Calienta biberones: todo lo que necesitas saber

Si almacenas la leche materna en el frigorífico o en el congelador, el uso de un calienta biberones puede ayudarte a acelerar el proceso de calentamiento, proporcionando un calor uniforme y gradual para alcanzar la temperatura perfecta para tu bebé.

Si almacenas la leche materna en el frigorífico o en el congelador, el uso de un calienta biberones puede ayudarte a acelerar el proceso de calentamiento, proporcionando un calor uniforme y gradual para alcanzar la temperatura perfecta para tu bebé.

Estos aparatos son rápidos y eficientes. En menos de 5 minutos consiguen la temperatura óptima para la toma. Y si te retrasas no hay problema, ya que mantienen caliente la leche o la comida durante una hora.
La mayoría de los calienta biberones pueden calentar biberones de varios tamaños, así como tarritos de cristal (como los de los potitos).

A continuación, vamos a explicar los diferentes tipos de caliente biberones que hay y cómo funcionan para poder utilizarlos de manera segura y eficaz.

Tipos de calienta biberones

Calienta biberones eléctrico: son los más simples, pues sólo tienen una rueda para seleccionar la temperatura o la función.

Calienta biberones digital: además de su pantalla digital, cuentan con varios programas para calentar y descongelar, dependiendo del tamaño del recipiente elegido y la temperatura.

Calienta biberones de viaje: son más compactos para poder llevarlos en el bolso y suelen incluir un adaptador para poder utilizarlo en el coche.

Todos ellos utilizan agua caliente para calentar gradual y uniformemente la leche a una temperatura adecuada para tu bebé.

¿Cómo utilizar el calienta biberones?

Calentar la leche en el calienta biberones es un proceso rápido, sencillo y eficaz. Simplemente hay que seguir unos sencillos pasos:

  1. Una vez que el biberón está lleno de leche, colócalo dentro de la abertura del calentador de biberones, mientras el aparato está desenchufado y vacío.
  2. Llena la abertura con agua. Lo más probable es que el calienta biberones tenga varias indicaciones de llenado máximo (dependiendo del tamaño del biberón utilizado) que hay que respetar para que el agua no se derrame por los lados. En el caso de que el aparato tenga un depósito de agua, tendrás que llenarlo también.
  3. Enchufa el calienta biberones a una toma de corriente y selecciona la temperatura adecuada. Los calienta biberones no calientan a altas temperaturas como medida de seguridad, pero es probable que tenga dos o tres niveles diferentes de temperatura para elegir, dependiendo de las preferencias del bebé.
  4. Espera a que se caliente la leche. Tarda aproximadamente 4 minutos. La mayoría de los modelos se apagan inmediatamente al lograr la temperatura elegida y otros avisan mediante un pitido.
  5. Retira el biberón y prueba la temperatura en tu muñeca. Si la leche está demasiado caliente, deja que se enfríe durante unos minutos y escoge una temperatura más baja la próxima vez.  Lograr la temperatura óptima para tu bebé llevará varios intentos, ya que algunos prefieren la leche más fría, mientras otros la prefieren más caliente.

Funciones adicionales de los calienta biberones

Además de calentar la leche de los biberones y los tarritos, la mayoría de los modelos tiene otras útiles funciones:

Descongelación: si tienes la leche congelada, esta función la descongelará de forma segura.

Calentamiento de comida sólida: además del biberón, se puede colocar un recipiente para poder calentar la comida sólida (potitos, purés, etc.).

Esterilización: algunos modelos alcanzan la temperatura de ebullición para actuar como esterilizador y matar todos los microorganismos patógenos de los productos que estén en contacto con el bebé.

Exprimidor: algunos incluyen un accesorio exprimidor para sacar el jugo a los cítricos.

Apagado automático de seguridad: evita que el aparato se sobrecaliente, por lo que no es necesario vigilar el proceso de calentamiento.

Precauciones de uso

Hay que tener cuidado de no tocar el calienta biberones durante el ciclo de calentamiento, para no quemarnos. Al final del ciclo, hay que abrir la tapa con cuidado para evitar posibles quemaduras por el exceso de vapor o agua caliente.

También es importante no sobrepasar la línea de máximo llenado al verter el agua, pues podría salirse por los lados y estropear el aparato.

Para evitar la contaminación bacteriana, no hay que volver a recalentar la leche que ya se ha calentado.

Mantenimiento de los calienta biberones

Las piezas sueltas de plástico, se pueden lavar en el lavavajillas. Mientras que el cuerpo y el interior se pueden limpiar con un trapo húmedo.

Al utilizar agua para calentar, es posible que el calienta biberones necesite ser descalcificado ocasionalmente para evitar una obstrucción de los conductos. Para poder hacerlo es necesario utilizar un producto descalcificante apropiado y seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante.

Para ahorrarte la descalcificación, puedes utilizar agua destilada en vez de agua del grifo.

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