastante molestas, por cierto.

Para evitarlo, lo mejor es ponerte un poco de crema especial en los pezones cada vez que termines de amamantar. Se venden en farmacias o parafarmacias.

Sacaleches

Es un instrumento manual o eléctrico que sirve para sacar leche de los senos por succión. Sirve para estimular la producción de leche cuando se inicia la lactancia y para drenar los pechos cuando, por cualquier razón, el bebé no ha mamado suficiente.

También resulta de gran utilidad para las madres que se reincorporan al trabajo y deben extraerse la leche con la que se alimentará el bebé mientras están fuera de casa o para las madres que deben dejar a su bebé al cuidado de otras personas y desean mantener la lactancia materna.

Cojín de lactancia

Son almohadones especiales cuyo diseño facilita el colocar al bebé en una postura cómoda y adecuada para favorecer la lactancia. Aparte, te ahorra soporte el peso de tu bebé mientras le amamantas, cosa que se agradece infinitamente.

Agua

El secreto de una buena salud y de una lactancia exitosa no es sólo alimentarse de manera equilibrada. Tomar suficiente agua también es esencial.

Siempre debes llevar contigo agua para mantenerte hidratada y favorecer la producción de leche materna.

Todos estos artículos son importantes, pero si hay algo que realmente no puede faltar en el kit de lactancia materna es el amor y la paciencia. Y, eso, no se vende en ninguna tienda.

El fondo de armario básico de maternidad

La maternidad no tiene por qué estar reñida con el glamour. Verse bien es muy importante, nos sube la autoestima y nos hace sentir cómodas con nosotras mismas.

Durante los primeros meses, más que lucir embarazada, te verás con sobre peso. Prepararte con un buen fondo de armario que te permita mantenerte bien vestida durante tu época maternal, forma parte del proceso y el encanto de ser madre.

El fondo de armario de maternidad se compone de la ropa básica que puedes utilizar durante el embarazo y la lactancia, ropa atemporal que no pasa de moda, refleja tu estilo personal y que es muy combinable. Además, debería incluir prendas para todas las ocasiones.

¿Qué debería contener este fondo de armario?

Ropa interior

A medida que ganas peso, irás “perdiendo” tu ropa íntima. Las tiras del sujetador y las marcas de tu ropa interior se notarán por debajo de tu ropa y no hay nada más antiestético que esto.

Antes de la tripa, lo primero que aumentará de tamaño será el culo. La solución es adquirir ropa interior de algodón o sintéticas sin costura, de una o dos tallas más que la que usas habitualmente. Las que son tipo short o de corte brasilero resultan muy cómodas y dan muy buena forma a tu cuerpo porque no dejan marcas.

Es buen momento para cambiar tus sujetadores por unos con copas de mayor tamaño, pues tus senos comienzan a aumentar de volumen desde el embarazo.

Hacia el final de éste, puedes sustituirlos por sujetadores de lactancia, los cuales suelen ajustarse, tiene tirantes más anchos, son muy cómodos y dan una bonita forma y mayor soporte a tus pechos.

Pijamas

Aunque no saldrás a la calle con ellos, si los lucirás frente a tu pareja y cuando vayas al hospital a dar a luz.

La elección dependerá de tu estilo y preferencias. Las hay que adoran los camisones y las hay que, como yo, prefieren los pantalones amplios sueltos y un top de algodón.

Lo importante es que el top del camisón o del conjunto, tenga un escote amplio o abertura frontal para que amamantar al bebé resulte más fácil.

Una prenda que no debe faltar es una bata cruzada de mangas amplias, estilo kimono, para las noches frías. Además, lucen muy elegantes y estilosas. El satén, la seda y el algodón son deliciosos al tacto y un plus que no debes dejar de considerar.

Prendas básicas

Incluye los básicos que toda mujer, con independencia de su estado, debería tener:

  • Camisa blanca, es la prenda estrella. La favorita de muchos diseñadores y estilistas. Puedes usarla con jeans, con falda o con pantalones anchos, con o sin cinturón, para marcar la cintura.
  • Jeans o vaqueros. La elección de éstos dependerá de tu estilo. Los hay tipo leggins, ceñidos y con cintura ajustable; clásicos de corte recto y anchos. Van con casi todo tipo de prendas y lucen modernos y en tendencia, siempre.
  • Pantalones negro y blanco. Van con todo tipo de looks y estilismos y son muy combinables tanto para ocasiones formales como reuniones con amigos. El negro favorece todo el año y el blanco es ideal para las estaciones más cálidas.
  • Camisas de tirantes. Además de resultar útiles para la lactancia, van bien debajo de chaquetas y chándales. Cómo mínimo debes tener una negra y otra blanca. Otros colores muy versátiles que combinan con todo son el gris, el azul marino y el beige.
  • Prefiere los modelos unicolores y con abertura frontal. Podrás utilizarlas mientras das el pecho a tu bebé.
  • Vestido negro. Otro clásico que no puede faltar en ningún fondo de armario, corto o largo. Prefiere los estilo halter que se adaptarán mejor a tu figura a lo largo del embarazo. Escógelo de una tela elástica y flexible para que te sirva en cualquier ocasión.
  • Traje de baño, toda embarazada debe tener uno. Entero o bikini, la elección dependerá de tus preferencias y de cómo te sientas más cómoda. Las mamis en bikini lucen muy bien.
  • Mono o jumpsuit. Largos para el invierno o cortos para el verano. El mono premamá es un clásico que no puedes dejar fuera. Cruzado, con escote en V o abertura frontal para que te sirva durante el embarazo y la lactancia.
  • Chaqueta o abrigo. Necesitarás tres: Una de jean, otra de cuero negro (si te gusta) y una tercera gris, beige o negra estilo blazer.

Zapatos estilo ballerina

De color negro o marrón, combinan con todo. Son muy cómodos y adecuados para los últimos meses del embarazo en los que ya no son recomendables los tacones.

Botas de ante

Para el invierno. Ideales para mantenerte cómoda y calentita. Son las botas más combinables y abrigadas, quedan bien con todo y su color neutro nunca desentona.

Zapatillas deportivas

Las embarazadas deben caminar para mejorar su condición física y cuando nace el bebé deben salir de paseo. En tu fondo de armario no pueden faltar unas zapatillas deportivas cómodas para dar muchas caminatas pre y postnatales.

Complementos

Para finalizar, los accesorios constituyen el acento personal de tu estilo: bufandas, pañuelos de seda, cinturones, bisutería y joyería. Éstos son atemporales y te servirán con independencia de la etapa de tu vida en la que estés. .

Lucir unas manos arregladas, pintadas o sin pintar, y mantener tu cabello limpio y bien peinado,  complementarán tu imagen y te harán lucir como una madre con estilo y buen gusto.

 

 

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